HILO ROJO

Carmen nunca creyó en el destino.

Javier tampoco.

Ambos, completamente empíricos, pragmáticos, criticaban todo lo relacionado con el Karma.

286 Km.

Dos ciudades.

Una estación atemporal.

Un transbordo.

Dos asientos.

Pasillo.

Ventana.

“¿Te importa cambiarme el sitio?”

“No. Claro que no.”

“Gracias. Es que si no miro el horizonte, me mareo.”

“Sí, a mucha gente le pasa”.

A mucha gente le pasa.

Sí.

A todos y todas nos pasa. De hecho.

Karma.

Hilo rojo.

Serendipia.

Destino.

Estupidez.

Pero somos expertos y expertas.

En crear historia.

Carmen y Javier.

Siguen sin creer.

Sin creérselo.

Porque son pragmáticos.

Empíricos.

Pero, ¿y lo bonico que es mirar el horizonte juntos?

Casualidad.

O no.

Cosas que tiene la vida.

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