7 minutos

Sentate acá al lado mío que está lloviendo y ya te empiezo a extrañar. Apoyá la cabeza en mi pecho mientras susurrás todas esas cosas que no podemos decir en voz alta. Los mejores pensamientos se deslizan entre pequeños silencios como los dedos de nuestras manos que se tocan sin querer. Vení a bailar al lado mío mientras los coches de la ciudad deslizan en la calle apenas mojada de esta lluvia que no termina de caer.

Me duelen un poco los labios de los besos que todavía no te pude dar, de las despedidas que todavía no se sucedieron. Agujerea el alma de las que ya pasaron. Los abrazos a escondidas, la complicidad del silencio entre tanto ruido. Voy a encontrarte en cada mirada oculta entre todos aquellos que están acá y no deberían estar. Me van a temblar las piernas cada vez que te acerques a mí oído para decirme las voluntades de nuestros deseos, de todas las palabras que no escribimos en esta historia que amaga a comenzar.

Quiebra la cintura la ciudad cuando amanece la distancia entre nosotros. Estamos enfrentados buscándonos, esperándonos, ansiosos que llegue ese momento dónde se rompa la calma de esta tormenta por caer y revienten en el piso la magia de los nubarrones. Vas a aparecer doblando todo lo que supe conocer cuando vengas calle arriba por Venezuela envuelta de viento que nace allá abajo por San Telmo. Tengo mil cosas para contarte pero todavía faltan 7 minutos a que termine esta canción que sigue empezando en un loop infinito.

Mi norte son tus ojos de amor. La sonrisa amplia cómo ese mar que ahora nos separa. Esas montañas que se levantan entre este comedor y aquella habitación dónde no podés dormir porque estás volviendo a esa mesa de ese bar dónde me confesaste amor entre pantallas prendidas y susurros de secretos. Entra el viento por la ventana allá y acá que en realidad son el mismo lugar.

Aquí el frío de esta noche de lluvia me calma la ansiedad del calor de tu cuerpo. En el mismo minuto de esta historia, por la puerta de la habitación de tu cuarto entran el viento con todos los besos que te doy desde esta noche helada de soledad. El amor es una cuestión de timing. Encontrarnos en este momento de nuestra historia y empezar a bailar juntos volviendo siempre al mismo compás.

Un beso.

Un abrazo.

Un silencio.

Una mirada.

La complicidad.

Volver a empezar como la canción de 7 minutos que sigue repitiéndose en un loop cómo un mantra que nos une en la distancia. No te vayas todavía que me tengo que guardar tu olor, tu sonrisa y tu susurro una vez más. Bailen nuestras manos un ratito más antes que amanezca allá y acá.

Sentate acá al lado mío que ya no llueve y me muero de extrañar.

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