¿Qué vas a decidir?

Escoge cómo vas a enfrentar tus temores

Y ahí estábamos frente a frente, otra vez. Algo en ese lugar ya me es familiar. Creo que lo he frecuentado varias veces desde que era niño. Es como una especie de cancha de basketball. Está oscuro, siempre llueve la noche anterior… y yo tengo que anotar. Y ahí estábamos frente a frente, Oscar frente a Oscar.

Por lo general siento que no tengo lo que se requiere. No me refiero a sentirme inferior, sino a sentir que no soy mejor que alguien más. No soy lo suficientemente inteligente, lo suficientemente talentoso, lo suficientemente rápido, lo suficientemente paciente… lo suficientemente bueno. Déjame explicarlo.

Vivo en un mundo donde parece que a los demás siempre les está yendo bien. Siempre alguien tiene éxito en los negocios, siempre alguien escribe una mejor canción, siempre alguien tiene la pareja perfecta, siempre alguien encuentra la fórmula. Siempre alguien más.

He aceptado que mi peor enemigo generalmente soy yo mismo. La verdadera guerra no se libra en el trabajo, ni en las calles, ni en la casa. Se libra en la mente, enfrentando los temores a lo desconocido. El ser humano le teme a lo desconocido por naturaleza. Por eso me encuentro argumentando contra mí mismo todo el tiempo: Oscar frente a Oscar en una batalla de argumentos. ¿Qué va a pasar? ¿Lo voy a poder lograr? ¿Cómo voy a hacer? ¿Y si fracaso?

Esto, lejos de ser una amenaza, ha sido uno de mis mejores aliados. Me ha permitido aceptar que soy humano.

Entender y aceptar mis limitaciones, miedos y lo que me rodea es una de las decisiones que tengo que tomar todos los días si quiero surgir.

No significa que me conformo con lo que tengo o he logrado. No significa que no trabajo para ser una mejor persona. Significa que debo aceptar que las cosas prácticamente nunca van a salir como las planeo. O talvez que no siempre todo va a salir bien.

El primer paso para alcanzar algo que soñamos es aceptar el fracaso.

Aceptar que el dolor, las malas noticias, lo inesperado es real y factible. Nos sucede a todos, tarde o temprano. ¿Lo merecemos? ¿Lo esperamos? No sé, pero sucede. ¿Lo podemos evitar? Ojalá pudiéramos. Pero el fracaso es la única vía que conduce al éxito.

“He fallado más de 9000 tiros en mi carrera. He perdido más de 300 partidos. En 26 ocasiones me confiaron el tiro ganador y fallé. He fallado una y otra y otra vez en mi vida. Y por eso he tenido éxito.” — Michael Jordan

El segundo paso es entender que todo lo que nos ha sucedido tiene un propósito. Bueno o malo. Grande o pequeño. Todo, algún día, servirá para bien. Cada una de esas limitaciones, temores y experiencias son parte del diseño. El diseño se combinará con las experiencias para forjar el carácter, y el carácter es lo que se requiere para surgir.

Sé la mejor versión de tí mismo en cualquier cosa que haces. No tienes que vivir la historia de nadie más.” — Stephen Curry

Siempre vamos a tener dos opciones: intentarlo o no. Podemos seguir o no, levantarnos o quedarnos en el suelo. Entonces viene el momento de decidir. Oscar frente a Oscar:

-¿Vas a seguir adelante o no?

-Pero es muy difícil.

-¿Te vas a animar o no?

-Me da miedo, mejor no.

-¿Lo vas a intentar o no?

-¡Ya lo he intentado muchas veces!

-¿Vas a lanzar la bola o no?

Por lo general escojo intentarlo. Me gusta intentar.

Ahora el balón está en el aire. No depende de la suerte, ni de las condiciones del tiempo, ni de qué tan bueno soy, ni de si tengo o no lo que se requiere. A partir de aquí, se llama propósito.

One clap, two clap, three clap, forty?

By clapping more or less, you can signal to us which stories really stand out.