Ya, Preparados, Listos

La clave es no esperar demasiado

Para el ser humano, es frecuente el hecho de no sentirse lo suficientemente preparado para afrontar un nuevo desafío o compromiso. De todos modos, si volvemos hacia atrás y revisamos los distintos acontecimientos a los que nos hemos enfrentado a lo largo de la vida, caeremos en cuenta de que, a pesar de eso, le hemos hecho frente a miles de cuestiones para las que no estábamos preparados y aún así salimos airosos de la (gran) mayoría.

Desde el inicio de la vida, al aprender a hablar, caminar, en el inicio del jardín de infantes y en ese primer hola mundo, nunca estuvimos del todo preparados para esas cuestiones; sin embargo las hicimos, nos fuimos moldeando al contexto, adaptándonos y preparándonos mientras el proceso ya había comenzado a transcurrir, hasta que nos sentimos listos y finalmente logramos el cometido.

Lo mismo sucede en el mundo emprendedor; por lo general, al momento de iniciar un proyecto o lanzar un nuevo producto o servicio al mercado, no nos sentimos que estamos del todo preparados para afrontar las consecuencias de eso. Y es cierto, muchas veces no lo estamos. Siempre vamos a encontrar los detalles que debemos ajustar que nos sirven de excusa para esperar y seguir retrasando ese momento, pero debemos aprender a prepararnos en el transcurso del mismo proceso, para estar listos una vez que estamos jugando.

El producto mínimo viable (MVP, por sus siglas en inglés) es la versión de un producto nuevo que permite a un equipo recolectar la máxima cantidad de conocimiento validado sobre clientes con el menor esfuerzo posible. En otras palabras, es el producto con las funcionalidades mínimas que nos sirve para medir la reacción del mercado, las potenciales mejoras y el target del producto/servicio, y así entrar en el ciclo infinito del “Construir, Medir, Aprender”. Para eso no es necesario demasiado detalle; Paul Graham dice que si tu primer MVP no te da vergüenza es porque estás haciendo algo mal.

Por eso, lanza ya. Una vez que tu producto hace lo que necesita hacer, sacalo al mercado. No hace falta que esté perfecto. Las mejoras vienen de la mano de las primeras ventas. Pensalo así: si tuvieras que lanzar en dos semanas, ¿qué no harías? Dejá de imaginarte qué podría funcionar y averigualo de verdad.

Lanza ya, y preparate para estar cada vez más listo.


*Publicado el 29 de abril de 2015 en el blog de LaPlataHUB.