Peligro: tóxico

Hoy en día es cada vez más común que las personas hablemos de "inteligencia emocional" o de "relationship management" para referirnos a nuestra forma de relacionarnos con las demás personas. Simplemente no es más que palabrería para decir de una forma elegante lo que ya es conocido hace años.

Sin embargo, y como suele suceder en otros aspectos de la vida, la inteligencia no siempre es aplicada en su totalidad y nos podemos encontrar en serios problemas por eso. Probablemente también ya conozcan el término "personas tóxicas", y lo primero que les viene a la mente es alguien como su jefe, una ex pareja o alguien con quien hayan tenido una mala relación o un mal final de la misma. A pesar de que todos tenemos nuestras personas tóxicas favoritas, me gustaría decir algo de las otras. Esas otras personas que a pesar de no estar en la categoría T, por así llamarla de alguna forma, no dejan de ser menos dañinas para nosotros.

Existen personas en nuestras vidas con las que competimos, nos comparamos, hasta incluso a veces se alegran si algo nos sale mal. Son ellos los que muchas veces, ocultos detrás de un falso interés de preocupación por nuestro bienestar, se nos acercan para, en apariencia, consolarnos, cuando en realidad y secretamente, están disfrutando nuestro pesar. Son ellos los más peligrosos porque muchas veces nuestra inteligencia desaparece y nos confesamos con ellos, les contamos nuestros secretos, deseos, miedos y cualquier otra cosa que nos vuelva vulnerables ante su toxicidad. Esto ocurre hasta que llega un día que nos damos cuenta de que no podemos seguir asi, con esa gente, esa persona. Es entonces cuando nuestra inteligencia se activa y nos dice "alejate de esa gente". Lo que en principio parece fácil en realidad no lo es. Esas personas no son cualquier persona, son gente a la que nosotros le dimos un lugar en nuestra vida, le confiamos nuestros secretos y construimos una relación, una falsa, si, pero una relación al fin. Esas personas son las que llamamos ante otras personas, nuestros amigos.

La gente más tóxica de nuestra vida son los amigos que no supimos elegir de forma correcta.

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