Tú no vas a cambiar al mundo


¿Cuánta gente no conoces que se la pasa quejando de su situación económica, laboral o sentimental? ¿Cuánta gente siempre reclama que el gobierno que ellos no escogieron está teniendo un desempeño vergonzoso? No lo sé, a veces me hacen sentir que yo soy el que está mal, el que debe de reclamar también sus “derechos”, el que no debe quedarse callado, el que debe de abogar por los menos desprotegidos.

Pero no, ese no soy yo. Quizás siempre he estado más del lado de los pasivos. ¿Pero quién soy yo para cambiar el mundo? No soy Moises, ni Batman, ni Gandhi, ni Buddha. Y no es que me sienta pequeño pero, ¿acaso la frase de “enseña con el ejemplo” no tiene importancia? Empieza por ti. Quizás a algunos les cueste trabajo entenderlo pero qué pasaría si en lugar de tratar de cambiar todo el mundo, cambiáramos nosotros. Cambiáramos de tal forma que fuéramos un ejemplo a seguir. Hace tiempo leí la frase de cámbiate a ti mismo y cambiarás al mundo. Una frase muy válida.

Sabemos que la presión social llega a ser tan fuerte que puede hacer desaparecer a las minorías (de pensamiento). A veces sólo se necesita la chispa adecuada para crear una nueva forma de pensar, una nueva forma de actuar. No hay nada más poderoso que una idea. Si sólo cambiáramos nosotros y lográramos cambiar la mente de una persona, y esa persona la de otra y así consecutivamente, la transformación mundial sería inevitable. El aleteo de una mariposa causaría un huracán del otro lado del mundo.

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