La cagaste

Todos hemos estado ahí…

Por Olga Castro

La cagaste. Te despertás en la mañana con el peor dolor de cabeza de tu vida, estás en tu cama pero no sabés como llegaste ahí, tu cuerpo te grita que está a punto de vomitar, corres al baño pensando en que el camino es demasiado largo pero logras llegar hasta la taza, ahí, dejas ir violentamente todo lo que formó parte de tu vida la noche anterior. La cagaste.

Ese día es largo, no pensás mucho en la noche anterior porque estas concentrada en no morir, en salir de esto con la poca dignidad que te queda, en hidratarte y “hacerle huevos” a esta situación en la que vos misma te pusiste, esta situación que hace años no vivías y no podés creer que lo hiciste otra vez. Te paraste en el límite, sabías que estabas ahí, que no debías seguir, pero lo cruzaste. La cagaste.

Esa noche te la pasas tomando bebidas hidratantes, la cabeza ya no te duele y te sentís muy agradecida con la vida por permitirte una noche más en este mundo, saliste de esa pesadilla aderezada con resaca, te vas a la cama temprano y caes como piedra, cansada de haber pasado el día luchando por no arrepentirte de tus actos por miserables que sean sus consecuencias, cansada de vos misma, de le gente, del tiempo, de tener que decidir, del tequila, de ser adulta, de estar sola, de todo.

El siguiente día notas lo maravilloso que es amanecer intacta, sabiendo como llegaste ahí, en tu pijama, con tu perrita al lado, con ganas de ir al baño solo para orinar y seguir durmiendo. La vida es hermosa a veces…

…A veces, hasta que ya se fueron las molestias físicas y empezás a sentir las emocionales, intentar sobrevivir ya no es necesario, entonces tenés tiempo para pensar en esa fatídica noche de viernes, en lo que hiciste, lo que dijiste, lo que callaste, lo que no pagaste, lo que perdiste, lo que dejaste ver, lo que olvidaste y lo que sabías desde el principio: la cagaste.

Ese día será más largo que el anterior, no recordás todo muy bien pero sabés que te extralimitaste, que dijiste cosas que no debías frente a personas que no debías y que no importa cuánto desees no haberlo hecho, no hay manera de enmendar ese error monumental.

Si regresar el tiempo y corregir todo fuera una opción, no dudarías en tomarla, estás enojada con vos misma porque se te escaparon de la boca esas palabras, porque no pudiste tener un poco de autocontrol y a los 26 perder los estribos ya es bastante vergonzoso.

Más tarde por la noche, te sentás en las gradas de tu casa viendo el piso, el árbol de mandarina y las nubes pasando en el cielo, estás un poco más tranquila y exhalas un suspiro de alivio, es el momento ideal para pensar en lo irremediable de las cosas, en como cada cosa que hacemos trae consigo un sin número de consecuencias y en nuestra total incapacidad de arreglarlas cuando ya pasaron.

Nadie va a decirte que no sucedió o que todo va a estar bien, nadie va a ayudarte a llevar la carga que te produce la culpa y el arrepentimiento, eso será algo que vas a llevar sola por un tiempo, recordándote que nunca tenés todo bajo control, que no siempre sabés lo que haces, que es imposible ser responsable siempre, que afectar a otros es una habilidad que tenemos todos y que los errores están todos ahí esperando a que los cometamos.

No hace falta arrepentirse, hace falta entender la posibilidad de no hacerlo todo siempre bien, de cometer un error que te reproches y trascenderlo, porque la cagaste y la vas a seguir cagando, una y otra vez a lo largo de la vida y si no podés admitirlo, hacerte responsable de él, aprender de él y seguir con tu vida, vas a pasar el resto de ella confiando en tu buen criterio y tu felicidad y tranquilidad va a depender de la confianza que tenés de siempre hacer las cosas bien, cosas que es imposible y en el intento solo conseguirás que tu espíritu se doblegue cada vez que estés ante la parte más imperfecta de tu ser, la más humana, la más absurda, la que no le contás a los demás… esa parte que está instalada en vos desde que naciste y que va a vibrar en tu interior eternamente sin importar toda la sabiduría que podas adquirir con los años.

La cagaste por pensar que nunca ibas a cagarla, pero al final, todos la cagamos, hasta los más íntegros, honestos, intelectuales y sabios, aún ellos… la consecuencia quizás sea del tamaño de tu error y aún si esta te golpea con fuerza, vas a salir de ella, porque es imposible quedarse para siempre viviendo ahí… eventualmente vas a sobrevivir a tu cagada.

El tiempo no se detiene y todo pasa.

Pdta 1: Nunca subestimes el poder del tequila.

Pdta 2: Esa fue mi cagada.

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