Primeras 35 clases en Adalab

Iba a ser el post de la primera semana pero se me ha ido un poco de las manos

No sé por dónde empezar, si por el hecho de que me había jurado no ser profesor nunca o la cantidad de cosas positivas que me está aportando el serlo.

Sí, estudiando Bellas Artes llegué a la conclusión de que sería profesor sobre mi cadáver tuerto. El caso es que tú haces planes y planes mientras la vida va un poco solucionando temas sobre la marcha, y 17 años después... :)

Llevamos 35 clases y tengo como muchas ideas rondándome la cabeza, como:

  • Es demasiado contenido en demasiado poco tiempo: HTML, CSS, Javascript y base de programación, preprocesadores, atomatizadores de tareas, más javascript, React y un proyecto real. ¿Quién podría? Pues ellas.
  • He visto de primera mano cómo se dejan la piel día tras día y cómo se van enfrentando a los retos, y cómo parece que no le tienen miedo a nada: les dices que algo quizás es más avanzado y, aún así, buscan como hacerlo.
  • Sí, sigue siendo mucho contenido pero día tras día se ponen a ello y hacen los ejercicios, hacen sus grupos de estudio y pasan las evaluaciones.
  • La terminal les hizo poca gracia y aún así la estaban usando desde el minuto uno.
  • Git les hizo una gracia relativa y desde el día 1 estaban trabajando con git, en grupo. Solucionando conflictos y commiteando como si no hubiese mañana.
  • Empezar con HTML y CSS fue duro, pero hicieron unos trabajos mucho más avanzado de lo que se pedía.
  • Javascript costó pero hicieron unos juegos y un CV interactivo con un detalle y un cuidado que se te caía el parche al suelo.
  • Pasa que cuando ves a un grupo de gente como que intentas hacerte una idea de por dónde va cada una y de cómo se van a relacionar pero aquí me he llevado muchas sorpresas por las ganas que tienen todas de aprender y de poner de su parte para trabajar en grupo.
  • Esto me lleva a valorar la importancia de ciertos trabajadores sobre otros. Todos conocemos a Paco, el que se sienta justo a la derecha que no da palo al agua, o simplemente se esfuerza de manera circunstancial. Y si hay mucha suerte, en nuestra empresa habrá un solo Paco. Si hubiese justicia en el mundo estas criaturas se los comerían a todos ellos.
  • Porque se valora muchísimo la técnica y el talento mientras que las ganas pasan como valor de segunda, y alguien que no tiene ganas o no sabe trabajar en grupo solo está calentando la silla, por muy estrella que pueda ser.
  • Las clases tienen una parte de contenido y una de proyecto en grupo. Les hemos dados unas guías leves de como organizarse y a cada nuevo proyecto me muero de la envidia de cómo se organizan. Ya hubiera querido para mi que en la mitad de los trabajos en los que he estado estos años se planificasen los equipos como ellas.

Y esto es un “suma y sigue” porque hay mogollón de pequeños detalles que ves a diario que te hacen recuperar la fe en la profesión, y por qué no, afrontar el siguiente proyecto con nuevas ganas.

El primer día una alumna preguntó algo como “y crees que esto lo podremos hacer” (estaban planificando una funcionalidad para el proyecto) y por un momento vi claro que tenía que tener super cuidado en no trasladarles mis miedos, y una de las cosas que me llevo es ese valor extra porque si ellas que están empezando se atreven… no me voy a atrever yo que se supone que ya vengo curtido? Así que cuando vienen con algo que quieren implementar el primer impulso es ver cuándo y cómo.


No me creo que haya una sola empresa que no quiera conocer a alguien con tantas ganas antes de cerrar una nueva incorporación. Sí, son juniors, pero ese estado solo se cambia con el tiempo ;)

Quién quiera pasarse a ver lo que hacen, ya sabe dónde encontrarnos.

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