El camino de una historia

Una idea nace. Así, de repente, sin que lo deseemos. Sin que lo esperemos. Nace. Y crece. Y descansa.

Nos persigue como una demente en la vía pública, nos atosiga implorando atención. Una muy pequeña luz que salta y dice “Aquí estoy”, “Hola!”, “Hey, dale, mirameee!!”. Y cuando miramos —cuando tenemos el tiempo para hacerlo—, se esfuma como un ninja maestro en el arte de la desaparición. Pero sólo por un rato. 
Porque vuelve. Si es buena vuelve, y con más fuerza.

La luz se difumina poco a poco y se muestra como es, un fruto. Un fruto que entonces germina, y con tiempo se desarrolla en un arbusto que deberemos cuidar si queremos que se convierta en un frondoso árbol. Con paciencia, recortando cuando hay que recortar, regando cuando hay que regar, el arbusto lo hará: se transformará. 
Y brillará, incluso con mayor intensidad que en su nacimiento.

El Proyecto Babel (la novela en la que estoy trabajando) surgió así, y ya no es un arbusto pero tampoco un árbol frondoso… Está en camino de serlo. Este año lo será.

Fue una idea que surgió mientras manejaba. Una que escribí un borrador parcial, que reescribí por completo hasta terminar sus 115 mil palabras. Un borrador que estoy reescribiendo y corrigiendo por tercera vez, en la búsqueda de una versión frondosa, bella y con raíces profundas.

En el camino pasó de todo. Un primer borrador defectuoso pero con buen corazón. Un segundo borrador más fuerte y sólido, orgulloso en gran medida, pero que supo dar un paso —una raíz— al costado para dejarse podar lo suficiente: Cambió el tono principal, personajes murieron y otros tomaron su posta, y nuevos personajes aparecieron para dar la nota. Soy feliz porque dejó ayudarse en su desarrollo. Los dos queremos que brille, los dos queremos lo mejor para él.

Estamos andando el tercer año con el proyecto, y es este el año que sé que se cerrará mi etapa de cuidado para dejarlo andar. Y que haga su propio camino. Un camino arduo, tortuoso, digno del mayor de los héroes.

Like what you read? Give Nico Pinto Heck a round of applause.

From a quick cheer to a standing ovation, clap to show how much you enjoyed this story.