Aceite de oliva virgen extra: sabor, salud y tradición en la dieta mediterranea

Vid, trigo y olivo son la “triada mediterránea”, los tres elementos que han constituido la base alimentaria en el entorno mediterráneo desde hace miles de años. Con vino, pan y aceite se ha construido la cultura de esos pueblos y se han edificado las antiguas civilizaciones europeas. Hoy forman parte de un estilo de alimentación conocido como “dieta mediterránea”. En ella, el aceite de oliva virgen extra o AOVE es absolutamente esencial.

Además de definir el sabor de la dieta mediterranea, el AOVE tiene propiedades beneficiosas para la salud que han sido aprovechadas desde tiempos inmemoriales, conscientemente o no. Hoy los laboratorios están explicando y definiendo con precisión esos componentes y sus propiedades, aquellas que hasta ahora solo se intuían, eran legendarias o, simplemente, se desconocían del todo. Por todas ellas, el AOVE se ha ganado la recomendación de consumo diario.

La dieta mediterranea está en boga. Los estudios científicos que avalan las propiedades beneficiosas del AOVE ayudan a fomentar su presencia en el recetario de otras regiones del mundo, por lo que cada vez es más imprescindible en las cocinas de países sin tradición olivarera, como EEUU o Inglaterra. A esto se suma la fuerte política de importación, principalmente, desde España e Italia, que junto al aceite difunden una cultura gastronómica única.

Las propiedades del aceite dependen de su composición y del tratamiento que ha recibido la oliva, sin más. Un fruto sano y una extracción mecánica en frío que no cambie la estructura de sus componentes es todo lo que se necesita (o nada más y nada menos) para crear un AOVE de calidad. Los ácidos grasos son su componente mayoritario. En especial, ácido oleico monoinsaturado (70–80 %, también conocido como omega-9). Contiene también otros ácidos grasos libres en poca cantidad, lo que explica su baja acidez y alta calidad. Y entre unos y otros, pequeñas dosis de muchísimas otras sustancias naturales. Veamos algunas de las propiedades demostradas que invitan al consumo diario de AOVE:

  • Sobre las enfermedades cardiovasculares. El AOVE aumenta el colesterol “bueno” y reduce las tasas del “malo”, que obstruye las arterias y provoca enfermedades cardiovasculares, como la arterioesclerosis y la hipertensión arterial.
  • Prevención del cáncer. El consumo elevado de AOVE podría ayudar a la prevención del cáncer. Las incidencias del cáncer de mama y colon son un 28 y 42 % menores, respectivamente, que en el resto de Europa y se estima que este hecho está relacionado con el elevado consumo de AOVE en España.
  • Antioxidante. Los polifenoles y la vitamina E protegen a las células del organismo de la oxidación. Previene el envejecimiento de tejidos y órganos y el deterioro de las funciones cerebrales en enfermedades como el Alzheimer.
  • Acción protectora de la mucosa gástrica y duodenal. Facilita la acción digestiva y, por su acción lubricante, ayuda al tránsito intestinal. También facilita la función biliar y previene la formación de piedras en la vesícula. Es beneficioso en caso de úlcera gástrica, puesto que la reduce y favorece su cicatrización.
  • Favorece la absorción de nutrientes como el calcio. Esta calcificación lucha contra la osteoporosis y es crucial en embarazadas y el desarrollo del lactante.
  • Ayuda a adelgazar. Aunque las 90 kilocalorías por cucharada sugieran lo contrario, se ha demostrado que sustituir grasas saturadas por insaturadas disminuye las células adiposas y su acumulación en la barriga. También reduce la insensibilidad a la insulina.
  • Antiinflamatorio. El oleocantal del AOVE tiene propiedades antiinflamatorias similares a las del Ibuprofeno.

El listado podría extenderse durante páginas. Los estudios confirman más y más propiedades de este maravilloso alimento y justifican de sobra un consumo diario de, al menos, un par de cucharadas.Y, además, es delicioso.

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