Encontrar cocina ética ya no es un milagro

El veganismo se hace eco en Alicante y sus seguidores demandan más establecimientos acordes a este estilo de vida

Cartel de una cafetería que ofrece productos veganos en Alicante / NOEMÍ HERNÁNDEZ

Hay retos y retos. Un gran desafío para muchos sería dejar de comer filetes y hamburguesas, pero… ¿y si al reto se une no llevar nunca más esa cazadora de cuero tan favorecedora? Menos aún ir con tus amigos al zoológico, ni comprar ese cosmético que parece tan maravilloso. Y lo más duro, no volver a probar el queso y nuestra querida tortilla de patatas.

Según el estudio The Green Revolution realizado el pasado año, en España hay un 6,3 % de «flexitaranos», un 1,3 % de vegetarianos y un 0,2 % de veganos. Alrededor de 3,6 millones de personas es «veggie», lo que significa que pertenece a una de las etiquetas anteriores.

En Alicante hay casi 4000 personas que son vegetarianas o veganas. Daryana Rasliak tiene veinte años y desde septiembre de 2016 lleva a cabo este tipo de alimentación. Ella forma parte de los 91.927 veganos que hay en España. Tomó esta decisión tras informarse gracias a una amiga que ya llevaba esta filosofía de vida, como muchos la ven. Además vio varios documentales, destaca el de Gary Yourofsky, El mejor discurso que jamás escuchará. Pero su motivo principal fue el respeto por la vida de los animales. Un 57% de los que deciden basar su dieta en productos vegetales alegan razones éticas hacia los animales, un 21 % de sostenibilidad y un 17% de salud.

En España hay un 6,3 % de «flexitaranos», un 1,3 % de vegetarianos y un 0,2 % de veganos. Es decir, alrededor de 3,6 millones de personas.

“Personalmente lo recomiendo, al principio fue difícil, pero mi experiencia ha sido buena. Desde que empecé el año pasado, cada día me despierto más feliz pensando que contribuyo a que no mueran más animales innecesariamente”, alega Daryana después de explicar en qué se basa su dieta diaria. Las comidas que más suele realizar son las tortitas veganas sin leche de vaca ni huevos, o los spaguettis de calabacín y seitán. Muchas de las recetas que realiza las encuentra en Youtube, donde hay unos 356.000 canales veganos.

Tortitas veganas sin huevo ni gluten cocinadas por Daryana / NOEMÍ HERNÁNDEZ

Asegura haber notado cambios en su cuerpo, como la disminución del acné, o la pérdida de peso. “Me siento más ligera, más fuerte y enérgica, antes llegaba a casa cansada, dormía siesta, ahora apenas necesito dormir, es muy extraño”.

También explica que no toma ningún suplemento alimenticio, y que nunca ha acudido a la consulta de su doctor ya que lo ha visto innecesario al no padecer ningún síntoma preocupante. “Todo lo contrario. Lo que si tomo son productos enriquecidos como las leches vegetales que tienen vitaminas b12, D, entre otras”.

El talón de aquilés

Y es que la vitamina b12 es el punto débil del veganismo, la opinión de los expertos es muy variada pero todos coinciden en lo mismo, “es la mayor carencia de esta dieta, junto con el calcio, el hierro y los aminoácidos esenciales que forman parte de las proteínas sobre todo de origen animal. Una vez que estas desaparecen, su funcionamiento no es el adecuado”, afirma la nutricionista Alejandra Martín.

“La dieta vegana por la composición de los alimentos, ya que son lo más natural y orgánicos posibles, puede ser saludable, pero al tener que suplementar ciertas cosas, pierde también y en mi opinión deja de ser tan correcta”, argumenta la nutricionista.

Filosofía de vida o moda pasajera

A pesar de ser un tema muy polémico, confundido con una moda pasajera, cada vez más gente se une a esta filosofía de vida. Es uno de los tipos de alimentación más cuestionados y al mismo tiempo más defendidos, casi como si se tratase de una religión.

Un artículo publicado el año pasado en The Guardian destaca la creciente población de vegetarianos y veganos en España. Según el artículo, “los españoles tienen fama de ser consumidores acérrimos de carne. Pero en los últimos años, a medida que el número de restaurantes veganos o vegetarianos en España se ha duplicado. La idea de que, al menos, debemos comer menos carne es cada vez más común en España y en Europa”.

“Al principio fue difícil, pero mi experiencia ha sido buena. Cada día me despierto más feliz pensando que contribuyo a que no mueran más animales”

Se multiplican

Un claro ejemplo de ello es el nuevo restaurante que ha abierto hace más o menos un mes en Alicante. El Gulugú, un interesante “vegano con huevos”, así es como se define. Dirigido por Erika y su socia, ambas coinciden en el pensamiento de que la alimentación de la sociedad debe cambiar. Decidieron abrir un bussiness que fuese ético, puesto que las dos son veganas hace años.

Ofrecen productos ecológicos y frescos, también cervezas sin gluten para aquellos que padecen alguna enfermedad o intolerancia. Afirman que “la aceptación de estos restaurantes es cada vez mejor, aunque siguen quedando mentes cerradas”.

La gente que visita su restaurante acude principalmente por curiosidad y eso lo ven como algo bueno puesto que afirman que “es la puerta del conocimiento”. Y esta gente, “curiosa y carnívora” como ellas dicen, demanda platos sabrosos, que evoquen algo. En su cocina abundan diferentes texturas y sabores, con variedad de especias.

Restaurante El gulugú en la calle poeta Quintana en Alicante / NOEMÍ HERNÁNDEZ

También existen cada vez más sitios que ofrecen opciones veganas, como Mish Mish, El embrujo, Bodhigreen, o Mío Gastrobar. También cafeterías como Paradox art and culture o la pastelería Tres semillas. Cada vez hay “más competencia y más intrusismo, sitios que tratan de ofrecer platos veganos sin tener ni idea. El problema es que si el resultado no es bueno alguien puede llevarse un mal sabor de boca y crear rechazo”, afirma la propietaria.

“Que haya variedad es bueno, pero este tipo de comidas hay que hacerlas desde el corazón y el conocimiento, para que llegue más, empiecen a cambiar nuestras costumbres y se extienda el concepto”, así lo manifiesta Erika.

Como en todo, hay diferentes puntos de vista, pero esta filosofía de vida tan controvertida sólo tiene como objetivo principal el bien del planeta. El respeto, la comprensión y la empatía son valores clave para convivir en este mundo y lograr así algo muy difícil de encontrar y necesario: la tolerancia.

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