Semana 0: Explore mode - Reconstruyendo mis hábitos

Orlando Osorio
Nov 12, 2018 · 8 min read

Decidí escribir semanalmente sobre un problema importante que tengo con el manejo del tiempo y el uso de mi teléfono. Quiero cambiar muchas cosas en mi vida y espero poder ayudar al que pueda estar pasando por algo parecido.

When you’re in “explore mode”, you try a lot of projects, and you accept that most won’t work. Explore a lot of things, try a lot of things, try to have a beginner’s mind about what will work and what won’t work. But trust your intuitions, pursue a lot of things as cheaply and quickly as possible. Then be very honest with yourself about what’s working well and what’s not.

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Hace poco medí el uso de mi tiempo y fue un desastre.

Ahora, cada semana estaré compartiendo el uso de mi tiempo y los cambios que iré haciendo.

El plan es reconstruir mis hábitos para lograr:

  1. Dormir 7–8 horas diarias
  2. Meditar 1–3 veces al día
  3. Hacer ejercicio 5 veces a la semana
  4. Hacer Power Naps
  5. Leer 45 minutos al día
  6. Aprender nuevas habilidades
  7. Mejorar mi inglés
  8. Pasar más tiempo con mi familia y amigos
  9. Intentar cosas diferentes y conocer personas nuevas
  10. Limitar mis horas de trabajo

Si te parece mucho, te propongo que lo pongas en un Excel…

Ya en el prómixo artículo compartiré cómo lo estoy midiendo.


Hoy no tengo rutinas

Hoy estoy seguro que hay una sola razón por la cual estoy perdiendo horas importantes todos los días: no quería esforzarme lo suficiente para cambiar mi forma de ser. Si quieres detalles específicos, estas son mis mejores excusas:

  1. Angustia existencial: por lo que he leído, casi todas las personas sufrimos esto de vez en cuando o en algún punto de nuestras vidas. Esto lo comencé a entender el año pasado y hace muy poco, lo terminé de aceptar. Sam Altman (Presidente de Y Combinator) considera que esto es más frecuente en las personas inteligentes y ambiciosas, por lo tanto se obsesionan con trabajar para no tener que pensar en esto
  2. El 99% de mi vida se ha convertido en mi trabajo. Este año leí esta frase: “You are not your job”. Jamás había leído o escuchado esta frase, pero me resonó muy fuerte, pues la mayoría de las personas con que me he relacionado estos últimos 4 años ha sido principalmente por trabajo y como consecuencia, las conversaciones son sobre trabajo. Con muy pocos he podido hablar de temas personales, por suerte con algunos lo hago y hoy son personas muy valiosas en mi vida
  3. “Viajo y me mudo mucho. Constantemente tengo que rehacer mis rutinas”. Aunque tiene algo de cierto, no es suficiente que tome esto como justificación. He visto personas cercanas a mi, que pase lo que pase, hacen ejercicio todos los días, buscan tiempo para leer y no pierden tiempo. Siempre le dan prioridad a sus hábitos y se adaptan al nuevo ambiente para cumplir sus tareas.
  4. “Eres lo que haces en tu tiempo libre”. Otra frase que leí este año que me sembró muchas preguntas. Aquí me detengo porque es el tema central de este cuento.

Cuando era niño, era un “experto” con mis hábitos

Desde los cinco años de edad hasta los diez, jugaba tenis y beísbol todos los días.

En ambos deportes, mi nivel comenzó estando por debajo del promedio de los otros niños pero me gustaba tanto el tenis y el beísbol que cada año me esforcé en progresar de manera importante, pasando de la banca hasta ser short-stop titular, donde gané lo que sería el “guante de oro”, es decir, menos errores en los partidos y las mejores jugadas del año.

En el tenis también comencé muy lento y después de varios años pude estar entre los primeros del país en mi categoría.

Sí, tenía tiempo para todo lo que quería

Tengo que hacer un paréntisis, porque a los 12 años, antes convertirme en un niño “competente” en el mundo del tenis, decidí inscribirme en un liceo militar en Caricuao, una decisión bien particular en mi vida, pero de las mejores. Este liceo quedaba a una hora o más de mi casa en San Antonio de Los Altos.

Esta fue mi rutina, desde los 12 hasta los 15 años de edad:

  • 4:30 am: me despertaba
  • 5:15 am: salíamos de mi casa
  • 6:50 am: entraba a la formación de mi pelotón
  • 7:15 am-12:30 pm: clases como un colegio regular
  • 1:30 pm-4:30 pm: educación militar, deportes y muchas actividades extracurriculares
  • 5:15–7 pm: clases de tenis en el otro lado de la ciudad
  • 7–8 pm: preparación física
  • 8–9 pm: regresar a San Antonio
  • 9–11:45 pm: bañarme, cenar, hacer tareas y las cosas mega particulares de un liceo militar: pulir tus zapatos y la hebilla de la correa todos los días
  • 11:59 pm: desmayarme y volver a comenzar

Esto sucedió por casi 3 años y me resultó muy bien en todo.

En el primer lapso de 7mo grado, un día nos forman a los 600 estudiantes para anunciar los “ascensos”, yo no tenía ni idea de qué era esto. Cuando pregunté cómo los elegían, me dijeron que tomaban en cuenta tres cosas:

  • Espíritu Académico (las notas de cada materia como cualquier colegio)
  • Espíritu Deportivo (tus resultados en todos los entrenamientos y juegos)
  • Espíritu Militar (el respeto a las normas y evaluaciones de tus superiores)

Al igual que en el tenis y el beísbol estaba cerca de la media en mi desempeño, pero entendí cuál era el objetivo, y algo clave que hoy entiendo, había reconocimiento social y los deadlines estaban claros.

En el segundo lapso pegué un buen salto, entre los 232 de mi promoción logré quedar en el sexto puesto, mucho más de lo esperado, pero cuando me enteré que el primer puesto le daban una beca completa, decidí ponérmelo como meta y durante los siguientes lapsos, logré quedar en el primer puesto.

Hasta hace poco no me daba cuenta lo bien que sabía aprovechar mi tiempo.

En esa época, tenía torneos casi todas las semanas, tenía muchísimos amigos que veía todo el tiempo, pasaba mucho tiempo con mi familia, tenía novia colegial, iba a la playa, jugaba computadora, chateaba en Messenger, molestaba a los vecinos, me hacía mis propios CDs de música, tocaba instrumentos, llamaba a desconocidos por teléfono a molestarlos, veía televisión, salía a patinar y montaba bicicleta. En fin, hacía todo lo que hacen muchos niños, no me estaba perdiendo de nada, más bien todo lo contrario.


¿Qué pasó con mi tiempo los últimos años?

Lo primero y principal: las redes sociales y el teléfono me han quitado tiempo valiosísimo.

Nuevos libros, más deporte, aprender habilidades, conversaciones con mis amigos, conocer más la ciudad donde vivo, aprender otro idioma, conocerme a mi mismo y seguramente, felicidad también.

Hace unos días pude medir la cantidad de horas que uso el teléfono al día, y de verdad, es algo que te recomiendo fuertemente que hagas. Si no es el teléfono, hazlo con tu tiempo viendo TV por ejemplo.

En mi caso, sumaba 1–3 horas al día en Instagram y Facebook, puede parecer mucho pero llegar a una o dos horas diarias es demasiado fácil cuando sumas todos esos “5–10 minutos” que agarras el teléfono.

Aquí puedes ver un día y también una semana completa:

Social networking incluye: WhatsApp, Facebook + Messenger, Instagram y LinkedIn.


Yo, he perdido de 10 a 20 horas semanales por varios años, viendo redes sociales, y aunque mi trabajo me exige el uso de las redes, la realidad es que el 90% del tiempo no lo uso para mis proyectos, las estoy usando para procrastinar. ¿Tu tienes idea de cuántas horas pierdes a la semana?

Para verlo fácilmente:

1 hora diaria son 7 horas a la semana, 28 horas al mes y 336 horas al año.

Lo peor es que aún no estoy sumando el uso de WhatsApp en cosas que no agregan ningún valor. Tampoco todas las veces que abro Gmail ansiosamente esperando un correo. Hoy estoy seguro que el tiempo perdido es el doble y en los peores días, el triple al de la cuenta anterior:

2x: 2 hr diarias son 14 hr a la semana, 56 hr al mes y 672 hr al año.

3x: 3 hr diarias son 21 hr a la semana, 84 hrs al mes y 1.008 hr al año.

Estoy 100% seguro que los resultados de esas horas invertidas son muy pobres y no hay nada valioso de ese tiempo.

Es todo un tema de consciencia.

Lo segundo que me ha afectado, es no tener metas 100% claras ni deadlines estrictos. Si has visto alguno de los famosos TED, donde hablan de la procrastinación y el “mono flojo” que tenemos en la cabeza, sabras de qué hablo.

Tener deadlines y sobretodo, presión social, es lo que activa dentro de nosotros lo que denominan el “panic monster”, ese miedo que te da de quedar mal públicamente. En cambio, cuando tenemos metas personales que no son parte de una fecha límite para completarlas, las procrastinamos por años, ya que el “mono flojo” en nuestra cabeza, siempre va a preferir el camino fácil de posponer y encontrar excusas.

En mi caso y en el de varios amigos emprendedores, cada vez que viene una competencia de emprendimiento con reglas y deadlines, todos nos activamos para alcanzar las metas y hacer las mejoras que requieren nuestros proyectos. Otro ejemplo, es amigas o amigos, que cuando viene un viaje a la playa salen a correr y hacer ejercicio hasta desmayarse. ¿Alguno te suena familiar?


Terminamos por hoy

[Actualización: ahora puedes conocer la plataforma que creamos para construicción de hábitos y rutinas: www.tinyrockets.life]

Pronto compartiré casos de amigos que dejaron las redes sociales, alcohol y marihuana para cambiar sus hábitos. También mostraré cómo me fue esta semana con varios cambios que estoy haciendo.

Por último y súper importante, te invito a leer este artículo de Sam Altman, el cual fue una de mis inspiraciones para comenzar a hacer esto. Por el título sabrás de qué va:

The days are long but the decades are short

El autor tiene demasiada experiencia y grandes resultados en su vida, para el mundo de las Startups, Sam es una eminencia.

Si quieres profundizar un poco más, aquí te dejo una entrevista que le hicieron hace menos de una semana, donde discuten sobre su artículo.

Entrevista:

Sam Altman on Choosing Projects, Creating Value, and Finding Purpose

Algunas aplicaciones para medir el uso de tu teléfono:

Best Phone Usage Tracker Apps 2018

iPhone tiene su propia aplicación integrada, la consigues en Settings.

Escríbeme en los comentarios o a mi directamente, será muy bueno conocer tu opinión sobre este tema

No es sencillo compartir estas cosas, pero quiero aprender a hacerlo, sé que para algunos será extraño haberse encontrado con esto.

Me puedes escribir a orl.osorio@gmail.com o incluso a mi WhatsApp.

Aquí tienes toda la secuencia de estos artículos (acabas de leer el primero):


Gracias a Oriana Herrera, Gabriel Monroy, Adolfo Parra y Mauricio Noguera por la revisión inicial de este artículo.

Orlando Osorio

Written by

tinyrockets.app 🚀 | previous projects: zomozapp.com — zoivenezuela.com. Fan of Roadtrips, photography and connecting people-with-people.

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