USO DE LA DEPRECIACIÓN EN ORGANIZACIONES QUE ADMINISTRAN EN ORGANIZACIONES DE RECURSOS PÚBLICOS.

¿Útil o necesaria?

En la actualidad el uso de la técnica de la depreciación es habitual en las empresas privadas, pero al ubicarla dentro del sector público su utilidad se hace difusa. Por tal razón el presente escrito trata de mostrar la importancia que tiene hacer uso de esta práctica para las organizaciones que manejan recursos públicos en la actualidad.

Para comenzar, es válido hacer una breve definición de este concepto. La real academia dela lengua española la define como la “ Disminución del valor o precio de algo, ya con relación al que antes tenía, ya comparándolo con otras cosas de su clase”, por tal razón el sector privado lleva esta práctica para representar la pérdida de valor de los activos en el transcurso de sus actividades, en palabras de Sunder “como el servicio potencial restante del activo fijo disminuye con el tiempo y el uso, el costo de adquisición es gradualmente amortizado para reducir el interés residual de los accionistas en los recursos de la empresa” (2005). Pero, como es claro en las palabras citadas anteriormente, la depreciación se hace necesaria cuando hay interés residual por parte de los accionistas, pero en las entidades públicas, que no tienen interés de lucro residual, en primera instancia no valdría la pena el uso de la depreciación dentro de las organizaciones que administran recursos públicos, por lo que Sunder termina diciendo “no es sorprendente que la depreciación sea generalmente considerada en estas organizaciones como un medio para ahorrar efectivo y reemplazar infraestructura”.

Por otro lado, la concepción de la depreciación anteriormente descrita depende del modelo y sistema contable que se utilice para llevar contabilidad en las organizaciones públicas, pues si trabaja con un modelo de fondos o caja, cuyo propósito radica el control de ingresos y gastos a través del principio de realización, la depreciación resulta inútil pues no hay transado real de activos. Pero al trabajar con un modelo de causación bajo el principio de devengado, que trata medir stock de bienes de capital, sería entonces conveniente realizar la práctica de la depreciación, pues sin está, la acumulación no representaría la realidad de la entidad pública. Pero al introducirla, la acumulación es reducida al tener en cuenta la pérdida de valor de los activos.

La discusión entonces termina siendo una discusión de la depreciación en los sistemas contables. Al tomar la vía del sistema presupuestal basado en el modelo de fondos, la depreciación no toma valor ni utilidad para la realización de presupuestos de gastos públicos y solo es tomada como una forma de ahorro de efectivo para la adquisición de infraestructura. Pero cuando se busca un sistema patrimonial, la depreciación más que útil, se vuelve necesaria para contabilizar el valor real de los activos fijos. Por último, como es necesaria una contabilidad que mezcle los principios de la contabilidad presupuestal y patrimonial en una especie de híbrido que sirva para la realización de presupuestos pero que a su vez refleje el valor real de los activos fijos administrados por el entidades públicas, pero de propiedad del pueblo en general, se hace necesario el uso de la depreciación.

En conclusión, la validez, utilidad y necesidad de la técnica de la depreciación depende del modelo y sistema contable que se utilice. Y al sugerir un sistema contable híbrido que mezcle características y funcionalidades de los dos sistemas habituales, se hace necesario el uso de la depreciación, queda entonces abierta el interrogante acerca de qué método de depreciación es el que mejor refleja la realidad al interior de las organizaciones de que trató este escrito.

ESCRITO POR:

ojdiazo@unal.edu.co

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