Asexualidad

¿Cómo supe que soy gris-asexual?

Bandera de la Asexualidad / Negro: asexualidad, Gris: gris-asexualidad y demisexualidad, Blanco: alosexualidad, Púrpura: comunidad.
If sex without love exists 
why can’t people understand that love without sex exists too?

En un inicio pensé que era heterosexual hasta que supe que se podía ser homosexual (en ese momento, al pensarme como “homosexual” pensé que mis deseos heterorrománticos habían sido falsos, y así empecé a dudar de mis propios sentimientos). Dentro de la vida homorromántica-sexual, la relación sexual nunca fue algo que me llamara (demasiado) la atención, pensaba a la relación sexual como algo obligatorio, como si tuviera la obligación de tener relaciones sexuales por tener una relación romántica (con un hombre o una mujer), y ese sentimiento de obligación, supongo, era porque nunca sentí natural la relación sexual, la sentía como una imposición.

Cuando descubrí el homorromanticismo (atracción romántica hacia la gente de mi mismo sexo), también experimenté la vida homosexual, y aunque sí experimenté el placer biológico, de alguna manera también lo sentía obligado. Después tuve algunas relaciones románticas con mujeres, y entonces pensé que tal vez era bisexual, sin embargo he conocido bisexuales que en realidad sienten deseo sexual hacia hombres y mujeres (por igual), mientras que yo, nunca sentí ni podría decir que me sentía atraído sexualmente hacia hombres y mujeres porque no es del todo cierto, siempre fue hacia un hombre específico o hacia alguna mujer específica, poco a poco empecé a notar que tenía fragmentado el deseo sexual y el deseo romántico, o mejor dicho que rara vez sentía deseo de mantener una relación sexual. Así fue como poco a poco di con el Espectro Asexual, en donde (a grandes rasgos) se colocan Asexuales, Gris-asexuales y Demisexuales; en el espectro asexual llamamos alosexuales a aquellxs que tienen alineado deseo romántico y sexual. La diferencia con lxs alosexuales es que nosotrxs tenemos partido ese deseo, es decir que podemos enamorarnos de alguien (hombre, mujer o ambos) y aún así, no sentir deseo sexual, que no es igual a la disfunción erectil (y no porque realmente me importe, pues sé que la disfunción es todo un tema de masculinidad que excluye a los hombres y les genera un sentimiento de pena), no, la asexualidad es diferente, simplemente no sentimos el deseo de una relación sexual. Alguien lo explicaba así: un varón heterosexual que no siente deseo sexual hacia otro varón es de cierto modo asexual con los humanos de su mismo sexo. Esto genera conflicto en muchas personas, porque imagino, hay la creencia que deseo romántico y sexual van de la mano, o que si alguien no coge contigo es porque no te quiere, o porque está cogiendo con alguien más; la misma idea que cree que el amor y el deseo son cuantificables y si no se da “completo” a alguien es porque se da a alguien más, la misma idea que cree que se puede “robar” amor y/o deseo, la misma idea que cree que la gente del espectro asexual tiene una sexualidad “incompleta”, o que si alguien coge contigo es porque te quiere, bien raro. La realidad es que puede no existir el deseo sexual o que sea muy bajo, algo que parece fácil de pensar, pero que hasta saber del AVENes: The Asexual Visibility and Education Network (en español) (http://es.asexuality.org) jamás lo había pensado, y al saberlo todo empezó a tener sentido, justo como ocurre con otras orientaciones sexuales y otras identidades.

Siempre he creído también, que continuamente fui y soy asediado por la hipersexualización de la sociedad y su publicidad, incluso, dentro de lo LGBTQ+, y no porque esté en contra de las prácticas sexuales ajenas o que sea del tipo de gay que cree que hay formas “correctas” e “incorrectas” de vivir una preferencia sexual, sino lo contrario, estoy a favor de las identidades trans, del travestismo, de la postura anticlínica de lxs intersexuales, de lo queer, de la necesaria deconstrucción de masculinidades tóxicas, de los beneficios de la feminización, y de la necesaria carnavalización y festejo en las marchas del Orgullo Gay; en realidad me importa un carajo las prácticas sexuales ajenas. En todos lados se habla de sexo y de alguna manera siempre lo sentí impositivo, como si tuviera la obligación de dar placer (sexual) a alguien, nunca natural sino forzado, y cuando supe de la asexualidad, entonces supe que no era necesario ese sentimiento, que hay más personas así y asumirme dentro de una orientación. Alguna vez leí (no recuerdo dónde) que podría decirse que el sexo es el gran mito del siglo XX, y lo creo en cierta medida.

¿Puede haber discriminación hacia la asexualidad? Sí, por el lado hetero, el “no coger” te vuelve sospechosx de homosexualidad, y en varones, la idea de “poco hombre”, al punto de que terminas aceptándolo más por negación de la heterosexualidad que por una afirmación real de abrazar la identidad y prácticas gays, algo así como: homosexual por exclusión; mientras que del lado gay, he escuchado el insulto de “malcogido(a)” para hablar de un gay histérico o neurótico, pero que me parece un insulto originalmente sacado de un insulto sexista hacia las mujeres, un insulto que hacía entender que sólo “una verga” te puede hacer feliz, o sea, un hombre-sexuado es la felicidad, la “verga de la felicidad”, una postura falocéntrica que me parece no sólo opresiva hacia mujeres, hacia lo lésbico, hacia lo asexual y lo gay, pues hace entender que hay personas (mujeres) incompletas porque no tienen “verga” y quien les “da verga” les da felicidad completándoles; incluso frases como “ninguna verga te embona” parecen ir por el mismo camino, frases que hacen parecer que el sexo (masculino) es la solución a todo, tal postura no pone en duda si quiera que existan personas con bajo o nulo líbido. Con la asexualidad sucede la misma patologización que tuvo la homosexualidad. La falta de sexo parece a los oídos de alguien alejadx del espectro asexual algo patológico y sospechoso, ideas del tipo: — No se siente segurx de su cuerpo, está enfermx, tiene disfunción erectil, sufrió un trauma, no siente deseo sexual hacia los humanos, es zoofílicx, etc., o incluso asociaciones equivocadas al celibato. No entiendo por qué parece tan difícil aceptar que hay gente con escaso deseo sexual.

Asexuales, gris-asexuales y demisexuales podemos sentir atracción romántica hacia otras personas, y sobre esto hay también toda una tipología de heterorrománticxs, homorrománticxs, birrománticxs, etc.; yo siento atracción romántica hacia hombres y mujeres, aunque tiendo más hacia los hombres, es decir, me considero gris-asexual birromántico o gris-asexual homoflexible; también lxs hay asexuales arrománticxs (que no sienten atracción romántica) justo como existe gente sexual y arromántica (que sienten atracción sexual y no atracción romántica). La diferencia con nosotrxs es que la atracción romántica no siempre incluye atracción sexual.

Este problema me apareció cuando me plantee si debería incluirse lo asexual en lo LGBTQ+ o LGBTTTIQA (Lésbico, Gay, Bisexual, Transexual, Transgénero, Travesti, Intersexual, Queer, Asexual), incluyéndose lo asexual y omitiéndose a veces, pues entiendo que todavía hay muchos prejuicios, tal vez, empezando desde los colores de la bandera asexual, colores que hacen parecer nuestras vidas: grises, neuróticas, histéricas, sin color, sin sexo, “sin felicidad”; como si el sexo fuera la única manera de sentir placer, orgasmo y felicidad, como si (en mi caso) no tuviera bastante con un impositivo publicitario diciéndome por todos lados: ¡Coge! y quien no coge es un(a) reprimidx, un “poco hombre” o un “gay no-liberado”. Estoy seguro de que como yo, existen muchxs otrxs asexuales (asexuales, gris-asexuales, demisexuales).

Burn down the disco 
Hang the blessed DJ 
Because the music that they constantly play 
It says nothing to me about my life.
 — 
The Smiths, Panic, 1988