El Manifiesto del Emprendedor

Nunca ha sido mejor mejor momento para trabajar en tu gran idea, y este manifiesto va a enseñarte cómo hacerlo.

1. Los emprendedores están en todas partes.

Aunque todos parezcamos diferentes o hablemos lenguas distintas, el mundo está más conectado que nunca. Estamos viviendo una nueva revolución empresarial global que se puede observar en el auge de los programas empresariales que ofrecen las universidades y en el creciente número de aceleradoras e incubadoras en los últimos 5 años.

2. El estereotipo del emprendedor de garaje ha cambiado.

La imagen de los emprendedores de hoy en día ya no son dos chicos en un garaje trasteando con ordenadores. Ahora se pueden encontrar emprendedores en cualquier etapa de sus vidas y en cualquier ámbito. Este cambio puede atribuirse a:

  1. La devaluación de las universidades.
    Así como antes poseer un título universitario te garantizaba un puesto de trabajo mejor, estamos en un tiempo donde eso ya no se da con tanta facilidad. Es bien conocida la emigración de gente cualificada al no poder trabajar en sus propios países. Al igual que la creciente cola de recién graduados que no tienen trabajo y tienen que trabajar en otros sectores donde no se requiere de su titulación.
    Por ese motivo, muchos de los jóvenes están empezando a buscar formas de emprender ya desde la educación secundaria o las propias universidades.
  2. La falta de empleo y el fin de las pensiones.
    La falta de empleo y el fin de las pensiones han creado un estado de inseguridad con respecto al futuro. Por ello, cada vez más un mayor número de personas están optando por emprender y tomar el control sobre sus vidas. Incluso los hay que están llevando a cabo proyectos empresariales en paralelo a sus actuales trabajos, mientras que algunos no tienen otra opción.
  3. La carencia de innovación en las grandes compañías.
    Todos los sectores se han visto afectados por la innovación de las nuevas empresas emergentes que han sabido alcanzar la cima. Han provocado una disrupción en sus sectores gracias a la utilización de nuevas prácticas, lideradas por metodologías ágiles centradas en las personas. Esto también ha puesto en alza a los propios “intrapreneurs”, personas que emprenden dentro de las propias empresas que los tienen contratados.

3. Nunca ha sido mejor momento para empezar.

Lo que realmente ha acelerado el auge del emprendimiento a nivel global es que por primera vez en la historia, todos, unos más, otros menos, tenemos acceso a las mismas herramientas, conocimientos y recursos. Todo ello gracias a Internet, la globalización y la tecnología. Es más rápido y barato que nunca lanzar un nuevo negocio, el mejor momento para hacerlo es ahora.

Esto representa una oportunidad increíble para todos nosotros pero no todo es tan positivo.

4. La mayoría de los negocios siguen fallando.

Al mismo tiempo que estamos creando más negocios que antes, la triste realidad es que porcentaje de los que tienen éxito no ha mejorado mucho. Las probabilidades de éxito siguen siendo desfavorables a la hora de empezar un nuevo negocio.

Y ese es el problema real.

Se derrama una cantidad ingente de tiempo, dinero y esfuerzo en negocios abocados al fracaso. Especialmente para un primer emprendimiento esto puede causar un verdadero revés emocional y también financiero para los emprendedores.

5. Una docena de razones por las que los negocios fallan.

Aquí van las doce razones más comunes por las cuales los negocios fracasan:

  1. Falta de dinero.
  2. El equipo es mediocre.
  3. El producto es mediocre.
  4. No es el momento adecuado.
  5. Falta de clientes.
  6. La competencia.
  7. Mala priorización de los esfuerzos.
  8. Falta de pasión.
  9. Mala ubicación.
  10. Falta de rentabilidad.
  11. Agotamiento.
  12. Problemas legales.

6. La razón número uno por la cual los negocios fracasan.

En el fondo existe una razón inmutable de porqué los negocios fracasan:
Porque se construyen productos y servicios que nadie quiere.

Las demás razones expuestas anteriormente son solo la racionalización de esta.

¿Por qué ocurre esto? La principal razón es el apego y pasión que procesan los emprendedores a sus soluciones. Esto es “el Sesgo del Innovador” que provoca que el emprendedor se enamore de su producto y haga que su único propósito sea crear un negocio alrededor suyo.

No se puede forzar una solución sin que haya un problema preexistente.

7. La segunda razón por la cual los negocios fracasan.

Para que un motor falle debe haberse arrancado antes. La segunda razón por la cual los negocios fracasan es que no han comenzado. Se invierte una cantidad ingente de tiempo analizando, haciendo planes de negocio o inventando excusas para no arrancar proyectos que al final se quedan en el papel y nunca se convierten en una realidad tangible.

8. No necesitas permiso para empezar.

El mundo ha cambiado. Hace una década empezar un negocio requería de mucha inversión. Se tenía que pagar la licencia del software que necesitabas para desarrollar el producto, alquilar unas oficinas para reunir al equipo y un capital inicial para invertir. Hoy en día todo esto es gratis o ni siquiera es necesario.

La pregunta hoy en día no es: “¿Podemos construir esto?”
La pregunta hoy en día es: “¿Debemos construir esto?”

No se necesita mucho dinero, equipo o mucho tiempo para responder esta última pregunta. En los siguientes puntos se hablará del cómo.

9. Enamórate del problema, no de la solución.

Esto requiere un cambio de chip. A tus clientes les da igual tu solución, solo les preocupan sus problemas. Tienes que identificar cuáles son esos problemas y construir una solución adecuada para ellos.

Estar más apasionado por tu solución que por los problemas de tus clientes, es un problema.

10. No hagas ningún plan de negocio.

Los planes de negocio requieren demasiado tiempo para desarrollarse y nadie termina por leerlos enteros. Crear un primer esbozo del modelo de negocio en una página es más que suficiente. Se tardan 20 minutos frente a los 20 días que de un plan de negocio.

Invierte más tiempo construyendo tu negocio que planificándolo.

11. Tu modelo de negocio es El Producto.

No existe modelo de negocio si no hay ingresos. Los ingresos son como el oxígeno. Nosotros no vivimos para generar oxígeno, lo necesitamos para vivir. Tu idea de negocio revolucionaria funciona igual.

Antes de correr a construir nada asegúrate de entender el problema que has identificado y que este conlleve una oportunidad monetizable para que merezca la pena ser resuelto.

La prueba más evidente de que un problema es monetizable es que te paguen por tu solución.

12. Céntrate más en el tiempo que en los timings.

Tú no puedes controlar el tiempo que va a tardar tu idea en convertirse en un negocio, lo que sí puedes controlar es el tiempo que inviertes en ello.

Contabiliza todo. Ponte fechas de finalización para mantenerte concentrado en el trabajo que tengas que realizar y hazlo cumplir a tu equipo también. Después de esto habrá que poner otra fecha de finalización para el siguiente paso e ir a por ello. Es la mejor forma de mantener el tiempo a raya mientras se avanza.

El tiempo es tu mayor recurso. Gástalo como si fueras Gandalf.

13. Sin prisas pero sin pausas.

Optimizar el tiempo y poner fechas de finalización de tareas no significa tener que hacer las cosas rápidamente. Lo importante es concentrar los esfuerzos en lo que se está haciendo. Aquí se aplica la ley de Pareto del 80/20, los mejores resultados vendrán dados de unas pocas acciones.

Tu trabajo es priorizar las acciones clave e ignorar el resto mientras trabajes en ellas.

14. Buscas tracción, no falsa validación.

El número de características de tu producto, el tamaño de tu equipo de trabajo o la cantidad de dinero que tengas en el banco no son las métricas adecuadas de progreso.

Solo hay una métrica que importa: la tracción.

La tracción es el ratio en el que se captura el valor monetizable de los clientes.

No preguntes a la gente lo qué piensan de tu idea.
Solo la opinión de tus clientes importa.
No preguntes a tus clientes qué piensan de tu idea.
Mide lo que hacen con ella.

15. Suprime “Fracaso” de tu vocabulario.

El fracaso suele actuar como punto y final a muchos emprendimientos. Sin embargo, lo que uno tiene que entender, es que para tener éxito una sola vez hay que fracasar muchas veces y no emprendiendo iniciativas distintas, sino dentro del mismo emprendimiento. ¿Esto qué significa?

  1. Fragmenta tus grandes ideas o estrategias en pequeños y rápidos experimentos.
  2. Utiliza estrategias escalables para implementar tus ideas de pequeña a gran escala.
  3. Dobla tus esfuerzos en las buenas ideas y descarta rápidamente las malas.

Si sigues estos tres puntos no estarás fallando, estarás avanzando hacia un éxito mayor.

Tienes que ser radical con tus ideas pero mantener la fé en ti mismo.

16. Ha llegado el momento de trabajar en tu Gran Idea.

No existe una escasez de problemas en el mundo y como emprendedor, tú tienes una misión diferente al resto. Tienes que buscar soluciones. Lo único que tienes que hacer es centrarte en el problema adecuado y dejar el mundo mejor de como te lo encontraste ¿Qué sentido tiene sino?

No malgastes tu tiempo, es el momento de ponerse manos y empezar a desarrollar tus ideas; porque nunca antes ha sido mejor momento que ahora para hacerlo.

Es el momento de empezar.


Por favor, comparte este manifiesto con todo aquel que sienta que debe dejar huella en el mundo.