Obras, ruido y desarrollo personal

Obras express de un estanco y breve reflexión sobre cambios y mejoras


La expendeduría N°1 de estancos de Zarautz, el estanco Marian, esta de obras. Más de 30 años después de la última “gran obra”, nos metemos de lleno en 5 frenéticos días de cambio que nos harán echar de menos los días laborales “normales” para poder descansar.

Estamos hablando de desmontar todos los muebles, levantar el suelo, poner el suelo nuevo, montar los nuevos muebles y reponer todo el tabaco y revistas que antes había ahí ( no os hacéis una idea de la cantidad de variedad que hay en el tabaco…). Y todo esto, ¿para qué? ¿Cambia el negocio? No. Para nada.

Estos cambios tratan de dar otra imagen al negocio, mejorando la experiencia del cliente en tienda. Tendrá más luz natural, más espacio para el cliente, más fácil para encontrar revistas, mayor variedad a la vista de tabaco, suelo antideslizante (ahora por ley) y más mejoras que solo veras si nos visitas.

Eso sí, las obras, como obras que son, suponen ruido, polvo, suciedad…que afectan directamente a Kafe Lauok, y a los vecinos (nos deben de querer mucho estos días).

Parece que a mayores mejoras, mayores ruidos y supongo que así debe ser, como la vida misma. Como dice el dicho, “A grandes problemas, grandes remedios”. Y al igual que las personas, los negocios también deben evolucionar y trabajar duro, aunque sea para mantener lo que ya tenemos. No se entiende una mejora, una evolución, sin que ésta requiera de importantes esfuerzos y pasar dificultades.

Al igual que unas obras en un estanco, si queremos evolucionar como personas, deberíamos plantearnos desaprender, para volver a aprender y avanzar para llegar a nuevas soluciones a problemas que nos plantea la vida.

Y más hoy en día que vivimos en una época de constantes cambios, la experiencia nos debe de servir para saber adaptarnos a cada situación, y no a apalancarse y basarnos sobre experiencias pasadas. Muchas veces repito que la falta de experiencia, es en ocasiones, la mejor cualidad que tiene un candidato a un puesto que lleva años sin evolucionar.

La capacidad de desaprender debería ser una cualidad o aptitud a valorar en los CV.

Más vale que las obras (de cualquier tipo), nos pillen con el mono de trabajo.