Revival de la falta (o cómo hacer seitán)
Qué poca cosa se deben sentir los objetos forzados a entenderse como la imitación de algo más, qué tiranía la de los nombres y las jerarquías de los absolutismos. Pobre el seitán, sufrido desde su génesis. La tal “carne vegana”, el “seitambre”, refiriendo a su preparación, apartando un poco el link cárnico (y esa pulsión animal del consumidor promedio como el más necio de los jurados alimenticios) cuento mi acercamiento hacia ese flubber de color (y aspecto) no filmable:
La primera vez que comí seitán fue en un local vegano del Microcentro porteño, (no me gusta esta combinación de palabras en absoluto y tampoco gusto mucho de las precisiones geográficas en la escritura, pero menos me simpatiza el ombliguismo de quienes pondrían simplemente “centro”, en fin) donde lo ofrecían hecho matambre con una guarnición de ensalada. El seitán debe liderar las listas (y si no está lo arrimamos, el tofu seguramente le pueda hacer espacio) de lo “no te dejes llevar por los ojos”. Viscoso, escurridizo y resistente a su transformación. Su morfología y consistencia pasan por tantas fases que logro entender el cansancio en su materia.
Ese plato me gustó mucho y lo comí cuantas veces pude (se agotaba rápido) pero, a la vez que dejé de frecuentar esa zona (y de tener una cuenta bancaria copiosa que alcance a cubrir ciertos hábitos posmodernos) me lo olvidé por completo. Videitos, falsas sorpresas donde mujeres son exhibidas sin otro fin que el de funcionar como otro utensilio en la cocina, aprendí el método.

Aclaración técnica 1) ¿Qué es el seitán? Una comida basada en el gluten de trigo.
Aclaración técnica 2) Para hacerlo se debe separar el gluten del almidón.
Bien, frente a las opciones para avanzar, tenemos dos caminos. La primera consiste en comprar el gluten ya listo (es decir, separado) y ahí hidratamos, hervimos y si me pasaste ese meme tan ocurrente no me acuerdo. El temita con esta alternativa es el pre$io, acabo de buscarla en mercadolibre y directamente no me figuran opciones. Aún así, digamos que hacerlo de ese modo sale unas 6 veces (digo 6 hoy, ahora, acá, con este nanosegundo a nanosegundo financiero en el que estamos) más que de la forma amish, de esa que nos hace hacer crossfit con las falanges y rememorar cada punto contractual de nuestros músculos. Entonces procedemos y QUÉ MÉTODO, SEÑORXS.
Disclaimer: hace mucho que no escribo recetas y estoy cayendo con más facilidad en el divague, prometo avanzar sin que parezca que la comida es solo una excusa, un momento: LO ES!
Para el primer paso vamos a necesitar:
2 tazas y media de agua
1 kilo de harina de trigo (los 0 que estén más baratos en góndola)
Unimos de a poco hasta tener una masa homogénea. Luego cubrimos el bollo en agua (sí, sumergido, juro que no es un horrocrux) durante dos minutos. Retiramos y llevamos durante una hora a la heladera, cubierto en film para evitar que se seque.

Pasado el tiempo SE ACABÓ LA JODA. Para lo que viene les recomiendo colocarlo en el recipiente más grande que tengan, un buen colador es ideal, yo usé una palangana (!) sobre todo porque dupliqué cantidades y no me entraba en otro sitio. Como escribí en las aclaraciones, lo que estamos haciendo es deshacernos del almidón. Pues entonces vamos a cubrir el bollo con agua y amasaremos constantemente logrando que el bollo comience su secuencia de mutaciones pokemónicas. A cada ratito de amasado, descartamos el agua y volvemos a cubrir. Así repetimos el procedimiento hasta que el agua deje ver nuestras manos, que esas dos armas blancas de la cocina se transparenten. A mí me habrá llevado hora y media (hermoso momento este para leer que CON AGUA CALIENTE SE TARDA MENOS), pero recuerden que la ecuación 2 kilos de harina + temor de debutante en el área probablemente hayan hinchado los tiempos. El bollo reduce su tamaño a la mitad, sino menos (sí, es frustrante como hervir acelga/espinaca) y toma un color amarronado. También es mucho más firme en consistencia, lejos de su chiclosidad primaria.
Con las manos, brazos y células cansadas, lo dejamos reposar bajo el agua unos 10 minutos y seguimos con el caldo: improvisación, la mejor de todas. Yo combiné el que me cantaba YouTube con lo que pensaba que iba a quedar sabroso:
1 taza de salsa de soja cremosa
3 cucharadas de curry
jengibre picado
3 dientes de ajo
1 cubito de caldo de mostaza y vino
2 cebollas moradas
8 tazas de agua
Sumergimos el bollo en ese natatorio denso y llevamos, a fuego moderado, 1 hora. En mi caso, fue 1 hora y media, la algebraica esta vez fue: más cantidad de producto+ anafe eléctrico Metrogas tenés más peros que los términos y condiciones de una promoción sin obligación de compra.

No se asusten. No teman. Griten, si tienen ganas. Pero no, NO QUEDA LINDO. No cambia en el hervor, ese, ese es nuestro seitán, antihegemónico, amorfo y rendidor. Una vez cocido pueden hacerlo de varias formas, y acá es dónde viene la implícita ¿Cómo le vas a decir bifes/milanesas si no son de CARNE? Ok, entonces: podés cortarlos en lonjas gruesas para comer con una ensalada con legumbres, o fetearlas en porciones más finitas, empanarlas y hornearlas con queso arriba, emplearla como única porción y rellenarla con verduras salteadas, incluso podés picarlo chiquito y que vuelva al caldo, resolviendo un buen plato para los días agónicos de invierno. Si esta última no fue la opción que elegiste: no tires el caldo! El mío yace en un pote de helado de Día% que recuerdo haber bajoneado con el final de Please Like Me hace mucho pero que tiene el tamaño exacto para almacenar y entrar en el freezer.
No hay fotos que le hagan justicia pero el seitán es todo lo que puede ser y hasta te deja que juegues con su apariencia. Para mí, antes de la disección, es el cerebro de una persona que por elección mira películas dobladas.

Nunca toqué el tema pero si se preguntan por precios: gasté $60 (comprando 2 cebollas y 2 kilos de harina, el resto asumo ingredientes que en general solemos tener, ninguno de los condimentos que mencioné es imprescindible, pero sí muy importante que codimenten fuerte, de lo contrario saldrá una esfera más propia de arte contemporáneo que de comida, y con la misma reacción emocional, digo) y me salieron unos 8 bifecitos (ja, lo terminé diciendo) que son una 4 porciones, es decir $15 por plato/persona. ¿Tiempo en total que lleva? Serán unas 4 horitas. Tengan lista una serie corta, brazos y, por favor, sáquense la ropa bonita que tengan puesta, el engrudo no da tregua.
