LA IDENTIDAD CRIOLLA: BASE FUNDAMENTAL DE LA CONSTRUCCIÓN DE LA IDENTIDAD MEXICANA.

Introducción

El presente ensayo analizará la identidad criolla que si bien no se puede afirmar como una identidad nacional si se puede afirmar como una identidad colectiva de la sociedad novohispana, es por eso que se denota el término: élite criolla, ya que se delimita a un grupo que se asienta en la Nueva España principalmente en la capital: México y que también tiene influencia en la zona geográfica conocida como el bajío, cabe señalar que este ensayo se centrará en finales del siglo XVII y todo el siglo XVIII debido a que se identifica a una élite criolla más consiente y activa en la Nueva España, durante estos siglos se propicia a que este sector poblacional sea el más educado de la sociedad novohispana y con fuerte influencia en el cristianismo católico.

La finalidad de este ensayo es fundamentar que la identidad mexicana tiene su origen en la élite criolla del siglo XVIII que propicio los movimientos de independencia a lo largo del siglo XIX y que, durante este siglo fue definiéndose la identidad mexicana por lo tanto se expone que sin esta élite criolla la identidad mexicana no hubiera tenido características y elementos que forman parte de ella, como por ejemplo el cristianismo, las raíces indígenas o la creación de mitos. Se concluirá cuestionando sí estos orígenes de la identidad mexicana deben de seguir siendo parte de esta o deben de transformarse para enriquecer la identidad mexicana.

Identidad criolla

Durante los siglos XVII y XVIII se empezó a consolidar un sentido de pertenencia entre los criollos de la Nueva España “centrado en la exaltación de la belleza y fertilidad de la tierra novohispana y de la habilidad, el ingenio, la valentía, la fidelidad y la inteligencia de sus habitantes criollos” (Rubial, 2002). Esta nueva generación de criollos había dejado atrás la época de los conquistadores, (sus antepasados), y ahora esta generación buscaba su pertenencia en el territorio novohispano. ¿Pero, se puede definir como una identidad criolla como tal? El autor Antonio Rubial señala que es posible llamar una identidad criolla siempre y cuando no se condicione el término criollo a una situación de nacimiento sino que se englobe en una condición social o cultural (Rubial, 2002). La conciencia de identidad entre los criollos se consolidó principalmente por ciertos aspectos sociales y culturales como lo es el cristianismo, la educación, la creación de mitos y la exaltación de lo indígena, cabe señalar que estas características sólo fueron exclusivas de este sector poblacional en la Nueva España por lo tanto se habla de una élite criolla que da origen a una identidad mexicana inexistente pero a punto de ser explotada y apropiada.

La élite criolla se caracterizó por dos aspectos fundamentales, por un lado el cristianismo esa religión que a lo largo de los siglos fue expandiéndose (a través de la evangelización) por todo el territorio novohispano eliminando las religiones de los indígenas y promoviendo los dogmas católicos entre la naciente sociedad novohispana y, después de consolidada la religión en el territorio se inició otro proceso: la permanencia y trascendencia de la religión católica como única. En este proceso histórico un grupo eclesiástico conformado por criollos son los que promueven la religión católica pero “caracterizado por una fuerte conciencia de pertenencia, […] que formulan coherentes símbolos e imágenes de identidad y que a partir de su control sobre los medios de difusión, transmitieron mensajes visuales y discursos verbales capaces de tener un impacto social” (Rubial, 2002). La nueva generación de criollos difunde su sentido de pertenencia en la literatura “caracterizada por una amarga nostalgia y un profundo sentimiento de desplazamiento” (Brading, 1988, p.16). Primordialmente este grupo de criollos difundían sus mensajes en conventos, catedrales, colegios y en la facultad de teología de la Real y Pontifica Universidad de México (Rubial, 2002). Otro grupo importante de criollos eran los laicos que “promovieron los valores caballerescos, amorosos, códigos de honor y representación pública […] principalmente este grupo de criollos se encontraba en la Corte virreinal y las facultades de Derecho y Medicina de la Universidad de México” (Rubial, 2002). Como podemos inferir estos dos grupos se desenvolvían en un denominador común: La Universidad, por lo tanto la educación es el segundo aspecto fundamental de la élite criolla.

La educación en la Nueva España fue concebida principalmente para los criollos ya que “surgió como respuesta a la necesidad de formación superior de las primeras generaciones que llegaron muy jóvenes o que nacieron en suelo americano” (Comes, p.180). La Real y Pontifica Universidad de México es la incubadora del pensamiento criollo que culmina a finales del siglo XVIII con las ideas de la Ilustración y el movimiento independentista, hay que señalar que la educación en la Nueva España fue exclusiva de la élite criolla que provocará siendo “una formación académica común […] en la conciencia criolla (ya que) adquiere así una unidad de criterio científico y humanístico que, rápidamente, les coloca frente a los españoles que llegaban a América” (Comes, p.180). Esta educación de élite que hace consiente al criollo de formar y participar activamente en aspectos políticos de la Nueva España provoca la búsqueda del poder y su trascendencia en el territorio novohispano, en otras palabras los criollos buscaban ser jugadores activos en la política que, sin embargo se les fue denegada. Un énfasis importante de esta educación de élite criolla es la influencia de la orden de los jesuitas, desde su llegada en 1572, esta orden religiosa “no fue requerida para desempeñar tareas de evangelización (cosa que también hicieron) sino que les fue encomendada explícitamente la tarea de educar a los nacidos allí que vivían en la ociosidad y la opulencia” (Comes, p.181). Se puede afirmar que sin jesuitas en la Nueva España los criollos no hubieran podido ser conscientes de su rol en la sociedad novohispana, tal vez como lo señala la autora Claudia Comes la élite criolla hubiera sido ociosa, opulenta y se podría añadir ignorante e indiferente hacia la Nueva España pero no obstante el proceso histórico demuestra todo lo contrario de la élite criolla.

Retomando los dos aspectos fundamentales que analizamos de la élite criolla: el cristianismo y la educación son vínculos para la conformación de la identidad criolla, por un lado el cristianismo ordena y unifica a la sociedad novohispana y por el otro, la educación unifica el pensamiento de la élite criolla novohispana. La cultura de los criollos es base fundamental para la construcción de la identidad mexicana por que sí se analiza desde la superficie se identifican los iconos históricos principalmente criollos que llevaron a cabo el movimiento de independencia de 1810 pero, si analizamos a profundidad, el cristianismo es el aspecto más importante que provoca los movimientos de independencia debido a que

Los criollos, deseosos de ser considerados iguales a los españoles, debían demostrar que esta tierra estaba contemplada en el plan divino como un área donde habitaba la divinidad, y tal demostración sólo era posible si constataban que Dios había obrado en ella milagros y portentos como prueba de su protección (Rubial, 2002).

La élite criolla deseosa de ser partícipe en la vida política novohispana buscó formas que le dieran cierta credibilidad para ser parte de una esfera política altamente cerrada por lo tanto los criollos retomaron mitos aparicionistas de la Edad Dorada de la evangelización (1523–1550) como por ejemplo La Virgen de Guadalupe, al ser una aparición dentro del territorio novohispano, Rubial (citado por Narváez, 2010) afirma que la presencia de lo divino en su tierra se convirtió para los eclesiásticos, tanto para los laicos[…], en uno de los puntos centrales de su orgullo y de su seguridad. Es por eso que el mito de La Virgen de Guadalupe es el impulso de la élite criolla para “difundir mensajes sociales y proyectar valores determinados, como, en este caso el amor al terruño y la ciudad en la que se había nacido” (Narváez, 2010, p.17). Los criollos utilizan este símbolo para crear una identidad de comunidad entre la sociedad novohispana, es decir, hacer que esta sociedad se involucre activamente en el territorio novohispano, aunado a esto tenemos el ejemplo de Miguel Hidalgo en su famoso grito de Dolores llevando consigo un estandarte que tiene a la Virgen de Guadalupe como símbolo de su movimiento.

Otro mito que la élite de los criollos retomó y que mezclo con la historia del indigenismo fue la del santo Tomás “el apóstol perdido de los tiempos bíblicos, con el sacerdote Quetzalcóatl, en el cual se remontaba la primera predicción cristiana en las tierras del Anáhuac a la época apostólica” (Rubial, 2002). El pensamiento de los criollos llego a tal conciencia de identidad que pudo combinar dos mundos diferentes y emplearlo a su manera para intentar una conexión con el indígena y el criollo provocando así que la élite criolla buscara igualmente sus raíces, no sólo con el cristianismo sino también con las raíces indígenas que durante un gran periodo habían sido objeto de desprecio en la sociedad novohispana.

La élite criolla retomo las raíces indígenas de la Nueva España no para poner al indígena al mismo nivel que el criollo sino que a partir de la evangelización así como el exterminio que se vivió en la conquista ellos se percataron que se había consolidado un sector indígena fiel a la religión católica, en otras palabras, el cristianismo había vencido las fuerzas del mal que en este sentido era todo lo relacionado los rituales paganos indígenas, pero no todos los grupos indígenas eran fieles: los chichimecas no lo fueron, como lo señala fray Diego Valadés (citado por Rubial, 2002) los evangelizadores pretendían dar una enseñanza moral: las fuerzas del bien (los mesoamericanos fieles a Cristo) vencían a las del mal (los chichimecas paganos que atacaban misiones y fuertes españoles). Retomando, esta exaltación se debió a que los indígenas eran fieles al cristianismo debido a esto la élite criolla en especial los eclesiásticos voltearon la mirada hacia ese pasado indígena que fue objeto de desprecio y que vuelven a retomar como suyos. De ahí su fijación hacia la cultura y civilización de los aztecas, los criollos “se proclamaran ser los herederos del imperio azteca, con lo que se adjudican una raigambre cultural y social no sólo antigua sino también elevado que, […] pone al mismo nivel que el pasado antiguo de la cultura europea” (Comes, p.189). Otro ejemplo de la exaltación de las raíces indígenas por parte de los criollos la podemos ver en las obras literarias del Siglo XVII ya que

El criollo comenzó a ver con mayor interés al mundo indígena anterior a la conquista, al que convirtió en un timbre de gloria y de orgullo. A fines de la centuria otro franciscano, fray Agustín de Betancourt, incluía en su Teatro Mexicano (1698) una importante sección dedicada a los aztecas con la intención de que se les considerara como parte del pasado de su patria. Muy conocidas son también las alusiones al mundo indígena en la extensa obra poética de sor Juana Inés de la Cruz, y, sobre todo, en los trabajos de Carlos de Sigüenza y Góngora quien además se dedicó a rescatar papeles antiguos y a estudiar códices (Rubial, 2002).

En resumen la élite criolla es aquella que nos conecta a los orígenes de la identidad mexicana, es decir, la formación de una identidad criolla tomando los aspectos sociales y culturales del criollo y no sólo su condición de nacimiento, ya que fueron los orígenes o las bases fundamentales para una identidad mexicana que iba a surgir en el siglo XIX. No pudieron existir movimientos de independencia sin que los criollos no tuvieran una identidad y una cultura que los hizo conscientes de su rol en la sociedad novohispana, de igual manera se toma la importancia de la religión como aspecto de unificación de un territorio, la sociedad novohispana era sumamente fiel al catolicismo y por otro lado la educación que recibieron los criollos por parte de los jesuitas propicio que este sector poblacional fuera una élite interesada en la Nueva España, es decir, en darle sentido a su territorio y su vida, buscó la creación de mitos religiosos para provocar que la sociedad novohispana se sintiera identificada hacia su territorio y por resultado darle mayor credibilidad a los criollos para poder así pertenecer a una esfera política altamente restringida y sólo hecha para españoles. Así mismo la élite criolla busco una exaltación de las raíces indígenas buscando conectar el pasado cristiano con el pasado indígena, logrando con éxito una afirmación a las raíces indígenas que actualmente nuestra identidad mexicana se caracteriza por eso: todos los mexicanos somos provenimos de una mezcla de razas y una es la del indígena.

La identidad mexicana a lo largo de estos siglos se ha ido formando siendo tan extensa, rica y variada que el mexicano se siente identificado por muchos aspectos culturales y sociales, como se analizó en este ensayo la base fundamental para esta identidad mexicana provino en gran parte de la élite criolla pero ahora en principios del siglo XXI, la cuestión es ¿Podríamos eliminar algo de nuestra identidad mexicana y así enriquecerla? Tras este análisis se propondría que si se puede eliminar algo de la identidad mexicana, ese algo es la religiosidad, es decir, el cristianismo que sigue siendo arraigado a la sociedad mexicana. El mexicano por sentirse católico y devoto a La Virgen de Guadalupe tiende a ver a las personas creyentes de otra religión que no sea la católica como seres ajenos a ellos, por lo tanto se propondría una identidad más plural dónde el cristianismo no sólo sea parte de nuestra identidad mexicana sino que también otras religiones sean parte de la identidad para así enriquecerla y no excluir a los creyentes de otras religiones.

Referencias:

Libros:

Brading, D. (1988). Los orígenes del nacionalismo mexicano. México: Fondo de Cultura Económica.

Manrique, J.A. (2000). Del barroco a la ilustración. En Historia General de México (pp. 431–485). México: Colegio de México.

Sitios web:

Comes, C. (2007). LA FORMULACIÓN DEL CRIOLLISMO EN JUAN JOSÉ DE EGUIARA Y EGUREN. Diciembre 4, 2014, de Universidad de Alicante Sitio web: http://rua.ua.es/dspace/bitstream/10045/7357/1/ALE_13_14.pdf

Identidad Nacional: El caso mexicano. Recuperado el 4 de diciembre de 2014, de: http://132.248.9.195/ptd2009/octubre/0650865/0650865_A5.pdf

Narváez, A. (2010). Guadalupe, cultura barroca e identidad criolla. Diciembre 4, 2014, de Redalyc Sitio web: http://www.redalyc.org/pdf/589/58922951005.pdf

Rubiel, A. (2002). Nueva España: imágenes de una identidad unificada. Diciembre 4, 2014, de Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes Sitio web: http://www.cervantesvirtual.com/obra-visor/nueva-espaa---imgenes-de-una-identidad-unificada-0/html/33773577-4958-478c-87f0-fd3cfe188248_5.html