Algo común
Uriel Cortés
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En principio, estoy de acuerdo con el artículo. El consumidor quizá no está obligado a legimitar sus elecciones ni el artista obligado a cambiar el rumbo de su obra. Lo que sí se debe tener en cuenta, creo, es el aparato propagandístico sobre el que se amparan por ejemplo, Coelho y Arjona, que hace que ellos sean conocidos y otros no; o mejor dicho, por sobre otros. Ellos saben muy bien que su obra vende porque están respaldados por ese aparato y porque producen de acuerdo a unos parámetros impuestos o que les conviene. Por otro lado, es llamativo que haya personas que no leen, pero que sin embargo conozcan a Coelho o Stamateas o cualquier representante de la escritura de mensaje. Quienes no quieran adecuarse a esos parámetros están obligados a producir por fuera de ese circuito. Acá en Argentina, por poner un ejemplo, existen conductores de televisión que escribieron libros con tono autoayudístico, puros panfletos individualistas y meroticráticos. Los que no miramos televisión ni compramos ese tipo de libros, nos enteramos igual de esas obras. Eso claramente habla de un sistema. Claramente desigual. Eso nomás.

Buen artículo! Saludos!