Ya no eres tú
Pronto será tu cumpleaños. Pero tampoco lo será. Hace meses no eres tú. No sabemos quién ocupa ahora tu cuerpo. Ni tampoco la fecha exacta en la que te fuiste. Es difícil. En apariencia sigues siendo tú. Más flaquita, más frágil. Más viejita, pero quien habla dentro no eres tú.
El tiempo siempre jugó en tu contra. Viviste en la época en la que la vida te limitaba por ser mujer. Y aunque devorabas los libros que caían en tus manos, hacías (y sigues haciendo) las cuentas mentalmente mejor que nadie, el ser mujer no te dejo estudiar más allá de la secundaria. Pero nunca te importó. Y lo más importante, nunca dejaste que tus hijas dejaran de estudiar por cumplir un rol que se aferra a no cambiar. Al final, algunas veces eras más liberal que muchos de la siguiente generación. Eso siempre me impresionó. Y sentí como una obligación ser revolucionaria como tú, después fue mi decisión… A mi modo. Siguiendo el ejemplo que me diste tú.
Pero ya no eres tú. El tiempo te llevó lejos y solo dejó tu cuerpo. Y quien lo ocupa no nos conoce. Tampoco la conocemos. Pero la cuidamos. Tenemos la esperanza de que regreses. Y aunque no lo hicieras, vamos a cuidar tu cuerpo y a esa nueva persona. A quien comenzaremos a conocer. Y la cuidaremos con el mismo amor que te tenemos. Porque al final, si estás ahí, en alguna parte. Constantemente nos lo demuestras, sabes quién fue tu madre, quien fue tu marido… Donde viviste hace muchos años. En unos días será tu cumpleaños. Y aunque no lo recuerdes, te honraremos, si nos lo permites te abrazaremos, te besaremos. Pero sobre todo te vamos a extrañar.
Te amamos abuela, porque no importa que parezca que ya no eres tú, sigues siendo tú.