Algunas anotaciones sobre La Habana, Cuba

Hace poco estuve por primera vez en La Habana, la capital de esa exótica isla comunista. Aquí algunas anotaciones sobre lo que vi y aprendí.

Cuba no es como te lo cuentan quienes han ido
Me he dado cuenta de que los detalles sobre Cuba dependen de si los cuenta un burgués con ideas chairas o un pervertido sexual que cree que es una isla de prostitución barata. La mayoría de las historias que había escuchado sobre Cuba pueden entrar en esas dos categorías. Pero no se parecen a lo que yo vi.

El mejor mojito que probé
Recorrí un par de lugares famosos y no tan famosos que hacen mojitos, pero el más rico se encuentra en el Restaurante Dos Hermanos, cerca del área de los muelles. Y sí, los famosos daiquirís del Floridita son muy ricos. Por cierto, los tragos en Cuba no son nada baratos.

La Bodeguita del Medio es el peor bar de la ciudad
En México escuché mucho sobre este lugar. En realidad es un tourist trap en la parte de La Habana Vieja con más turistas. El mojito es el peor de todos y lo hacen sin cariño. Tourist trap.

Es mentira que los cubanos te piden cosas
Los mexicanos que fueron a Cuba siempre dicen que la gente se la pasa pidiendo productos básicos como cremas, shampoos o jabones. Eso es falso. La única parte en la que te abordan con esas preguntas es en la zona más turística, por los rumbos de Plaza Vieja. En las demás partes de La Habana nadie le pide cosas a los turistas.

La invitación a consumir
Como dije arriba, los cubanos no piden cosas, pero sí te abordan para invitarte a consumir, te recomiendan lugares para que dejes tu dinero en la ciudad.

El mercado negro de los habanos
En La Habana existe un mercado negro de puros llamado “la Cooperativa”. Si eres hombre no tardan en acercarse los locales a invitarte a comprar puros a precios menores a la mitad. Fui a comprar y en la casa de Germán, un profesor de educación física, había una gran cantidad de opciones para fumadores. “Ustedes son mexicanos. Estos es como Tepito. Es mercancía que sale por la puerta de atrás de las fábricas de tabaco”.

Los carros
Tal vez uno de los elementos que convierten a La Habana en un lugar de otra época son los automóviles. Hay cientos de vehículos estadounidenses de la década de los cuarenta y cincuenta. La mayoría son taxis. Pero los carros más populares en la ciudad son los LADA, unos autos fabricados en Rusia. Desde que uno llega al lugar se da cuenta de que no hay regulaciones en torno a los autos y sus combustibles, por lo que estos arrojan grandes cantidades de humo con olor a México en los ochenta. El cinturón de seguridad es algo inexistente en Cuba.

La guagua
Casi todas las reseñas que leí antes de ir e incluso algunos comentarios en persona me dijeron que el transporte público de La Habana es lo peor y los camiones siempre van hacinados. Observé muchos y me subí a uno de ruta larga. Van llenos pero habitables. Hacinamiento el del metrobús de Insurgentes en la Ciudad de México. Por cierto, en La Habana ya no existen los “camellos” que nos muestran las fotos. Las unidades son más nuevas que los camiones mexicanos.

La delincuencia
En pocos lugares me he sentido más seguro que en La Habana. Puedes caminar a la una o tres de la mañana por los barrios (no la zona turística) de La Habana Vieja y no se siente el menor indicio de un asalto o un robo. “Eso no existe aquí”, me dijo con naturalidad un cubano. “Aquí no es como en México que te matan por cualquier cosa”.

La publicidad
Algo hermoso de Cuba es que no hay publicidad. A diferencia de México donde cada cuadra está tapizada de anuncios, en La Habana no hay. Los edificios pueden admirarse en su totalidad sin horribles pendones gigantes con marcas de teléfonos. Ojalá este ambiente libre de publicidad se mantenga por muchos años.

Muchos cubanos son pobres pero no están jodidos
Mucho se habla de que los cubanos son pobres, con dos explicaciones de acuerdo con la ideología: 1) el comunismo 2) el embargo comercial. Al caminar por los barrios se ve que los cubanos no tienen muchas posesiones materiales, las televisiones son de las gorditas y hay muchos chimuelos. Pero el pobre cubano se rico comparado con los pobres mexicanos. En Cuba hay pobreza pero no vi miseria como la mexicana. Además, tienen servicio de salud gratuito para todos.

No hay un culto a la personalidad de Fidel
Esto me sorprendió. Se supone que los dictadores llenan su país de estatuas e imágenes de su persona. Pero en Cuba no es así. Hay cuatro personajes que visten los monumentos y comunicación oficial: José Martí, Antonio Maceo, Ché Guevara y Camilo Cienfuegos. Nada de los Castro en la calle. ¿Por qué no hay estatuas de Fidel?, le pregunté a un hombre que disfrutaba el fresco del malecón a los pies de Maceo. “Porque está vivo”, respondió.

Por cierto. En un bar de barrio, acompañados de unas cervezas Cacique, platiqué con varios cubanos y un venezolano. Hablamos sobre la narcodemocracia mexicana y el ladrón que es Maduro. Y un cubano me dijo: “ustedes pueden decir lo que quieran porque son extranjeros, pero aquí nosotros no hablamos de eso”, mientras hacía una señal de esposa en la muñeca.

El orgullo de ser cubanos
Cuando un turista visita México le decimos “Qué bueno que viniste a México”. Los cubanos te dicen “Qué bueno que viniste a visitarnos”.

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