Queridos recién egresados

Angélica, Carla, Isaac, Joselyn, Juan Pablo, Luis, Mónica, Natalia y Sara:

Espero que ya se hayan recuperado de su fiesta de graduación. Gracias por invitarme.

Primero, los quiero felicitar. Terminar la universidad no es poco. En México el nivel promedio de educación es de 8.6 años, es decir, como media no acabamos ni la secundaria.

Hay estadísticas que muestran que de cada 100 estudiantes que entran a la primaria, apenas una veintena llegará a donde ustedes han llegado.

El panorama es tal que ya forman parte de la élite intelectual del país. Imagínense.

Para la mayoría de ustedes, el mercado laboral no es extraño, pero ahora les tocará vivirlo en su plenitud… y no será fácil.

Un informe de la Organización Internacional el Trabajo reconoció que los jóvenes enfrentan mayores obstáculos para entrar en el mercado laboral que los que sugieren las cifras sobre desempleo.

Y ustedes, chicas, lo pasarán peor, pues están más expuestas a la discriminación. Las mujeres jóvenes tienen tasas de desempleo más altas, y los hombres jóvenes ganan entre 1 y 36 por ciento más en todos los sectores y profesiones.

Todo esto se va a traducir, ya se imaginan, en que no será sencillo encontrar un empleo o, lo que es casi peor, uno bien pagado.

A muchos de ustedes los van a contratar porque son baratos. Para reducir costos, las empresas prefieren a los recién egresados y varios no van a tener la suerte de contar con personas con experiencia que les ayuden.

A veces van a escalar a posiciones para las que no están listos (aunque ustedes crean que sí). Sean humildes: hay decenas de personas con mejor perfil, pero no quisieron pagarles más.

Van a enfrentar, pues, condiciones laborales precarias, la falta de prestaciones, la ausencia de seguridad social, un sistema que no cumplirá sus expectativas, un gobierno que les dirá que debieron ser ingenieros.

Si deciden emprender, verán que el sistema educativo no los preparó y que las opciones gubernamentales y privadas que hay no necesariamente son las adecuadas. De hecho, hay estudios que afirman que quienes más éxito tienen en sus emprendimientos son quienes vienen de un entorno adinerado y con las conexiones que esto implica.

Sé que deben estar pensando que para decirles esto era mejor no escribirles. Paciencia, aquí vienen las buenas noticias: estudiar una carrera fue la mejor decisión.

Aunque no lo parezca (sobre todo cuando se ponen a pensar en las colegiaturas), tener estudios universitarios es una buena inversión. De acuerdo con el Instituto Mexicano para la Competitividad, en promedio una persona con licenciatura gana 77 por ciento más que alguien que sólo tiene la prepa.

De hecho, en los últimos años tener una carrera ha ofrecido mejores rendimientos que invertir en Cetes o en oro y, en algunos casos, que en la Bolsa Mexicana de Valores.

La mejor noticia es que llegaron tan lejos porque son inteligentes, creativos, sensibles, apasionados. Además, cuentan con una red social fuerte: sus padres, sus hermanos, el resto de su familia, sus amigos.

Esos dos aspectos –quiénes son y quiénes los rodean– son lo más valioso que tendrán en el resto de su camino.

Háganse una buena vida. Sean felices.

Cuenten conmigo.

Gabriel.

*Editor de las secciones Empresa y Tecno en El Diario NTR, y profesor universitario

@gabrielorihuela / goe@ntrguadalajara.com

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También, a ver las fotos de Luftphilia, autor de la imagen que acompaña esta historia.