Sobre la dificultad de la vida:

Veo pasar a la gente y me pregunto qué tan inquietos por su vida están.

Parece que en momentos complicados uno aprecia en el vecino una mejor vida, un mejor amor. Paz.

No lo sé, el distraerme en ello no me apacigua.

No vale reclamar a la vida nada, no vale sentirse sin salida, no vale sentirse ahogado y este cliché suena bien, se lee bien pero se siente lo contrario.

Seguro estoy que un día habrá paz; un día no veré luz; un día no sentiré el calor y ya nada importará.

Pero ese día ya no te veré, ya no podré sentir tus labios, tu calor en mi cama; ese día ya no podré escuchar tu risa, ya no podré oler tu cuello ni saborear tu piel.

Para ese día de eterna paz pido que falte mucho y que te falte a ti más que a mi pues estos días llenos de dificultades los puedo sobrellevar gracias a que Tú estás presente, si no, no podría; si no, no podré.

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