Centro de Seattle en un día lluvioso, ósea, digamos que en un día cualquiera.

“La cuidad de la lluvia”, así le dicen a Seattle. 1er mes: Que bonito todo, la cuidad tiene un encanto toda de gris y siempre con el suelo húmedo, dan ganas de sentarse a leer con un café y un pastelito. 2do mes: Me carga sentir el pelo mojado y la cara húmeda con la lluvia, mi encrespado de pestañas me dura media cuadra ¡¿por qué nadie usa paraguas?!, quiero otro pastel con un café, Onice ya van 3 pasteles en la semana, llegaste en buen estado físico y ahora te cansas subiendo la calle, pero es que está gris y lloviendo, que fome es ir al gym. 3er mes: ¿HASTA CUANDO LA MALDITA LLUVIAA?!!! No existen 2 días seguidos sin que siquiera pare de llover, filo con la lluvia, pero aunque hubiera algo de soool, es que aquí ni siquiera está nublado, sino que siempre está GRIS, pero un gris tétrico que da pena y nostalgia. 4to mes: Adele y me corto las venas. 5to mes: ser o no ser… he ahí el dilema.

Sé que mi pequeño reclamo suena a problema primer mundista, realmente no es mi intención, solo que aquí he constatado cómo afecta el clima en el estado anímico y puede ser que me “de cañon”, como dirían los mexicanos, porque este año entero pasé de un otoño-invierno en Sudamerica para entrar a otro otoño-invierno oscuro y lluvioso en Norteamerica (acá aparte de lo nublado, en invierno se oscurece a las 4.30 pm), sumémosle que acabamos de salir del invierno más lluvioso en Seattle desde que se tiene registro*. El punto de todo esto mis queridos, es que aquí estoy aprendiendo a apreciar lo que antes me parecía común y corriente. No pueden imaginar mi hiperventilación cada mañana celebrando que salió el señor sol, cada día agradezco a Dios por llenarme los pulmones de aire puro, un lujo para nosotros los Santiaguinos, y no exagero, pero en algunas mañanas sobretodo, puedo sentir olor a bosque en la cuidad.

Flores en Tulip Festival.

Hace unas semanas atrás, la lluvia empezó a declinar y para qué les miento, mi ansias turísticas curiosas siempre se agúan con la lluvia, así que aprovechaba cada rato en que no llovía para salir a recorrer nuevas partes de la cuidad y ahí empecé a recordar lo que en algún momento aprendí y durante mi vida he podido experimentar. Que todo lo que nos viene en forma de lluvia, nublado, grisáceo y frío, siempre, si lo asumimos con actitud positiva seremos capaces de apreciar lo bueno que siempre traen las cosas “malas”.

Paisaje en el hikking por Lime Kiln Trailhead.

Aquí, lo malo, que a mi parecer traía la lluvia, se materializa en la magnifica naturaleza; los árboles, el musgo en los árboles y el arbusto que sale del musgo que sale del árbol. Los parques en medio de la cuidad que parecen verdaderos bosques, los distintos pájaros que he podido indentificar, sus nidos y su trinar en pleno centro de cuidad. Las hermosas montañas nevadas del Olympic National Park, que me crean la ilusión de tener a lo lejos a nuestra Cordillera de los Andes (sin un cordón montañoso nevado, me sentiría aún más lejos de mi hogar), los preciosos campos de tulipanes, las flores que nunca antes había visto… todo esto y más, es de directa o indirecta consecuencia del clima lluvioso y un poco húmedo. No se imaginan como lo verde llena mi alma, cómo disfruto de la tierra, olerla, recorrerla, cultivarla, embarrarme, respetarla… cómo lo verde me sensibiliza a Dios y a lo divino. Estoy segura que tiene que ver con mi ser mapuche; Mapu = tierra/ Che = Gente, con mi ser mujer mapuche. Me siento tremendamente bendecida y agradecida de haber caido en este lugar verde y de gente amable, espero que las industrias tecnólogicas que crecen a pasos descomunales, no se roben la belleza de este lugar.

Esta cuidad, que al mismo tiempo le dicen “La cuidad esmeralda”, por su naturaleza, me muestra como la vida se abre camino, porque incluso he visto en invierno, como sale una delicada alfombra de musgo sobre las veredas de los transeúntes. Este lugar me recuerda vivir que “Dios hace que todas las cosas cooperen para el bien de quienes lo aman y son llamados según el propósito que él tiene para ellos”. Romanos 8:28

* http://q13fox.com/2016/02/19/wettest-winter-ever/