Ponga un periodista en su encuadre

Para lectores interesados en quién, cómo, por qué y para qué (se) hacen las noticias

Hace poco he escrito acerca de los mainstream media en Usa en su posible búsqueda de consenso social contrario a Trump —ya sea para reafirmar su ideología, para ganar lectores con esa actividad polemizante o para uniformarse ante la variedad de opiniones en los social media — .

Para no alargar aquel texto, diré ahora que quedaba al menos advertir que la posición de watchdog y de denuncia de algunos mainstream media deja algunos cabos sueltos al presentar, dar sentido y encuadrar los datos indiscutibles.

Se trata de cabos sueltos que en buena parte coinciden con los motivos racionales e ideológicos de esas posiciones beligerantes. Es decir, con los presupuestos que a veces se dan por supuestos por parte de los periodistas, porque piensan que todos los lectores ya están al tanto de ellos y es repetitivo hablar de ellos. A veces también sucede que los periodistas — cuando el lector es capaz de ponerlos también dentro del encuadre del asunto noticioso — parecen estar esperando que, con su modo de contar las cosas, esos lectores vayan incluyendo esos presupuestos— de modo consciente o inconsciente — entre los suyos propios.

Siendo ésta una ejecutoria habitual y sabiendo que es de amplio espectro — pues se mueve entre el servicio a los lectores y la manipulación de éstos — conviene sacarla de su presunto estatuto privilegiado de implícito “nec nominetur” y hablar un poco de ella. Porque ni todo ni cualquier cosa puede darse por supuesto en el trabajo editorial y menos en el trabajo noticioso redaccional. Sobre todo porque en muchas ocasiones el no explicitar los presupuestos de un texto puede suponer un paso peligroso desde el poner en juego una legítima argumentación retórica comunicativa hacia una ejecutoria sofística que es abuso de posición comunicativa y de lenguaje. Es algo que ya sucede por ejemplo en el ámbito de la publicidad con YouTube y los “influencers” (Advertising vs. Content — Where Should the Line Be Drawn?). Es más, con los nuevos medios digitales queda explícitamente planteado el marketing basado en influencing the influencers.

Por esta razón tiene interés lo que se dice y lo que se muestra en el excelente análisis que presenta Miguel Angel Jimeno en Periodistas (y diseñadores y fotógrafos y…) en peligro de extinción, donde queda de manifiesto la importancia periodística que tiene el diseño gráfico, el encuadre gráfico del texto. En buena parte, porque — al dirigirse a periodistas — pone en juego y en cuestión directa a los profesionales que trabaja o dejan de hacerlo en los medios impresos. Y también porque sugiere que — si hablamos de framing y de encuadre periodísticos — no sólo está en juego el en cuadre en su aspecto visual gráfico. Está igualmente en juego el framing o encuadre racional o ideológico que toman las cosas y las ideas según las cuestiones que se ponen en juego y los razonamientos que las presentan de un modo más o menos amigable, más o menos adversario.

Sirva de grito de alarma al respecto, por ejemplo, este reciente artículo en el que se razona acerca de que Los mayores diarios del mundo se inventan historias sobre la guerra en Siria e Irak:

“Nunca tantos periódicos informaron tan mal acerca de un conflicto”. (…) A falta de profesionales veteranos trabajando sobre el terreno, parecía situarse a la misma altura un rumor anónimo de un foro de Internet que una declaración institucional de las Naciones Unidas o un informe fabricado a la medida por cualquiera de las ONG que los gobiernos se inventaron para extender su propaganda.

También ayuda a enteder mejor el alcance editorial del encuadre ideológico de noticias y reportajes — su editorialización — pensar en cómo adquiere un sentido muy distinto del habitual lo que cuenta y muestra este fotógrafo italiano en Jerusalén, cal decidir introducir a periodistas y fotógrafos en el encuadre de lo que de ordinario es fotografiado y filmado por ellos:

En pocas imágenes:

El video con las imágenes, la actuación de los fotógrafos y el razonamiento expreso del periodista italiano nos hacen pensar en cómo funciona de hecho un framing, un “encuadre fotográfico periodístico”.

Espero que sea relativamente sencillo repensar las cosas cuando — además del aspecto gráfico — consideremos que el framing editorial y a veces redaccional incluye aspectos equivalentes a los del “encuadre ideológico periodístico” en las historias, reportajes y narraciones.

Si al leer un texto informativo somos capaces de ver también al periodista y los editores que lo han elaborado, seremos capaces de verlo y entenderlo también como información profesional, con las correspondientes preguntas y respuestas acerca del quién, cómo, por qué y para qué hacen las noticias, y también de su transparencia. Es una ejecutoria legítima — como la de los profesionales del teatro interesados por lo que sucede entre bambalinas — que en el caso editorial debe frenarse en cuanto se perciba la posibilidad de entrar en teorías dietrológicas de tipo conspirativo.

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