Cómo Amar A Una Persona

En muchas ocasiones idealizamos a una persona como perfecta. Tiene todo lo que has soñado y siempre has querido. Esto hace que te ciegues a los pequeños detalles que pueden romper o reforzar lo que tienen. Pero nadie en el mundo es perfecto.

Y en esa imperfección se encuentra lo atractivo de la vida.

No me atrae la idea de que, en un mundo utópico, exista un directorio con todas las cualidades de las personas y que ninguna de ellas tenga defectos. Qué aburrido sería elegir a alguien de esta manera, viendo las cualidades que quieres en alguien y, simplemente, hacer una elección.

Es aburrido porque conoces lo que te espera. Y es en el conocimiento donde se rompe el amor.

Si estoy esperando la respuesta de alguien que amo, pero en el fondo de mi cabeza digo condescendientemente: “Sé exactamente lo que dirá. Lo ha dicho miles de veces”, ahí es donde dejé de amar. No estaría dando todo de mí. Mi experiencia no es la misma a la que la otra persona está viviendo. Dejaría de corresponder y pensaría que sé todo lo que hay que saber de esa persona.

Ahí es cuando el conocimiento ha sustituido al amor. Ahí es cuando he decidido dejar de amar.

El amor empieza donde tú terminas. En la frontera de tu conocimiento y lo desconocido.

Para poder amar necesitas comprender una idea muy sencilla. No puedes conocer a nadie completamente. Hay cientos de miles de millones de estrellas en nuestra galaxia. La humanidad les ha dado nombres y ha descubierto algunas de ellas. Pero son un pequeño porcentaje en comparación con la inmensidad del cosmos.

Asimismo, hay cientos de miles de millones de neuronas en cada cerebro humano.

Para poder amar necesitas librar tu mente y meditar. La meditación es una forma de retiro mental en donde ves la realidad como es. Y eso mismo es el amor; un retiro emocional donde ves a la otra persona como realmente es.

Es una decisión comprender que nunca podrás conocer a tu pareja y que necesitas quitarte cualquier prejuicio de tu corazón. Amar es quitarte de la vía. Ahí es cuando empiezas amar, porque decidiste dejar de conocer y dejar llevarte por el camino.

El conocimiento es algo que podemos poseer. Imagina que tienes en un archivero a una persona. Ahora posees la mente de ella y están a merced tuya todos sus pensamientos. Sólo necesitas buscar en ese archivero. Todo lo que se puede saber de esta persona está a tu alcance.

¿Puedes amar a alguien de esta manera? Hace falta algo, ¿no?

Existen muchos divorcios y muchas relaciones se acaban porque en el conocimiento es donde se cae en la rutina. Conocer también equivale a posesión. La posesión eventualmente se convierte en egoísmo y después en envidia. Pero eso no es amor. Incluso la Biblia (1 Cor 13) nos dice que eso no lo es.

Solemos enamorarnos de lo desconocido. De lo nuevo. Resulta más emocionante algo que aún no conoces comparado con una tradición. Es fácil notarlo cuando viajas por el mundo. Dejas de extrañar tus tradiciones por darle cabida a la novedad.

Lo que hace falta aquí es que tú decidas qué es lo que quieres en verdad.

Todo esto porque amar es una decisión. Empieza donde tú terminas.

Y cuando crees que conoces a alguien, es cuando dejas de amar.

Like what you read? Give Octavio Pérez Nava a round of applause.

From a quick cheer to a standing ovation, clap to show how much you enjoyed this story.