Fotografía: Nubia Alonso

Uno de los viajes por Italia que recuerdo con más ilusión fue la visita a este extraordinario espacio natural.

No en vano, Le Corbusier las definió como el ejemplo más bello de arquitectura de la Naturaleza.

Un enclave único

Las Dolomiti fueron declaradas Patrimonio Natural de la Humanidad por la UNESCO en 2009.

Se trata de una cadeña montañosa de 18 cimas que se yerguen a más de 3.000 m de altura situadas en los Alpes orientales, entre la región italiana del Trentino-Alto Adigio y el norte del Véneto. Abarca un total de cinco provincias (Trento, Bolzano, Udine, Belluno y Pordenone) en 141.903 hectáreas.

Su paisaje se caracteriza por amplios valles cubiertos de bosques y prados entre los que se alzan las imponentes formas rocosas con paredes verticales, agujas, farallones cortados a pico y los característicos ghiaioni (canchales o depósitos de roca).

La mayor parte de los macizos está formado por un tipo de roca sedimentaria llamada dolomía, denominada así por el geólogo francés que Déodat Gratet de Dolomieu quien en el siglo XVIII, identificó la composición de la piedra.

Las nueve zonas que componen este paisaje son de vital importancia para la geomorfología ya que también poseen relieves glaciares y sistemas kársticos, formas talladas a consecuencia de la erosión a lo largo de millones de años.

Fotografía: Nubia Alonso

Además, constituye uno de los mejores ejemplos de preservación de restos del Mesozoico.

De hecho, se han encontrado abundantes fósiles del período que confirman hace 250 millones de años estaba cubierto por el mar.


SüdTirol: la fusión entre Austria e Italia

Otro de los aspectos curiosos es el mestizaje cultural que existe en la zona, donde tanto en la arquitectura como en la gastronomía y el idioma conviven aportaciones de ambos países, ya que esta región perteneció a Austria hasta la Primera Guerra Mundial.

Fotografía: Nubia Alonso

El Kaiserschmarrn, por ejemplo, es un postre típicamente austríaco que también se come en la zona.

Consiste en una especie de crepes gruesas revueltas con pasas, ron, azúcar, mantequilla, almendras y vainilla.

Se acompaña con mermelada, compota de manzana o nutella.


Fotografía: Nubia Alonso

En arquitectura abundan las baitas, las casas de montaña alpinas, que han conservado su morfología tradicional debido en gran medida al aislamiento.

Algunas se han convertido en hoteles y restaurantes completamente renovados y adaptados al turismo de nieve y senderismo, aunque todavía abundan las casas tradicionales con estructura de madera con granero, establo para los animales y techumbres de pizarra a dos aguas.


Publicado en: nubialonso.com

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