Cadenas, likes y tolerancia

“Hay que darle like y compartir para que le donen 1$ a ese niño”, “Leí en facebook que esa planta cura el cáncer, si la tomas en tu té a diario”…

Esas son solamente un par de frases que a diario escuchaba cuando vivía con mi madre y escucho actualmente viviendo en casa de mi abuela. Pero… Lo hacen con ganas de molestarte? Pues claramente no, ellas (en mi caso) piensan (pensaban?) que es verdad, que las cosas que se publican en redes sociales son siempre verídicas y que, por el hecho de que algún conocido lo comparta o escriba sobre eso, esto es verdad.

Y, de donde sale esa creencia? Pues de primera mano, las redes sociales nos tienen embobados. Grandes, pequeños, hombres, mujeres, infantes, ancianos (si, hay mas abuelitas/os como la mía que facebookean). Muchos de nosotros, más de una vez compartimos alguna noticia, algún artículo, alguna imagen que nos agrado, sin antes verificar la veracidad de la misma.

Esto no significa que seamos ignorantes, que seamos descuidados, que no nos interese la veracidad de las cosas. Simplemente es el hecho de que, alguien más lo compartió o nos pareció interesante y punto.

Leí alguna vez unas noticias que decían que más del 60% de las noticias que aparecían en redes sociales, eran inventos, eran mentiras, eran cosas que no sucedieron nunca o que sucedieron de otra manera, pero alguna página decidió publicarlo a su manera con tal de ganar más seguidores o tener un alcance más grande.

Sabiendo esto, cómo es posible que cuando mi madre me pregunte “hijo si no comparto esto, es verdad que despedirán a muchas personas en una fábrica”, pierda la paciencia y la mande a volar? Cómo puedo decirle a mi abuela que “el banco de las americas no le está regalando un auto ni una casa en ninguna isla tropical” sin herir sus sentimientos ni ser torpe y brusco?

Hay veces que pensamos “qué tontos que son los viejos al compartir esas cosas”, pero no nos acordamos que nosotros los millenials, cuando estábamos incursionando en el mundo tecnológico hacíamos las mismas tonterías.

“Si no pasas esta cadena a 50 contactos de tu lista, tendrás mala suerte en el amor por siete años”, “Perico de los palotes no compartió la imagen de la bruja y al día siguiente lo encontraron muerto en su casa” Suena familiar?

Pues si. Todos alguna vez compartimos una cadena, una imagen, una presentación, un mail con este contenido tonto y ridículo. Ay de quien no lo hacía, era visto como un paria, un inadaptado social, un rebelde que no quería tener amiguitos. Siendo que hacíamos esto casi a diario al llegar del colegio, cómo podemos andar juzgando las diversas actividades en redes sociales de los “viejos”?

Personalmente a mí, que estoy en el área tecnológica, soy programador, desarrollador, stalker profesional, adicto a las redes sociales y a compartir a diestra y siniestra imágenes, textos, artículos y música, llegó un punto en el que me irritaba ver que mi madre compartía cadenas. Me molestaba que mi abuela me pregunte cada vez sobre las nuevas curas para el cáncer y que cada mañana me prepare un té mágico distinto. Me llenaba de rabia ver como mis parientes compartían “frases famosas de grandes pensadores” completamente erróneas, con una pésima ortografía y autores falsos.

Recuerdo haber visto una vez en una imágen compartida una frase de Einstein, una foto de Sir Isaac Newton a su lado y al pie de esta “Isac Neuton”. Quería sacarme los ojos y aplastarlos lentamente una y otra vez con mis dedos.

Pero bueno, en vez de seguir hechando leña al fuego y hablando de lo tontos que fuimos, somos, son, serán y demás conjugaciones del verbo ser, tengo unos cuantos tips que me sirvieron a lo largo de estos años para no renegar ni andar tratando mal a mis viejitos queridos.

  • Paciencia

Recuerda que ellos no nacieron como tú rodeados de computadoras, teléfonos inteligentes ni correo electrónico. Se paciente y en lugar de gritar o largar una cara fea, siéntate y conversa, explícales como funcionan las cosas y qué es lo que debe hacer o no hacer cuando navega en internet.

  • Apoyo

Cuando te consulten por alguna cadena famosa, no los trates como ignorantes, apóyalos, opta por buscar un poco de información y comentarles que las cosas no son como se las pintan. Yo le digo a mi madre, una vez por semana, si hay algo de lo que tengas que asustarte o no debas hacer, ten por seguro que te lo haré saber.

  • Enseñar

Recuerdas cuando no podías leer? Cuando te costaba muchísimo terminar de hacer una copia de una página de tu libro de cuentos? Cuando “te vencía” y tenían que cambiarte toda la ropa y lavarla después? Pues ellos te enseñaron a hacer estas y muchas otras cosas más. Tu no naciste sabiéndolo todo, ellos tampoco. Hazles y hazte un favor, enseñales como usar su teléfono, como ver videos, como escuchar música. Te aseguro que llenarás de felicidad ese corazoncito que estaba sufriendo porque no sabía como desbloquear su pantalla.

  • Supervisar

Con esto no me refiero a estar stalkeandolos 24/7 y ver lo que comparten o comentan, pero si alguna vez observas que comparten una noticia falsa, o una imagen sin sentido o con contenido inapropiado o demás, habla con ellos, explícales que la imagen en la que aparece “Una niña genio que no tiene ayuda del gobierno” no es real, que la que aparece ahí es una actriz de cine para adultos y que no es más que una noticia falsa que alguien creó con afán de divertirse y molestar a los demás.

  • Tolerar

Al final del día puedes ver que muchos de tus esfuerzos por hacer que dejen de compartir “sonseras” caen en nada, siguen haciéndolo, con más o menos intensidad, pero al final de cuentas recibirás una cadena donde el protagonista es Dios o Mark Zuckerberg perjurando que si no compartes el texto dichoso ese, cerrarán tu cuenta en facebook, eliminaran tu whatsapp y la CIA aparecerá en tu puerta. Somos humanos, somos distintos, actuamos y reaccionamos como mejor nos parezca. Simplemente nos queda reírnos un poco, sonreír y responder: “Ha ha ha, no mamita no pasará nada de eso. Tu tranquila que no te borrarán nada”.

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