Esa irrefrenable sensación

Te levantas muy temprano, un domingo cualquiera, todo está calmo y solo la tenue luz de las farolas de la calle iluminan vagamente el mundo que aún duerme. Ni siquiera te preguntas que “coño haces a esta hora despierto” . Te vas duchando en lo que el olor del café recién hecho inunda la casa. Te vistes, desayunas y acabas de prepararlo todo. Es en ese momento, justo ahí, cuando un hormigueo recorre mi cuerpo, es el mismo que el del primer día, la razón por la que sigo haciéndolo. Esa irrefrenable sensación.

Mi pasión es la montaña. Una pasión que día tras día sigue intacta. Una pasión que me ha dado muchas cosas, grandes amistades, grandes momentos y grandes satisfacciones que perdurarán en la memoria y el tiempo.

La montaña me ha dado grandes amigos.

Se ha convertido en un estilo de vida. Nunca fué una moda para mí. Fué un enamoramiento a primera vista, en cuerpo y alma, una necesidad incontrolable en forma de sacudida, mostrándose majestuosa ante mis sentidos… Así se comunicó conmigo la madre Naturaleza.

Desde ese día la montaña a formado parte de mi vida como una parte esencial y no hay día que pase que no esté en contacto con ella de una forma u otra. Me libera, me tranquiliza, pone en orden mis pensamientos, me hace sentir vivo. Ya sea con paseos con mi pareja y mi perra Fiona, en entrenamientos o competición, la esencia sigue siendo la misma… DISFRUTAR!

Sal ahí y disfruta! — Foto por cortesía de Alberto R. Cardona — Tamadaba Trail Tour 2015

Desde aquí os ánimo a que salgáis ahí fuera, que descubráis y os enamoréis como lo he hecho yo de la montaña, no tiene contraindicaciones y todo son beneficios.

Desde ahora y hasta que el cuerpo aguante… nos vemos en la cima!