Castro: morir nunca había sido tan difícil

Publicado en Revista Liber

Ha muerto el Dinosaurio Comunista, a los 90 años de edad en su natal Cuba, produciendo una serie de sentimientos y emociones en el mundo entero. Ya sea dolor por parte de sus seguidores y admiradores, o alegría por parte de los Disidentes de la Revolución Cubana, quiénes lamentan la muerte de un Ser Humano, pero celebran según ellos, el fenecimiento de una terrible Era para Cuba. Naturalmente, una muerte como la de Fidel Castro, suscita un margen calculado de detractores y seguidores muy marcado. En todo caso, el movimiento político mundial se reúne para dar el último adiós a una figura política, que emprendió una opresión a las libertades civiles, en aras de un gobierno que erradicó la desigualdad humana ante la educación y la salud.

Es por esta razón, que resulta inverosímil escribir sobre el dictador, o sobre el idealista que fue Fidel Castro ante el mundo; de todas formas, sobre el “Mito Castro” siempre se ha escrito.

Nace un 13 de agosto de 1926, en la finca azucarera ubicada en Birán, una localidad pequeña dentro del Municipio de Mayarí en la Provincia de Holguín. La finca dedicada a la siembra y cultivo de Caña, era propiedad de su padre, el señor Ángel Castro, un inmigrante Gallego de osada suerte, pues ganó dos veces la lotería y amasó, irónicamente, una gran fortuna como contratista de la Empresa Estadounidense United Fruit Company. Fidel fue el tercero de siete hermanos, a quién antes de denominársele como “Comandante en Jefe”, llevó durante los primeros años de su infancia el apodo de “Titín”.

Con tan solo cuatro años de edad Fidel Castro comienza su viaje académico, primero en la Escuela Pública de Birán, y luego se traslada a Santiago de Cuba, en donde cursa en el Colegio Hermanos de la Salle y más tarde en el Colegio de Dolores, el cual era administrado por Jesuitas de la época. De este significativo viaje académico, se desprende un Fidel Castro que pudo heredar un sentimiento religioso, pese a que más tarde, cuando ya era conocido como “comandante en Jefe”, suprimió las instituciones católicas en Cuba en el año de 1962, razón por la cual fue excomulgado; sobra decir que tal desprecio con esta clase de instituciones, solo respondieron a motivos de índole política, con el fin de que el pueblo cubano, no escuchara entre posibles sermones eclesiásticos, un poder diferente al poder político exclusivo que buscaba sembrar Castro en la Habana.

No obstante, la pregunta sobre si Castro era creyente o no, pudo disiparse cuando su ex amigo y periodista Luis Conte Agüero, editó y recopiló 21 cartas que Fidel redactó durante sus 22 meses encarcelado en el Presidio Modelo de Isla de Pinos, por liderar la Juventud del Partido Ortodoxo, que se tomó a fuego el Cuartel Moncada el 26 de julio de 1953, en respuesta al gobierno de Fulgencio Batista. Entre las cartas redactadas, puede desprenderse un Fidel Castro Estratega con la Causa del Partido, vengativo con su esposa de ese entonces Mirtha Díaz-Balart, o un Castro idealista y terco, pero por sobre todas las cosas se puede leer un Fidel creyente; de hecho, puede leerse entre líneas un Fidel con una profundidad espiritual casi envidiable, entre sus líneas se encuentra fragmentos como los siguientes:

“Dios es la idea suprema de Bondad y Justicia”.

“…La vida física es efímera, pasa inexorablemente. Esta verdad debería enseñarse a todos los Seres Humanos, que los valores inmortales del Espíritu están por encima de la vida física”.

Por eso no fue extraño que Fidel, constantemente se reuniera con lo mejor de su gabinete para solicitar al Estado del Vaticano, una negociación de principios y remedos gubernativos, para sanar la mala relación que había sido producto de la historia política de cuba, más que de las inclinaciones espirituales del Líder Cubano. Es por esta razón que en el año de 1998, el Papa Juan Pablo II logra visitar Cuba, y con ello, logra que Fidel reinstale la navidad como día festivo en la isla. A ciencia cierta, Fidel comentaba alguna vez durante la estancia del papa a los medios de comunicación, que de alguna u otra forma, la Expansión del Cristianismo enseñaba preceptos humanos, que dieron valores éticos al mundo, y un sentido social de justicia, y que en ese orden de ideas, él creía en el sentido social que se desprendía del ejercicio de la institución Católica.

“Cartas desde la Prisión”, se llama la recopilación realizada por Luis Conte, y muestra el lado más humano de un Fidel, que incluso de mandatario, solo pudo flexibilizar las restricciones impuestas a los católicos a partir del año de 1992, como por ejemplo que los cubanos católicos pudieran unirse al partido comunista.

A decir verdad, esta herencia religiosa en Castro tuvo que verse en peligro, cuando comenzó la era política de Fidel durante sus años universitarios, en donde siempre brilló por su ausencia durante las clases, aunque el joven estudiante de Derecho en la Universidad de la Habana, tenía para entonces una fama de líder innegable, pues fundó el Partido Político Los Manicatos, fue Tesorero de la Asociación de Estudiantes de Derecho, colaboró en la Fundación del Partido del Pueblo Cubano; esta clase de actividades lo llevaron a la tierna edad de 21 años, a portar su primera pistola, una Browning de 15 balas.

Tras su salida de prisión comenzó su exilio en México, donde conoce al mítico argentino Ernesto Guevara, insignia por excelencia de la Revolución Cubana. Con él, y 80 hombres más, dan rienda suelta a través del Yate “Granma,” la travesía mitológica que da comienzo a la insurgencia guerrillera Latinoaméricana, partiendo desde el Puerto Mexicano Tuxpan hasta Cayuelos. De la travesía sobreviven tan solo 16 hombres, entre ellos el hermano de Fidel, Raúl Castro. Los 16 hombres se adentran en la Sierra Maestra y durante 24 meses, combaten con el fin de arribar triunfales al Palacio Presidencial, en donde los esperaba un entonces General de turno tras la huida de Batista del Poder.

A raíz de esta travesía guerrillera, Fidel denota en su oratoria un poder de convencimiento instructivo de insurgencia, con capacidad de exportación a otros países, es así como estando en el poder, apoya en 1961 la guerrilla local de Venezuela, le siguió más tarde el movimiento Guerrillero en Colombia y luego en Nicaragua, en donde los Sandinistas buscaban el poder y la soberanía política de entonces. Para el año de 1961, el Gobierno Castrista sobrevive al ataque militar más grande propiciado por Estados Unidos a Cuba, el ataque presenciado en Playa Girón, el cual deja 135 hombres muertos y una increíble canción compuesta por Silvio Rodríguez, que retrata el horror de los hermanos cubanos exiliados y no exiliados caídos en la Operación.

La capacidad histriónica de una figura insurgente de Fidel llegó hasta África, cuando prestó insurgentes para el Movimiento Popular para la liberación de Angola, a través de la Operación Carlota. Este proceso de exportación de guerrillas se dio entre los años de 1959 y 1990, desde entonces la Revolución Cubana liderada por Fidel vivió los momentos más difíciles de su historia política, dada la derrota del Gobierno Sandinista en Nicaragua, la caída del Muro de Berlín, el derrumbe de la URSS y el fin de la ideología Soviética. Básicamente, la Crisis de la Revolución Cubana se desencadena por los pilares históricos comunistas que cayeron en deceso.

La verdadera crisis de la Revolución Cubana durante los años 90, hizo que Cuba perdiera importantes aliados continentales, que decreciera las importaciones, que se presentaran cortes programáticos de Energía, que se diera una baja en la calidad de vida de los isleños, quienes tras el desabastecimiento de víveres, sembraron cientos de historias alrededor del exilio cubano en barcas. Todo lo anterior, hizo que Cuba tomara medidas en el asunto, como por ejemplo el empeño que puso el Gobierno para enriquecer el Turismo, permitiendo que Compañías extranjeras tuvieran un participación del 50% en hoteles de Cuba, lo que condujo irremediablemente a que Cuba sobresaliera no solo por su sistema político, sino también por el auge de un comercio sexual criticado en el mundo entero.

Para el sentimiento insurgente de Fidel Castro, haber podido arribar al Palacio Presidencial, derrocar a Batista, e implementar luego, un modelo político con el sello lenista, le hizo creer en que debía sobrevivir siendo el recuerdo más cercano a una revolución, pese a que los cimientos comunistas hayan caído en deceso alrededor del mundo.

Durante sus últimos años, un problema de salud hizo que Fidel se refugiara entre cuarteles de invierno y literatura. Su esquema de seguridad seguía siendo el mismo de hace algunos años, pese a que a Fidel lo conocía más la CIA que sus propios amigos. Se sabe que durante sus últimos años regresó a la literatura de Darwin y a sus orígenes Marxistas, que leía diariamente sobre los nuevos hallazgos médicos, para dar luego la orden a las instituciones previstas en Cuba para la investigación médica, de que lograran ponerse en marcha.

Con Fidel las cuentas siempre fueron claras, su figura mediática como comandante en jefe o como líder político, siempre fue y será de un tono claroscuro, por esta razón es que hoy no sabemos si se está quemando en el infierno que los Disidentes anhelan para él, o en el cielo que sus seguidores defienden. El caso es que Fidel, ni siquiera después de morir termina de morirse en su natal Cuba.

Tras la muerte de Fidel, el mundo necesita conocer sí las instituciones creadas por el régimen, a causa de las ideologías políticas de Castro, sobrevivirán a la desaparición física del líder Cubano. Sobre todo, saber si haber podido mantener los ideales gubernativos, de la forma en que Cuba lo hizo, responden al ideal de todo un país, o a la visión de un solo hombre. ¿Qué tanto desaparecerá Cuba, tal y cómo la conocemos hasta hoy? ¿Qué harán los Disidentes de la Revolución hoy, ya que Fidel Castro no está? Y aunque la soberanía de Cuba siga en manos de un Castro, este hecho también puede cambiar en cualquier momento, ¿Cómo llenarán los Cubanos ese vacío en la Soberanía política de su país? Y la mejor duda de todas ¿Cómo se imaginó Fidel una Cuba sin él?

La historia pudo ver morir un Dinosaurio político en el poder, pero la figura de Fidel es mucho más grande, tan grande que incluso con sus cenizas se comenzará una nueva etapa para Cuba. La insurgencia de Fidel ha escrito su historia, y su muerte deja un halo de misterio alrededor de un embargo y un futuro político para el país. Para nadie es una mentira que Fidel gobernó Cuba muchos más años de lo previsto por sus enemigos, es por esto que Castro muere dejando una premisa revolucionaria al mundo: no fue fácil vivir ni morir siendo Fidel.

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