Del apoyo a Iván y honrar el rumbo al cambio.

Por Joaquín Hernández para @SOMOSGt — Análisis Ciudadano

No sabemos si es el inicio o el final de una guerra por el destino del país. Lo triste es que no queremos eso, de guerras ya tuvimos suficiente, pero parece ser que se está formando un escenario de pugna y de momento emergen dos bandos: los que apoyamos la lucha anticorrupción y los que quisieran, mínimo, echarlo de la “soberana” Guatemala.

¿Cuál ocupa la mayoría de gente? Difícil saberlo. ¿Cuál es más poderoso? Igual de difícil determinarlo. Las diferencias eran muy opacas cuando todas y todos estábamos en 2015 en la Plaza, con la indignación hasta el fleco, como deberíamos seguir si queremos asentar las bases de un país más justo.

El bando que se aferra al estatus quo y quiere sacar a la CICIG y al comisionado Iván Velásquez a veces suaviza su postura aduciendo que “desconfiar no te hace corrupto”, y eso estaría bien si en este país fuese claro que el gobierno y las élites encienden luces de que pueden transformarse por sí mismos en la búsqueda del bienestar ciudadano, pero sabemos que no es así, por más que lo nieguen y disfracen con sus discursos y constantes desacreditaciones patrocinadas por medios y columnistas que entraron en un bucle, colgados de una ignorancia deliberada y muchas ganas de desinformar.

Es más, la mayoría de actores y sectores ni se toman la molestia de analizar si son parte del problema. Hasta en el Palacio y el Congreso dan la impresión de que cualquier día se declara non grato a Iván. ¿Miedo o descaro? Que si el show, que si la fuerza… ¿Será que en verdad no es necesario tomar medidas estridentes cuando tenemos hasta magistradas, ejecutoras del debido proceso en los máximos entes, huyendo de la ley, diciendo que hasta ellas mismas desconfían de la justicia en Guatemala? Y ese es solo un ejemplo.

La credibilidad en las instituciones del gobierno ya no existe, a ninguna figura política se le da crédito; se logró poner nombres y apellidos en gran parte de los focos de corrupción gracias al trabajo del Ministerio Público y CICIG. Desde entonces, el número de figuras que han caído parece tender al aumento y, debido a que esas estructuras de la opacidad e ilegitimidad se están debilitando, sus operarios responden contra la figura de Iván.

Sin embargo, del otro estamos quienes plantamos cara y vemos en el actuar de CICIG un crecimiento exponencial de oportunidades para darle vuelta a la página y asegurar que estos responsables de tener al país en la miseria que está sean los que se vayan. “Apoyar a Iván” no es querer injerencia extranjera, es nada más darle vida a la esperanza que nos inyectó el ente que destapó la olla de grillos, porque nos sacudió el piso y nos hizo ver. Apoyar a Iván es honrar las oportunidades.

Queremos gente con ganas y nuevas ideas para gobernar bien y la tenemos. Queremos gente valiente para que lleven el mensaje a todo el país y la tenemos. Lo único que necesitamos es despejarnos el camino o abrirnos uno nuevo; discutir cambios a nuestra Carta Magna que es el pacto de la sociedad, pero con la vista en las personas, no en los intereses.

¿Podemos hacerlo junto a los funcionarios, diputados, jueces y magistrados de hoy? Depende de ellos. Tienen la oportunidad histórica de demostrar que también merecen todo lo bueno que venga. De nuestra parte no hay guerra, lo que hay es apoyo, mucho apoyo a cualquiera que se quiera sumar, cambiar el país y hacerlo vivible.

Debemos ver más allá y ser factores de cambio desde nuestros espacios, exigir un Estado digno y despojarnos del miedo.

@SOMOSGt @analisisgt #ESTAMOSAQUÍ
One clap, two clap, three clap, forty?

By clapping more or less, you can signal to us which stories really stand out.