
Qué mayores estamos…
Cada vez que hablamos Rafa y yo repetimos esa frase como un mantra. Y el viernes, Aquarius y cerveza de por medio, no ha sido diferente.
Aún sin llegar a decidir dónde sentarnos nos hemos ido poniendo al día, hablando de todo y de nada: de diseño, de los primeros achaques de los cuarenta-y-muchos, de las nuevas generaciones, de la tecnología, de las crisis, y entre batalla y batalla pensaba que a día de hoy he vivido más tiempo conociéndolo que sin conocerlo…
No deja de sorprenderme cuando quedas con alguien que te conoce de otro momento en el que a todos los efectos eras otra persona y ves que pese al tiempo hay dinámicas que se activan de manera natural.
Nunca sabes cuando alguien se queda en tu vida, aunque no sea todo el tiempo. A veces te cruzas con gente y, simplemente, pasa, pasan a ser como un punto fijo.
Os encontráis media vida después y es un poco como reencontrarte con tu reflejo en los ojos de otra persona, y con partes de ti que quizás no puedes ver del todo.
Lo que veo es una mezcla de lo que sé y de lo que quiero, pero con el contexto del tiempo, viendo el proceso.
Ideal es que nada más sentarnos te digan “te veo bien, mejor que otras veces”… y en realidad, los dos estamos mejor que antes.

