Me voy

Algo así como una despedida sin adiós.

A vos, Julio, que al regresar me encuentre con tus brazos…

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Me voy sin decir nada, con motivos tan personales como universales, con un remolino de emociones que presionan mi pecho bombeando a mi corazón sueños que no dejan de gritar.

Me llevo solo lo necesario, dejo aquí todos los excesos que a veces insistimos tanto en cargar, las preocupaciones, las presiones y la mitad de mis miedos, me llevo la otra mitad.

Al otro lado quiero encontrarme a mí, la parte más auténtica de mí ser, la parte más libre y más sencilla, la parte más adulta, más fuerte y más valiente, la versión que un día tuve y perdí.

Mi ruta es simple, avanzar la mayor cantidad de kilómetros con mis propios pies, subirme a uno y otro tren, observar cada centímetro de tal forma que me sienta parte de él.

Cruzar el océano es algo que estuve soñando desde los 13 años, siempre pensé en hacerlo sola, luego conocía la 60D y descubrí que debíamos hacerlo juntas.

Me voy sin vanidad, sin objetivo superficial que me mueva, sin interés de impresionar, sin ánimos de derrochar, sin miedo de vivir, sin ganas de llenar expectativas, me voy conmigo aunque no sea lógico, aunque implique arriesgarlo todo, porque quiero, porque puedo y porque lo necesito.

Dejo por un tiempo que es corto pero valioso, todo lo que durante los últimos meses oscuros me dieron un respiro de luz, mis amigos (dos o tres), mi familia, mi amor y mi Pivi, agradecida totalmente por ser pilares fuertes que me mantuvieron de pie y con la promesa que al regresar no seré la misma, seré mejor.

Me voy orgullosa de mis más recientes estupideces: arriesgar mi trabajo, invertir todos mis ahorros, comprar un abrigo, decidir conocer y reconocer gente de la que me había alejado, ahorrar con obsesión y escuchar solo a los optimistas.

Mis mejores aliados son un par de abrigos y bufandas, un termo vacío para no tener que comprar agua, tampones, 64 GB, Google Maps, las Dr. Martens, Grace y toda la actitud y autoconfianza que puede recolectar una mujer en 26 años.

Así es como me voy, llena de mi…

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