¿Más Datos, Menos Corrupción?

por Ania Calderon, Agustina De Luca y Alan Hudson

En abril de 2018, los Jefes de Estado de las Américas firmaron la Declaración de Lima “Gobernabilidad democrática contra la corrupción”, donde se comprometieron, entre otras cuestiones, a promover el “establecimiento de un Programa Interamericano de Datos Abiertos, en el marco de la OEA, con el objetivo de fortalecer las políticas de apertura de información, e incrementar la capacidad de los gobiernos y ciudadanos en la prevención y el combate a la corrupción”. Sobre la base de ese compromiso y de la 48ª Asamblea General de la OEA de junio de 2018 que dispuso el establecimiento del Programa, la OEA convocó un taller de dos días la semana pasada en Washington DC, con el objetivo de explorar cómo se vería ese amplio compromiso en la práctica y comenzar el diseño del Programa Interamericano de Datos Abiertos para Combatir la Corrupción.

Luego de los comentarios iniciales de los colegas de la OEA, el taller comenzó con las lecciones aprendidas durante las experiencias del trabajo en contextos locales para combatir la corrupción mediante el uso de datos, compartidas por la Carta Internacional para los Datos Abiertos, La Alianza para las Contrataciones Abiertas, ILDA y el Sistema Nacional Anticorrupción de México. Aquí hay algunas citas inspiradoras de sus experiencias:

Para tener una política de datos abiertos exitosa, es necesario tener el problema que se quiere abordar bien identificado, abordar las prioridades y capacidades locales, y crear coaliciones de múltiples actores interesadas, incluyendo productores y usuarios de datos que puedan apropiarse y aprender del proceso”. Ania Calderón, Carta Internacional de Datos Abiertos.

No se trata sólo de abrir los datos, sino también de tener ciclos de aprendizaje, problemas concretos, procesos inclusivos y compromisos sólidos respaldados por recursos y capacidades institucionales”, Georg Neumann, Alianza para las Contrataciones Abiertas.

Al poner en práctica la Guía de Apertura sobre Anticorrupción en México, tuvimos un enfoque evolutivo, que comenzó con seis conjuntos de datos clave y luego se amplió la escala. Es crucial involucrar a los ciudadanos, las organizaciones y las comunidades que pueden utilizar los datos publicados y mostrar su impacto”. Enrique Zapata, el Sistema Nacional Anticorrupción de México.

La hipótesis de que la publicación de datos ayudará a enfrentar la corrupción es demasiado simple. Sin embargo, considerar ciertos conjuntos de datos y su uso por parte de actores clave del gobierno y las OSC para detectar posibles riesgos podría demostrar el uso positivo de esos datos. Creemos que este programa puede ser un gran paso para explorar el uso y análisis de los datos anticorrupción en la región y probar qué sirve y qué no”, Silvana Fumega, ILDA.

Pero, ¿más datos equivalen a menos corrupción? Después de un intercambio muy inspirador, todos llegamos a la conclusión de que definitivamente no es así. Los datos por sí solos no son suficientes; debemos considerar medidas adicionales como la creación de capacidades institucionales, acuerdos locales, mejores marcos legales y buenos mecanismos de rendición de cuentas. Pero también es importante agregar flexibilidad, aprender de las experiencias y establecer un proceso evolutivo para el éxito del programa, dado que no sabemos qué funcionará en diferentes contextos.

Considerando estas primeras intervenciones, nos arremangamos y comenzamos a imaginar con bloques de lego cómo se vería un programa exitoso hacia 2021. Terminamos con una visión compartida que contiene:

  1. un marco regional en la forma de un Programa Interamericano de Datos Abiertos para Combatir la Corrupción (PIDA) siguiendo la Guía de Apertura de Datos Anticorrupción de la Carta Internacional de Datos Abiertos, implementada por los países de las Américas, teniendo en cuenta los diversos desafíos a los que se enfrenta cada uno y los diversos niveles de avance de cada uno respecto a sus políticas de apertura de datos
  2. un enfoque particular en los desafíos específicos relacionados con la corrupción, priorizados por actores locales;
  3. un objetivo marco, que consiste en fortalecer la apropiación y las capacidades de los actores locales mientras buscan utilizar datos abiertos para abordar los desafíos específicos seleccionados en cada contexto.
  4. ciclos de monitoreo, evaluación y aprendizaje en tiempo real que informan y mejoran los esfuerzos para utilizar datos abiertos para elaborar soluciones a los desafíos relacionados con la corrupción.

Próximos pasos

Ahora, los 35 estados miembro de la OEA tienen que aprobar un programa más detallado en su próxima Asamblea General, que será organizada por Colombia en junio de 2019. Una vez firmada, comienza la acción.

Estamos muy emocionados de ver lo que este programa puede lograr. El taller, que reunió a organizaciones y organismos internacionales del continente, fue inspirador, creativo y divertido, y nos dejó un gran optimismo sobre el potencial del programa y emocionados de ser parte de él. Creemos que será crucial prestar especial atención a los diferentes niveles de progreso que tienen los países, y desarrollar un programa que satisfaga sus diferentes necesidades y capacidades, trabajando con socios locales para abordar los desafíos específicos que presenta la lucha contra la corrupción.

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