El periodismo está cambiando sin darnos cuenta


Venezuela es un país, para algunos, terroríficamente cambiante y por más cliché que suene lo que voy a decir, esas personas asustadas se encierran en viejos modelos fracasados para intentar conducir sus vidas y la de algunos otros. La Comunicación Social en este país es víctima de los que la oprimen desde el poder y de quienes la ejercen torpemente, creyendo que viven aún en la época en la que la prensa, la televisión y la radio eran los medios que dominaban el acontecer noticioso de la nación. Al encerrarnos en una época que ya fue y que no volverá, un grave daño le hacemos a los que sueñan con un país mejor.

A lo largo de casi un año he tenido la oportunidad de colaborar como docente en la escuela de comunicación donde me gradué. Me he dado cuenta que la mayoría de los nuevos aspirantes son nativos digitales, muchachos de 1997–1998 que desde sus nacimientos tuvieron contacto con teléfonos celulares y computadoras contactadas a la red. ¿Qué hacemos nosotros hablándoles de medios impresos a personas que un su vida sintieron interés por el papel, o peor aún, a personas que en su vida tuvieron contacto con un noticiero radial (de los pocos que se producen en el país)?

El periodismo, queridos amigos, cambió y aunque no lo crean, son esos nativos digitales los que lo están cambiando, personas con pensamiento práctico que necesitan conocer para luego reinventar y hacer, mas no quedarse solamente con el conocimiento de lo que alguna vez fue.

Hace poco escuché en una entrevista a Luis Carlos Díaz decir que en Venezuela los noticieros de televisión son vistos por apenas 400 mil personas. ¿Cuántas personas, entonces, escucharán un noticiero radiofónico? En las escuelas de comunicación se sigue con la manía de perpetuar modelos que ya no representan ningún interés por el público. Luis Carlos, en esa entrevista, aseguraba, sin ningún tipo de duda, que más de la mitad del país se terminaba informando por la red. Otro dato, que por simple lógica infiero, es que el día de mi graduación hubo 33 graduados en la mención periodismo impreso, mientras que en la mención periodismo audiovisual unos 44. Ahora bien, ¿ese día se abrieron 77 puestos de trabajo en las radios, periódicos y televisoras de la región? La respuesta es un rotundo no. Muchos migraron a páginas web, agencias de merketing digital, oficinas de prensa gubernamentales y otros muy pocos a direcciones de comunicación de empresas privadas.

Cuando conocidos se enteran de lo que me gradué, la pregunta siguiente es: “¿Y en qué medio estás trabajando?” Al parecer no es un error que cometen los extraños a la carrera, sino también los propios que siguen preparando a las nuevas generaciones como si aún corriera el siglo pasado.

El nuevo periodismo tiene nuevos referentes y estos cada vez son más jóvenes. Me quedo impresionado con materiales de personas que a su muy corta edad, no tienen nada que envidiarle a algunos dinosaurios de los medios. Por más que algunos fatalistas digan que el periodismo está muriendo porque cada vez son menos los medios tradicionales, estoy seguro que la creatividad de los nativos digitales será un factor decisivo para el futuro.

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