Historias escritas con pintura en aerosol

Tres hombres pertenecientes a algunos de los barrios más peligrosos de Lima cuentan cómo su pasión por el grafiti definió sus vidas hasta el día de hoy

Por: Oscar Díaz @AlexDarkomusic, Mitzaida Gutiérrez @Mitzaidaguti y Stephany Mascaraqui @Gudchet1

Item, Anto y Droe solían pertenecer a unos de los grupos de artistas urbanos más antiguos del centro de Lima. Pese a no seguir juntos como “La Crew ESM” (Entendemos Sus Miedos) esto no les impide salir de vez en cuando de madrugada a pintar sus tags en las paredes desnudas y tener conversaciones donde las anécdotas sobre sus inicios en el grafiti, la violencia con la que crecieron y su vida familiar son los temas principales.

Salimos junto a ellos a las 3:00am a recorrer las calles del distrito de San Martín de Porres y luego de 20 minutos por fin encontramos el lugar perfecto para verlos en acción. Hicimos tomas con el celular con algo de miedo, dado que nos encontrábamos a una hora donde uno debía sumamente atento a quién se acercaba. Pandilleros o policías, ambos eran igual de peligrosos.

Ninguno de nuestros entrevistados pasa de los 31, pero tampoco bajan de los 27 años. Todos son padres de familia y cuentan con empleos fijos que muy poco tienen que ver con el mundo del grafiti; sin embargo, ayudan mucho para poder pagar las latas de pintura en aerosol que baratas no están.

Droe nos cuenta que el grafiti por su zona ha existido desde los inicios del 2000 pero que el mercado recién se abrió desde el 2012. La “gente antigua” (quienes empezaron a pintar entre el año 2009 y 2010) no contaban con materiales suficientes para hacer sus grafitis y tampoco con muchos referentes para inspirarse.

“ En el 98 veía en el barrio en el que vivía pintas de las barras bravas. Siempre me llamó la atención las formas y colores de estas pintas, es recién en los 2000’s que comienzo a ver los primeros grafitis en las calles y luego en revistas que les traían a mis amigos desde el extranjero”

Item empezó a practicar sus primeros diseños de grafiti a los 14 años, Droe y Anto a los 13 y conforme íbamos escuchando sus historias nos percatamos de varios puntos en común: todos usaban la excusa de irse a correr o jugar futbol con sus amigos para poder salir de madrugada a las calles, todos contaron con el apoyo de su madre más no de su padre y todos han sido detenidos alguna vez por la policía, quienes llegaron tratarlos de manera muy agresiva pese a que eran jóvenes.

“Varias veces he sido detenido por la policía y llevado a la comisaría, pero nunca ha pasado nada grave porque solo te hacen llenar un parte policial y eso es una pérdida de tiempo porque todo queda ahí. Nunca hay denuncia del propietario, me dejan 4 horas máximo en la comisaría y aveces me han hecho barrer el piso para que me pueda ir”

Aunque los tres trabajan turnos difíciles en los almacenes de varias empresas de alimentos de consumo masivo, una escapada para pintar sus nombres con aerosol en las frías madrugadas del centro de Lima de manera esporádica trae sonrisas y recuerdos. Hay muchas personas que les dicen que ya no tienen edad para lo que hacen. Esto no parece preocuparle a Anto, el más antiguo del grupo, ya que afirma que los que dicen eso siempre vieron el grafiti como moda cuando esto significó un estilo de vida. Uno que ni el horario de trabajo más difícil, la vida familiar o los peligros de las calles podrá extinguir.

Testimonios grabados de Item, Droe y Anto.