La Granja de Ideas: Propaganda en un mundo de verdades alternativas.

Por: Daniel Osuna

Lo más poderoso en esta vida es una idea. Una idea puede crear imperios, mover masas, puede cambiar el mundo. El marketing utiliza el poder de las ideas para convertir imágenes y texto en contenido y colocarlo finalmente en los ojos y oídos de un mercado deseado. El internet se ha convertido en una herramienta extremadamente poderosa, no solo para llegar a un público específico, sino también para optimizar al máximo el impacto a la hora de la entrega del contenido. Pero lo que sucede cuando las ideas se crean meticulosamente es que no solo influyen en el comportamiento, sino en que también difunden falsedades o como algunos dirán, verdades alternativas. La propaganda es una forma de comunicación diseñada para difundir un conjunto particular de creencias u opiniones, para motivar la acción o para crear empatía o apatía hacia un individuo o grupo. Muchos difieren de la propaganda a partir del nivel de veracidad de las noticias o del sesgo o validez que tienen las declaraciones presentadas.

La propaganda existe desde el siglo XVII y se propagó a través de muchos métodos tradicionales y no convencionales. El problema con la propaganda que enfrentamos hoy puede resumirse en dos conceptos: focalización y fuentes. A través de medios digitales se puede colocar una pieza de contenido directamente frente a individuos muy específicos, cuya estructura de creencias, sesgos políticos, religión, edad e incluso grupos de amigos se pueden utilizar para proporcionar una pieza de contenido empático y entregarla directamente a la computadora o al dispositivo móvil del objetivo deseado. Si las ideas son emocionales o personalmente relevantes para un individuo, una vez que se colocan frente a esa persona, atrincheran la mente. A veces debido a la repetición, la validación de los compañeros o el formato de la fuente hace que la idea de alguna manera se convierte en verdad. Para eliminar la idea, se debe forzar un impacto mucho más grande en la persona, ya que cambiar una verdad es un verdadero desafío. Cuando se le presenta una nueva idea contradictoria contra una verdad conocida, la mente se defiende, a pesar de la razón y alcanza un nivel de negación total. Facebook se ha visto criticado porque esta plataforma conocida como el gigante de la comercialización, no solo ofrece a los especialistas la posibilidad de dirigirse específicamente a sus 2.000 millones de usuarios activos, sino que adaptará la experiencia de cada usuario a un flujo infinito basado en los intereses del usuario y el círculo social; creando una realidad que en muchos casos es ajena a la imagen completa. Por ejemplo, si una persona da “me gusta” constantemente los mensajes extremistas de derecha o de tonalidad racista, la persona puede llegar a convertirse en un blanco de un contenido emocionalmente cargado de inmigrantes que roban trabajos, contenido que tiene como finalidad obtener ganancias políticas o idealistas. Los amigos de esta persona probablemente también compartan imágenes relacionadas, y la estructura de creencias completa de la persona los llevará a pensar que hay un problema, incluso si no hay uno. Entonces, básicamente, las realidades y verdades alternativas son construidas y propagadas por la máquina de Facebook.

Las fuentes o más bien el tipo de fuentes es el segundo problema que enfrentamos en el mundo digital actual. Hay una cultura en constante crecimiento para creer lo que sea que esté en Internet. “Lo leí en línea”, es un coloquialismo popular que se repite una y otra vez. La referencia a fuentes fidedignas y el protocolo de investigación raramente es cuestionado mientras se “comparte” una publicación. Muchos publicistas y creadores de propaganda se basan en la constante necesidad de estar publicando contenido en sitios de blogs, revistas en línea e incluso en los medios de comunicación, todo con la finalidad de “filtrar” sus contenido idealista como colaboradores. Algunos sitios de blogs ni siquiera comprueban las fuentes del artículo o su validez y simplemente citan otro blog como fuente. Entonces, cuando el contenido llega al lector mediante publicidad digital o como algo “compartido” por parte de un amigo, básicamente está basado y respaldado de alguna plataforma de medios sociales, lo que hace que el contenido profesional y periodístico sea igual de importante que cualquier tipo de propaganda tendenciosa, debido a que la propaganda basada en emociones es mucho más atractiva para las audiencias y la noticia real pasa desapercibida por el impacto popular de la propaganda. La falsificación de medios, los pagos y las prácticas periodísticas poco éticas y manipuladas siempre han sido un problema en los medios de comunicación, pero las asociaciones de prensa y la ética establecida intentan mantener esto bajo control. Por otro lado, el 63% de los usuarios de Twitter y Facebook dicen que reciben sus noticias de redes sociales (Pew Research Center, 2015) y si los feeds se pueden adaptar para ser manipulados, entonces el 63% de los usuarios están expuestos a recibir información altamente manipulada, y nadie está regulando a los creadores de contenido, las plataformas o los anunciantes. Entonces, a medida que los creadores de contenido y los especialistas en marketing se desarrollen en la era de Facebook, ¿cómo aprenderemos a decir si estamos viviendo una verdad alternativa?

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The Idea Farm: Propaganda in a world of alternative truths.

By: Daniel Osuna

The most powerful thing in life is an idea. An idea can create empires, move masses, it can change the world. Marketing utilizes the power of ideas to convert images and text, into content, and place it ultimately in the eyes and ears of a desired market. The internet has become an extremely powerful tool to not just reach a target audience, but also highly optimize delivery impact of content. But what happens when ideas are meticulously created to not just influence behavior, but spread falsities or as how some may put it, alternative truths. Propaganda is a form of communication designed to spread a particular set of beliefs or opinions, to motivate action or to create empathy or apathy towards an individual or group. Many differ propaganda from news based on the level of truth, biasedness, or validity the statements presented have.

Propaganda has existed since the 17th century, and spread via many traditional and unconventional methods. The problem with propaganda we face today can be summarized into two concepts: targeting and sources. Targeting though digital means, can place a piece of content directly in front of very specific individuals, whose belief structure, political biases, religion, age, and even groups of friends can be used to cater an empathetic piece of content and deliver it directly to the target’s computer or mobile device. If ideas are emotionally or personally relevant to an individual, once they are placed in front of that person, they become entrenched in the mind. Sometimes, due to repetition, peer validation or source format, the idea somehow becomes truth. To remove the idea, a much larger impact must be forced on the person, because changing a truth is a true challenge. When presented with a new conflicting idea against a known truth, the mind actually fights back, notwithstanding reason, and reaching a level of total denial. Facebook has come under fire because the marketing outlet giant not only gives marketers the ability to specifically target any of its 2 billion active users, but will tailor every user’s experience to an endless feed that is based on the user’s interests and social circle; creating a reality that is in many cases oblivious to the entire picture. For example, if a person constantly likes extremist right or racist posts, he/she may become a target to emotionally heavy piece of content of immigrants stealing jobs created for political or idealistic gains. This person’s friends will also probably share related imagery, and the person’s entire belief structure will lead them to think there is a problem even if there isn’t one. So, basically, alternate realities or truths, are built and propagated by the Facebook machine.

Sources or rather the type of sources is the second problem we face in the current digital world. There is an ever growing culture to believe whatever is on the internet. “I read it online”, is a popular colloquialism that is repeated over and over. Reference to credible sources, and investigative protocol is rarely an issue whilst “sharing” a post. Many marketers and propaganda creators rely on the constant need for content of blogging sites, online magazines, and even news outlets to “slip in” idealistically charged content as collaborators. Some blogging sites don’t even check the sources of the article or its validity and simply cite another blog as the source. So, when the content reaches the reader by digital advertising or as a “share” from a friend, it’s basically branded as the social media platform, making professional and journalistic relevant content equally important as biased propaganda, and since often the propaganda is sensationalistic and emotional in nature, even more so.

Media tampering, payoffs, and unethical and manipulated journalistic practices have always been an issue in news outlets, but press associations and established ethics try to keep this in check. On the other hand 63% of Twitter and Facebook users say that they get their news from those social networks (Pew Research Center, 2015) and if the feeds can be tailored to be manipulated, then 63% of the users are exposed to be receiving highly manipulated information, and no one is regulating the content creators, the platforms, or the advertisers. So as content creators and marketers run wild in the age of Facebook, how will we learn to tell if we are living in an alternative truth?

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