Taiwán

(sueño)

Una tienda de ropa, la nueva tienda de ropa en la plaza. Veo ropa monótona, salimos de la tienda. Mi abuela, mi madre, mi hermana y yo. Decidimos, o mejor dicho: se decide comer en un restaurante naranja y genérico con mesas afuera, a mitad del corredor de la plaza. Estorbando. Hay tierra en el piso, hay palmeras y huele a leña. — No quiero nada del menú, le digo a mi hermana, ¿qué hago? — Mira, allá donde están las taiwanesas venden tacos. — Hola, ¿de qué tiene tacos? — Ven a la cocina.

Saludo a la señora taiwanesa de la entrada y entro a la cocina.

— Mira, revisa el buffet. El buffet está servido en güacales naranjas y azules, como comida para cerdos: ensalada, ensalada con nueces, ensalada con aguacate, arroz y nueces, ensalada con ate, un pan de muerto de Chicontepec (con forma de gallina), y otro de Comala.

— Estos son panes de muerto ¿verdad? 
— Sí, son de nuestros ancestros. 
— ¿Pero no eres de Taiwán? 
— Sí, por eso.

Tomo los dos panes de muerto, y los acuesto sobre una cama de lechuga. Elijo unas costillas con salsa taiwanesa color púrpura y vegetales que parecen mandrágoras. — Te llevo tu comida en media hora. Camino a la mesa familiar.

Despierto.