¿Cómo Eisenstein definió la forma del cine?

Oswaldo Toscano
Oct 5, 2017 · 4 min read

El cine es capaz de alejar al público de aspectos rutinarios para ensalzar detalles ocultos de objetos que son familiares. A causa del pensamiento benjaminiano hace falta películas con efecto de choque para generar efectos de desautomatización del pensamiento y la sensibilidad. En esa línea, las teorías del montaje desarrolladas por Serguei Eisenstein son el Caballo de Troya para re pensar el poder, la sociedad y la propia historia en el amanecer de la revolución bolchevique.

Del encuentro entre la máquina y cultura nació el «Gesamtkunstwerk o el arte total de nuestra civilización» como señala Hans-Jürgen Syberberg, enfant terrible del nuevo cine alemán. El cine es la máxima solución óptica para llenar la necesidad humana de entender el mundo. No sólo eso, el cine es un fenómeno cultural que contribuye a transformar la identidad y la visión del mundo del espectador.

Si bien Eisenstein no inventó el montaje, contribuyó de manera intensa en su comprensión como base del lenguaje cinematográfico. Sus teorías sobre montaje intelectual o dialéctico caracterizan lo mejor del cine soviético de la época. El cine de Eisenstein se puso al servicio de la revolución, (¿tenía otra opción?) aunque con el tiempo esa relación perdió vigor.

En un tono vanguardista el cineasta presenta El acorazado Potemkim en 1925. Reproduce el motín de 1905 en la que la tripulación se rebeló contra los oficiales de la armada zarista y los hechos posteriores. El Potemkin pertenecía a la Armada Imperial Rusa. El motín es considerado por como uno de los hechos clave de la revolución de 1905 que dieron paso a la caida del viejo régimen zarista en 1917.

Tanto es así que el Comité Central del Partido Comunista eligió la realización de una película que sea el núcleo del programa de celebración del vigésimo aniversario de la revolución en 1925. Luego de varios cambios, de quince mil metros de celuloide se usaron apenas 1.850, se estrenó en 1926. El impacto de la película fue enorme.

«Al igual que “El nacimiento de una nación” de Griffith inauguró el gran cine americano, el segundo trabajo de Eisenstein inaugura el gran cine soviético» I. Anissimov

El acorazado Potemkim ha sido considerada varias veces como una de las mejoras películas de la historia del cine. En 1961, el British Film Institute de Londres la ubicó entre las mejores películas de todos los tiempos y es quizá la película más representativa del montaje ideológico desarrollado por Eisenstein.

El filme articula una profunda relación entre arte y política que predomina en el cine soviético de la época. Si Gramsci reconocía que «el voluntarismo de las élites» puede trascender «la pasividad de las masas», Eisenstein jugaba a romper con esa pasividad encajado en estructuras narrativas que construyen una relación entre el arte y los ideales para creación de una cultura artística obrera. La imagen de El acorazado Potemkim se forjó bajo la estética apropiada para la construcción del sistema socialista en Rusia: la vanguardia constructivista.

A partir de Vladimir Tatlin «hacer arte es formar el material». El artista es el encargado de construir el arte. Los principios que animaron la internacional obrera dan origen al «constructivismo» con el manifiesto redactado por Naum Gabo y Antoine Pevsner. El montaje de atracciones de Eisenstein es la puesta en práctica de este ideario. El cineasta se convierte en un ‘psicoingeniero’, debe modelar la mente del espectador.

Eisenstein fue jefe de decoración en el movimiento cultural: Proletkult (proletárskaya kultura). Ensayó en el cine nuevas formas artísticas existentes mediante la creación de una nueva, estética de la clase obrera revolucionaria. Escribe Eisenstein: «El espectador se considera la base material del teatro: formar al espectador en la dirección deseada (orientación) es la tarea de cualquier teatro funcional (agitación, propaganda, educación sanitaria, etc.)».

La atracción, cualquier momento agresivo incluido en el filme, es el instrumento para influenciar en el espectador. Se introduce con el fin de provocar determinados choques emocionales que lleven a percibir el aspecto ideológico que se quiere demostrar. La combinación de las piezas se constituye en el montaje de atracciones.

El acorazado Potemkim se estrenó en un momento histórico a veces confuso y excesivo con el objetivo de aportar a la purificación de la nueva sociedad comunista. Eisenstein fue aplaudido incluso por Stalin aunque más adelante su obra sufrió en carne propia la censura cuando consolidó el régimen totalitario.

“El líder totalitario no es nada más ni nada menos que el funcionario de las masas (…) sin él las masas carecerían de representación externa y seguirían siendo una horda amorfa; sin las masas el líder es una entidad inexistente.” Hanna Arendt

Sea como fuere, no hay duda del gran aporte intelectual de Eisenstein al cine. Cuando Walter Benjamin escribe: “Todas las grandes obras de literatura fundaron un género o destruyeron uno” bien se puede dirigir la mirada a la obra fílmica de Eisenstein.

Oswaldo Toscano

Twitter: @otoscano_ec

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