Print the legend.

www.nunezdelar.co

27 años. Dos semanas accidentadas por Europa me habían depositado en Venecia. Último destino: Barcelona. Estado financiero: dos cifras bajas. Tren decente para llegar hasta Milano y desde ahí, un pseudo polizón recorriendo la Côte d´Azur entre dementes. Un panini mal parqueado y pasaporte con
visa expirada eran mis posesiones más preciadas al llegar a la frontera Española. Bajamos, revisión migratoria. Me enfrento al policía, sonrío, extiendo el documento caducado y tiemblo. Son años mientras observa lentamente la página con sello y fechas. Me mira –no hay sonrisa- y dice SIGA. Lo vio, pero jamás lo leyó. En minutos, miedos y euros desaparecían bajo el sol y sobre la mesa de un comedor en La Rambla.
El álbum de mi cabeza, las historias de mi vida, folklore personal.

Así como cuando Alejandro Ros, diseñador de Soda Stereo, me preguntó si estaba en Buenos Aires para asistir a la última gira -Me Verás Volver- de la banda. Tuve el atrevimiento de decirle que no me gustaban, a lo que respondió: ah bueno, los chicos están en mi estudio, en el piso de abajo. Abrió la puerta y concluyó: adiós, ten una buena vida.

O cuando me crucé por la calle con Ellen Page llegando al Festival de Cine de Tribeca. La única audiencia eran tres guardaespaldas y los transeúntes del momento. Aproveche para gritarle ¡Hey, Juno! mientras la empujaban al teatro. Se detuvo, me miró y escupió entre dientes lo que cualquiera que
haya trabajado con Woody, Di Caprio y Nolan hubiera dicho: maldito latino.

A David Carson, posiblemente el diseñador gráfico más famoso de la historia, lo llevé a comer maduros asados en la vereda de la Avenida 9 de Octubre, durante su primera y última visita a Ecuador. Mi único recuerdo es la foto de una buseta pintada, pre-regeneración, que apareció en su best seller, Trek. El tipo debe recordar también el número ingente de moscas volando sobre la
parrilla.

Y a Peter Saville, fundador de Factory records y silencioso miembro de Joy Division y New Order, lo interrumpí para invitarlo a montar una exhibición. Estaba rodeado de mínimo diez groupies a las que, fácil, doblaba la edad. Me miró, sacó de su bolsillo un papelito del W Hotel y escribió. Nunca respondió
mis melosos correos, pero atesoro esa nota arrugada como si fuera portada de un cuento que se reescribe todo el tiempo, narrando invariablemente la emotiva leyenda por sobre la gastada realidad.

Jaime Nuñez del Arco
Welcome to a place where words matter. On Medium, smart voices and original ideas take center stage - with no ads in sight. Watch
Follow all the topics you care about, and we’ll deliver the best stories for you to your homepage and inbox. Explore
Get unlimited access to the best stories on Medium — and support writers while you’re at it. Just $5/month. Upgrade