Sobre el auge del fanfiction de políticos

Estos últimos días ha habido bastante revuelo en las redes, particularmente en Twitter, a consecuencia del fenómeno que estalló a raíz del debate a cuatro del 7-D: el shipping o shippeo de emparejamientos entre candidatos y más personas conocidas del revuelto mundillo de la política española. La sorprendente cantidad de arte que se ha creado apoyando el Peblo y el Pablert y la espontánea comunidad fan que se ha creado de repente han dejado de piedra hasta a los medios (varias son ya las apariciones de artículos al respecto en webs conocidas como las de El País o el Huffington Post). Y, como es natural, las mismas voces críticas que se dirigen a los ya consolidados fandoms del mundo de la ficción (Harry Potter, ESDLA, Star Trek…) no han tardado en prender la chispa y crear enfrentamientos. Porque esta vez es diferente; esta vez no se trata de personajes que se cogen prestados para jugar a las muñecas. Esta vez hablamos de personas reales. Pero, ¿realmente es tanta la diferencia?

Esta breve defensa del fanfiction en general y del RPF (Real People Fiction) en particular nace en respuesta al principal artículo en contra del movimiento, y como hermano del principal artículo de respuesta al anterior. Este último dio una buena respuesta, en mi opinión, a la acusación de homofobia dentro del fandom, pero no terminó de concretar las bases de una auténtica justificación del RPF que dejara cerrado el tema de una vez por todas. Y bien sabemos que los mayores recelos entran por esa puerta que me dispongo a cerrar.

Empezar con la definición del concepto de fanfiction sobra cuando hay páginas enteras en la Wikipedia dedicadas a él, pero sí me resulta necesario destacar para más adelante que el fanfiction es una manera tremendamente subversiva de responder e interactuar con contenidos que se habían considerado sagradas e intocables. El fanfiction nació para llevar la contraria, diciendo con su propia existencia que las historias no se definen por sus creadores o por la función que estos les atribuyeron, sino que se reinventan con cada lectura y existen no como un canon, sino como una masa multiforme e inasible de interpretaciones y reinterpretaciones. Le pique a quien le pique, “somos la prueba viviente de la ascendencia del postmodernismo” [2], y estamos aquí para reivindicar esa verdad, aunque sea por la boca de E. L. James.

Hay múltiples justificaciones a por qué, estadísticamente, una mayoría femenina queer es la responsable de leer y producir una también mayoría de fanfiction slash, esto es, centrado en la relación entre dos hombres. Es inevitable la mención de la misoginia internalizada como factor: la que tenemos todas. El mundo real y ficticio dominante enseña que la sexualidad femenina es poco importante, desagradable, o no merece atención, y los cuerpos femeninos son siempre objetificados o causa de vergüenza, sin un punto medio. Una chica joven, desconocedora e incluso temerosa o asqueada de su propia sexualidad, se siente incómoda identificándose con una mujer, pero en el slash consigue un ámbito donde explorar sexual y románticamente sin exponerse y desde una distancia segura. A quien le suene condescendiente puedo asegurarle que es mi caso; mío, y de muchas, pero obviamente no el único.

Por supuesto, no es ni de lejos la única razón. Tenemos machacadísimo el discurso de que los personajes femeninos son insuficientes y no se crean relaciones interesantes entre ellos, así que las shippers se dirigen invariablemente a los emparejamientos hombre/hombre, que gozan de relaciones cuidadosamente construidas de amistad o rivalidad y permiten un juego fuera de las normas impuestas y sin esa desigualdad de poder entre géneros que ya nos cansa en el día a día. Esto sucede también en el mundo político; cansados estamos de ver que, pese a la cada vez mayor presencia femenina, aún ninguna alcanza el estatus o la cobertura por parte de los medios suficiente como para ser “protagonistas”. Esto lo comprobamos con una simple búsqueda en Google: el nombre de Pablo Iglesias junto a la palabra “entrevista” da 1.290.000 resultados, y el de Rivera, 684.000, mientras que Susana Díaz y Ada Colau apenas alcanzan los 377.000 y 352.000 respectivamente. Todos ellos son personajes de reciente fama, y sin embargo, ¿quién opta a la presidencia? ¿Quién recibe más atención? ¿A quién le preguntan en entrevistas hasta qué ha desayunado hoy, o qué ropa interior lleva?

Es fácil condenar la escritura de fanfiction sobre personas reales sin saber nada al respecto, sin investigar precedentes o buscar las razones de su existencia. Pero, ¿por qué el artículo de crítica cae en un tremendo error al comparar el Peblo y el Pablert con el bullying de un patio de colegio?

Porque, simplemente, hay una enorme diferencia entre un político y un compañero de clase. Porque un político es persona, indudablemente, pero no es solamente eso. El RPF entre políticos no es una novedad ni siquiera en en la era de internet (en Inglaterra ya nos llevan la delantera desde hace años con fanfics de Cameron). Shakespeare, sin ir más lejos, escribió su propio RPF sobre un político. Es un target fácil, porque, aunque los políticos son personas, los políticos llevan máscaras de ficción.

No es algo de lo que acusarles vilmente. No queda otro remedio cuando eres una figura pública, y más en la era de la prensa rosa y la sobredosis de medios de información. Voluntariamente (¿coaching?) o no, un político crea a su alrededor un personaje, una figura construida sobre principios tan bastos como cualquier estereotipo de personaje, y cuanto más matices tenga esa figura, más apropiada carne de cañón será para un fandom en la sombra. El RPF se crea sobre boybands, sobre actores muy famosos, sobre deportistas; todos ellos son personas reales que han creado sobre sí una capa extra de ficción, ya sea para protegerse de las dentelladas mediáticas o como estrategia de marketing. No es algo positivo ni negativo: es una condición inherente a la fama de cualquier tipo, y hay que vivir con ello.

Kayley Thomas escribió hace un par de años una tesis en base a este concepto que yo creí haber descubierto hace un par de días (y bueno, técnicamente, lo descubrí solita) y prestó especial atención a la unión del fandom en la tarea de terminar de crear esta careta mediática y terminar de rellenar los huecos que le faltaban para ser un personaje de ficción que se sostuviera por sí solo: ella lo llamó remediation [8]. Este proceso de creación del monstruo de Frankenstein es algo que puedo corroborar desde las entrañas del fandom político (aquí sale a la luz la palabra headcanon: un rasgo o hecho que propone alguien como parte del personaje y que los demás se apresuran a afirmar o negar, para así crear una especie de “sub-canon”, el de la comunidad).

Tal tarea es afanosa y toma tiempo y dedicación; es absurda la acusación de que el objetivo del fandom político es ridiculizar a los políticos. Encuestas afirman que casi ningún miembro del fandom tiene deseos de que las personas involucradas tengan un conocimiento de los fanarts o fanfics que les pueden resultar invasivos o desagradables. Es una burbuja distinta; son personajes, no ellos, los que se manejan aquí. A ellos no les concierne ni deseamos hacerles mal, o burla; al contrario, les tenemos aprecio y cariño y en base a eso desarrollamos este floreciente mundo de ficción. Como bien dicen en una defensa más del RPF:

Los lectores y escritores de RPF quieren que su obra no sólo sea respetuosa hacia sus sujetos, sino que además encuentre o cree una verdad interior sobre ellos, más que sensacionalizarlos o deshonrarlos. La sociedad en general trata a las parejas de celebridades como mercancía pública que existe para el consumo de todos. […] De alguna manera, los escritores de RPF intentan humanizar a los famosos, más que deshumanizarlos. [7] [8]

Referencias

[1]. http://bookshop.livejournal.com/1044495.html
[2]. http://www.trickster.org/symposium/symp15.htm
[3]. https://ladygeekgirl.wordpress.com/2013/11/12/why-is-there-so-much-slash-fic-some-analysis-of-the-ao3-census/
[4]. https://ladygeekgirl.wordpress.com/2014/01/18/sexualized-saturdays-femslash-and-fandom/
[5]. http://the-toast.net/2013/09/19/brief-history-slash/
[6]. http://www.dailydot.com/geek/complete-guide-to-fanfiction/
[7]. https://www.wattpad.com/40309429-fic-why-fanfiction-is-taking-over-the-world-real/page/4
[8]. http://www.worldcat.org/title/remediating-reality-in-real-person-slash-fan-fiction/oclc/741565148