¿Hay películas feministas?

Por un retuit, encontré un hilo titulado “Películas feministas que no te puedes perder”. La intención es noble: son muy pocas las historias de mujeres y puntos de vista femeninos que llegan al cine; por otro lado, gran parte de las conversaciones culturales giran alrededor de mejor representación de minorías sociales -de modo que impacten positivamente en el resto de la sociedad- y algunos feminismos. Nos hace falta ver mucho más cine hecho por mujeres y que tengan enfoque de género, sí. Como crítices y como consumidores, hay que hacer el esfuerzo por ver y promover películas protagonizadas por mujeres y hechas por mujeres para normalizar la idea de que las mujeres somos personas, tenemos vidas propias que van más allá de cumplir estrictos roles de género y que nuestras historias y experiencias son valiosas. Asimismo, es necesario que de verdad pensemos en lo que consumimos y cómo llamamos a las cosas; llamar a toda película protagonizada por mujeres “feminista” ayuda a devaluar la palabra y quitarle su poder. Que una película tenga a un personaje principal femenino no la hace feminista.

El hilo que hallé en Twitter se limitó a nombrar películas protagonizadas por personajes femeninos fuertes, independientemente del tema de la película o del contexto en que fue realizada. El contexto y momento en que se hace una película importa, ya que la cultura, los valores y la moral cambian con el paso del tiempo; al hablar o analizar películas viejas, es importante tomar el contexto de cuándo fue estrenada originalmente, qué se quería decir o promover en ese momento, y cómo se interpreta. Si bien menciona películas que hablan explícitamente sobre sucesos históricos clave dentro de las historias del feminismo o de contextos opresivos donde se presentan luchas por lograr un objetivo claro, agrupa con ellas otras películas donde los personajes femeninos son sujetos a violencia brutal en pantalla para exponer que el machismo es malo, o malinterpreta personajes al sacarlos de su contexto.

Es así que, para esta tuitera, Scarlett O’Hara, protagonista de Gone With the Wind (1939), es una “heroína atemporal, protagonista definitiva del cine del siglo XX”. Achinga, no. El culto a Scarlett O’Hara -y a las señoritas sureñas confederadas y su estética- tiene más que ver con el deseo estadounidense sureño por volver a “tiempos mejores” más que porque sea un personaje femenino fuerte, con objetivos claros y un fuerte deseo por sobrevivir y vivir bien después de la Guerra Civil Estadounidense. Llamarla “heroína atemporal” es fuertísimo porque, vaya, este personaje -y las mujeres en las que se basó- se benefició del sistema esclavista en el sur y hace apología a la esclavitud, incluso sugiriendo que las personas negras “son felices” siendo esclavos y cumpliendo sus caprichos. Además, gran parte de lo que le motiva a seguir adelante es conquistar y “robarle” el marido a otra mujer, Melanie. Sobre la fascinación por las southern belles y ver con lentes rosas un pasado violento y sumamente racista, Angelica Bastien hizo un excelente artículo al respecto ante el estreno de The Beguiled (2017) que pueden leer aquí.

Hay errores de juicio similares con el resto de su selección. Se mencionan películas de Quentin Tarantino y de Lars Von Trier como feministas, por tener personajes femeninos fuertes que son violentas con otros. Aunque, claro, Tarantino trabajó décadas con la productora de Harvey Weinstein, no le creyó a su exnovia cuando ella le confesó que Weinstein la acosaba, usa violencia gratuitamente al punto que es casi fetichista retratar actos sumamente violentos contra sus personajes femeninos. Von Trier, por su parte, abusa de su poder como director, haciendo sufrir a sus actrices a lo largo del rodaje y llamándole “arte”. Luego menciona 3 Generations (2015), película que fue estrenada con retraso y con la menor publicidad posible debido a que contrataron a Elle Fanning para interpretar a un chico trans, en una época en la que se estaba hablando de la crucial importancia de la representación trans en pantallas, debido a las reformas legales y a las manifestaciones de grupos de ultraderecha que ponen aún más en peligro la vida de personas trans.

Sé a la perfección que son muy pocas las películas protagonizadas por mujeres. Nuestras historias son silenciadas o minimizadas. Tenemos pocas heroínas y muy pocos íconos pop. A pesar de esto, no toda mujer que aparece en nuestras pantallas es feminista, ni todo filme que toque temas de cuestiones sociales va a tener un enfoque feminista. Al fin y al cabo, a la industria del cine le interesa hacer dinero, y como guionista y/o directore es difícil conseguir el financiamiento para películas que no embellezcan crudas luchas sociales, o que no ablandan personajes controversiales. Como ejemplo, la biopic de Frida (2002): protagonizada por Salma Hayek, la película se enfoca en el sufrimiento de la pintora y su vida amorosa, dejando fuera su trabajo como artista, su activismo comunista, su lucha contra el conservadurismo y contra los estándares de belleza europeos. Es una visión estilizada, que le quita lo incómodo al personaje y la vuelve digerible para las masas occidentales. Por otro lado, la primera película basada en Wonder Woman apenas se estrenó este 2017, mientras que son constante las apariciones en pantalla de superhéroes masculinos.

Habrá personajes feministas -protagónicos y secundarios- y habrá películas hechas desde una perspectiva femenina, pero no existen películas feministas. Los feminismos son teorías, lentes de análisis con los cuales interpretar la realidad y las obras de arte que consumimos, no una lista de características a cumplir.

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