Superar la religión podría tornarse en una fatal arrogancia

Creemos que hemos estudiado lo suficiente a la religión como para creer que esta es el semillero de todos los problemas sociales habidos y por haber, y los que se inventarán en un futuro. No obstante, la religión responde a interpretaciones. Es el reino donde la subjetividad prima en su máxima expresión. Pero cuando la teología se convierte en sirvienta del poder político o de los egos tribales-personales toda posibilidad de maximizar una interpretación religiosa humanista y libertaria queda en el vacío.

Creemos que hemos estudiado lo suficiente a la religión pero no nos damos cuenta que no hay una sola forma de expresión y estructura religiosa. Que lo que entendemos hoy por religión es distinto a lo que fue en el pasado. Que fundamentalismo no necesariamente equivale a Paleo-religión o una visión tradicional de una sociedad religiosa-política del pasado pero que tampoco es su antípoda ni necesariamente la excluye.

Creemos que hemos estudiado lo suficiente a la religión pero ignoramos que somos tan religiosos que nuestros nuevos cultos son la modernidad, el cientifismo y el capitalismo. Que aceptamos los dispositivos sociales de sacrificio de vidas humanas, de animales y naturaleza en nombre de nuestros nuevos dioses. Que la laicidad se ha convertido en la secularización de la religión y no somos lo suficientemente críticos para denunciarlo. Pero tampoco somos lo suficientemente críticos para reconciliarnos con una visión religiosa del mundo para superar lo peor de esta visión a través primero de reconciliarnos en la instancia que debemos hacerlo con esta visión. Porque finalmente nosotros también somos religiosos en una era secular, hemos mercantilizado a la religión ese es nuestro ethos religioso pero que no deja de ser religioso. Aunque militemos en mil sectas en última instancia militamos en una sola religión: el capitalismo y la modernidad (o el nombre que elijas para describir este fenómeno)

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