El temor de ser transgénero

Aiden, un chico transexual de 19 años.

Gritos, insultos, amenazas y golpes. Así viven miles de personas transexuales su día a día en pleno siglo veintiuno. A pesar de los constantes esfuerzos de la gran parte de la población por intentar normalizar el concepto de transexualidad, aún queda un largo camino por recorrer. Una de cada mil personas es trans, un término que hace referencia a las personas que no se sienten identificadas con el sexo y género que se les asignó al nacer. La palabra trans engloba a quienes se definen como transexuales o transgéneros. Muchas personas siguen estacadas en las creencias de años anteriores. “Es un trastorno que hay que tratar y curarlo”, afirma un anciano de origen español que prefiere mantenerse en el anonimato.

Aiden, un chico transexual de 19 años, no sabía cómo describir lo que sentía dentro de su cuerpo. Al igual que muchas personas, una vez entrada en la adolescencia comienzan a comprender y a ser conscientes de su sexualidad.

“No es hasta que crecen y toman conciencia de su sexo y de su género, si se sienten niños o niñas”, explica la psicóloga Mónica Poblador de Álava Reyes.

No fue hasta los 15 años que Aiden, a quien le asignaron el nombre de Yolanda después de haber sido adoptado con 10 meses de vida, descubrió que podía cambiar y ser quien realmente se sentía.

“Yo sabía que no era chica, pero tampoco sabía que tenía la opción de no serlo”, rememora el joven.

Sin embargo, decidió hacerlo público dos años después. Al igual que Aiden, muchas personas temen sacarlo a la luz por las posibles críticas y repercusiones sobre sus vidas.

“Es un proceso de autoconocimiento, y sobre todo el enfrentarse a situaciones de rechazo social, que es el aspecto en el que más tenemos que avanzar el resto de personas”, afirma Poblador.
“Al principio cuando no lo aceptas es como que no lo quieres decir porque sabes que cualquier cosa te puede hundir”, relata Aiden.

Pero sobre todo por cómo puedan reaccionar sus familiares ante la noticia.

“Mi padre se lo tomó bastante mal. Me dijo que hablarme en masculino le revolvía el estómago”, comenta Aiden un poco apenado.

No todas las personas transexuales se muestran como tal desde un principio. Algunas no entienden como deben actuar o vestir y deciden hacerlo como se supone que deberían con el sexo con el que han nacido. Dos de las amigas más cercanas a Aiden, Marta Gallego y Silvia Díaz, se sorprendieron cuando les llegó la noticia.

“Aiden era una persona que parecía muy a gusto con su cuerpo femenino. Incluso se maquillaba y hacía comentarios orgulloso de sus atributos. Por eso, cuando me dio la noticia me chocó bastante”, recuerda Silvia Díaz. “Aún así, seguía siendo mi amigo y le acepté tal y como era”, añade.

Desinformación

Uno de los factores que más han afectado en el rechazo de la transexualidad es la desinformación. El desconocimiento de un concepto y de su origen que genera miedo y rechazo dentro de una sociedad tradicional.

"Nos dan miedo los cambios, somos protectores y no queremos salir de la zona de confort, y avanzamos muy lentamente", explica la psicóloga Poblador.

Pero no sólo lo creen los profesionales, sino que los amigos más cercanos de las personas trans piensan que la educación es primordial para poder avanzar en la larga lucha social contra la fobia contra estas personas.

“Sin duda, pienso que la educación debería ser una de las principales preocupaciones para eliminar este rechazo hacia las personas trans. Enseñar a los niños que no es ningún trastorno y que son personas normales”, argumenta Marta Gallego, íntima amiga de Aiden.

Explicaciones por una identidad

En muchas ocasiones, personas trans como Aiden han tenido que soportar muchas situaciones incómodas a la hora de presentar su documento de identidad.

"Lo peor es tener que dar explicaciones a la gente cuando se presenta mi DNI y no coinciden con mi nombre", comenta el joven furioso.

Uno de los lugares más conflictivos en este aspecto son las puertas de las discotecas, en las que llegan a amenazar o incluso a pegar a estas personas. Sin embargo, un lugar como la sala de urgencias de un hospital también es problemático.

“Cuando una persona tiene un brazo roto o cualquier cosa que necesite ayuda médica al acto, me parece indignante que mi amigo tenga que estar dando explicaciones sobre su identidad”, explica Gallego.

La felicidad a 11.000 euros de distancia

Sentirse atrapado en un cuerpo con el que no te identificas puede llegar a ser un infierno para muchas personas transexuales. Algunas de ellas, incluso, llegan al suicidio al no disponer de recursos para poder cambiar de sexo o poder tomar hormonas. Es tal el deseo de poder sentirse a gusto con el sexo que se ha elegido que algunos arriesgan su salud en una operación de entre 5 y 9 horas de duración en la que se exponen a posibles riesgos y complicaciones.

“Las cirugías cuanto más importantes conllevan más riesgos, con lo que el paciente, cuando llega al quirófano, sabe que los está asumiendo”, explica el cirujano Miguel Fernández Calderón.

Sin embargo, esta intervención no se la puede permitir cualquiera.

“Solamente la cirugía de reasignación sexual puede costar como mínimo 11.000 euros, y puede llegar a los 40.000 euros”, añade Fernández.

Dejando aparte el proceso de hormonas, unas de las peticiones quirúrgicas más demandadas suelen ser los rasgos de la cara.

“Lo más frecuente que suelen pedir es feminizar el mentón, la mandíbula y la nariz”, comenta el Doctor Fernández.

Algunas de las personas que viven de cerca y a diario con el concepto de la transexualidad creen en que una de las medidas que se pueden tomar para terminar con los problemas de estas personas, tanto social como personalmente, es que las operaciones de cambio de sexo sean más asequibles o que estén cubiertas por la seguridad social.

“Sé que no puedo cubrir la seguridad social pero, personalmente, creo que debería estar más al alcance de todos. Yo, por ejemplo, tengo una venda en el pecho porque no quiero tener ni un poco doloroso ni molesto ”, explica Aiden.

“Fuera de este barrio”

Por suerte o por desgracia, Aiden pertenece a un pequeño porcentaje de personas transexuales que no se han topado con la transfobia directamente. Sin embargo, muchos de ellos han llegado a recibir todo tipo de amenazas y golpes por ser quien ellos se sentían. El barrio madrileño de Malasaña es un ejemplo claro de esto. En julio del año pasado, un joven de 23 años fue agredido brutalmente por el portero de un local del barrio por no querer identificarse ni como chico ni como chica en el momento de comprar la entrada.

“El portero le agarró del cuello tirándolo al suelo”, explica El Público.
Mapa de Madrid donde se indican algunos de los casos de violencia hacia transexuales en 2018

Organizaciones

El Observatorio Madrileño contra la LGTBfobia ha registrado un total de 296 incidentes de odio contra estos colectivos de la nación a lo largo de 2018, según afirma Europa Press. El último del año ocurrió el 26 de diciembre en la Glorieta de San Vicente en Madrid, según informó la asociación Acrópoli al medio. Un joven de 25 años recibió un golpe en la cabeza con una botella en Principe Pío por parte de un individuo que se le dirigió como mujer y, anteriormente, hubo estado humillando al joven por su transexualidad.

En España existen diversas asociaciones que pretenden denunciar y dar voz a miles de personas que sufren en su día a día por tan solo haber elegido otra orientación sexual. Soportan a diario críticas, bullying e incluso palizas por parte de personas que los consideran diferentes o trastornados. Organizaciones como Acrópoli, Arco Iris, Trans Boys o Generem! luchan por un futuro de igualdad para estas personas.

Mapa de diferentes asociaciones a favor o en contra del colectivo LGTB en España