La casa de Jack

Oswaldo Toscano
Jan 20, 2019 · 7 min read

Oswaldo Toscano

Gustave Doré es uno de los más grandes ilustradores del siglo XIX. Con su imaginación y expresividad dejó un gran legado visual en obras como: Gargantúa y Pentagruel, Don Quijote de la Mancha, La Biblia y La Divina Comedia. De esta última, una de las ilustraciones más memorables es «La barca rodeada de condenados del pantano» . En ella se puede apreciar a Dante, guiado por Virgilio, cruzando la Laguna Estigia en la barca capitaneada por Flegias, quien además es el guardián del Quinto círculo del infierno. Él conduce la balsa que atraviesa la laguna Estigia.

Ilustración de Gustave Doré, La Divina Comedia.

Ferdinand-Victor-Eugène Delacroix, representante de la pintura Romántica francesa, pintó la misma escena. La pintura es un óleo sobre lienzo realizado en 1822. En la actualidad está expuesta en el Museo del Louvre de París. En el epílogo de La Casa de Jack (2019) su director Lars Von Trier reproduce la misma imagen de la barca de Delacroix. Jack es el protagonista del film, en el epílogo se lo ve de pie sobre la barca en el papel de Dante y Verge, representa a Virgilio que está de pie también, cerca de Flegias.

En la Divina Comedia, a través de un foso ubicado bajo la ciudad de Jerusalén empieza el descenso al infierno que consta de nueve círculos, en La Casa de Jack, también un foso lleva a Jack y Verge a visitar el quinto círculo. Aunque el descenso al infierno empieza mucho antes.

De hecho, más rápido que cualquier flecha, arriba una barca (vv. 13–16) con un solo remero (“galeoto”), que se presenta gritando a los dos peregrinos: “¡Has llegado al fin alma perversa!”, al cual Virgilio responde :”¡Flegias, Flegias, mi señor le dijo, esta vez gritas en vano! Más no nos tendrás sino es pasando el lodo

Lars Von Trier es un cineasta despreciado por muchos y adorado por otros. Es un provocador. Ya son legendarios los desplantes o excesos en el Festival de Cannes. En el estreno de La Casa de Jack muchos dejaron la sala molestos o con nauseas. Al inicio de su carrera firmó el manifiesto Dogma en 1995 junto con Thomas Vinterberg, otro cineasta danés de gran prestigio. Esta era una apuesta por un cine menos técnico y más primitivo. Los principales postulados abogaban por no usar ningún decorado, utilizar escenarios reales, sin música, usar la cámara al hombro sin soporte alguno, no recurrir a flashbacks y no incluir el nombre del director en los títulos. Ambos tomaron como base las palabras de Francois Truffaut en los años 60 que lanzó una feroz crítica contra el cine de la época: «por demostrar que fue una ola que limpió la orilla y acabó convertido en lodo».

Von Trier filmó Los idiotas (1998) bajo el voto de castidad fílmico del manifiesto Dogma 95. Aunque al final colocó la firma del director, asunto prohibido por el manifiesto. ¿Qué podría salir de la colaboración entre Lars Von Trier y Bjork? el musical Dancer in the dark (2000). Por supuesto que en las manos de Von Trier y con Bjork al frente, imposible que sea un musical tradicional. De hecho, era uno de los puntos del manifiesto, no plegar a los lineamientos de los géneros. Estas dos películas junto a Rompiendo las olas (1996) formarían la trilogía Golden Heart.

Llegarón otras obras que si bien no siguieron al pie de la letra el credo estético del Dogma 95, de hecho nunca se cumplió en su totalidad, incorporarían ciertos elementos. Por ejemplo, Dogville (2003) que se filmó en un hangar cerrado, sin decorado, en su lugar colocaron marcas en el suelo para indicar puertas, muros, calles. etc.

Dogville, 2003.

Dogville pertenece a la trilogía sobre la sociedad estadounidense en la que trabaja sobre el American Way of Life. La otra es Manderlay (2005) que profundiza en las raíces del racismo. La tercera parte está entre los proyectos pendientes del director Danés, se llamará Washington. Otras películas del inventario de Trier forman otra trilogía, la de la depresión: Melancolía (2011), Ninfomaniaca (2013) y Anticristo (2009). Siempre escarbando bajo la piel de la sociedad occidental filmó El elemento del crimen (1984), Epidemic (1987) y Europa (1991); las tres son parte de la Trilogía Europea. Muchos lo acusan de abusar de la violencia, otros conciben sus películas como reductos del pensamiento libre.

En La Casa de Jack, aún se puede encontrar detalles del Dogma 95, por ejemplo, el uso de la cámara al hombro para provocar sensación de caos y falta de control en las decisiones que el protagonista toma. ¿Es un cordero o su contrapartida, el tigre?. ¿Muestra la potencia destructora y dominante del segundo, o la debilidad y disposición al sacrificio del primero?. O puede ser ambos. Como en la tradición pictórica del romanticismo, tan influyente en la obra de Von Trier. El paisaje, la naturaleza, son los catalizadores de las pulsiones humanas. La naturaleza saturniana, liberadora se halla junto a una naturaleza jupiteriana y exterminadora que destruye. Uno de los capítulos o incidentes del filme contienen referencias explícitas a William Blake y sus dos poemas: El cordero y El tigre. Dios creo al tigre y al cordero. La inocencia y el salvajismo. En la naturaleza los dos son necesarios y es la esencia del artista.

Jack es un psicópata, un ingeniero con trastorno obsesivo compulsivo (TOC). Un arquitecto frustrado que tiene en mente construir una casa a la orilla del lago. El desarrollo de este proyecto es constante en toda la película, así como la frustración de no lograrlo. Jack es un extraño solitario. Quizá por ello en el filme se repiten videos de otro extraño con TOC, Glenn Gould, una y otra vez aparece sobre el teclado el extraño pianista que hizo durante su vida una notable exhibición de virtuosismo.

Seguimos la vida criminal de Jack a través de cinco incidentes y un epílogo en los que las víctimas son, sobre todo, mujeres. En la cultura occidental, dominada por el paradigma ocularcentrista, los profundos golpes a la corrección política llegan sin compasión en esta obra maestra de Trier. Sin embargo, las escenas violentas cambian esa predominancia de lo visual por un enfoque más profundo, nos satura de tal forma que extiende una invitación a abstraernos y mirar la otra cara. En esa tarea es relevante el papel de Verge. A través de su voz en off mantiene diálogos constantes con Jack. Luego de los crímenes, es su conciencia o su terapeuta.

El tercer incidente, La Familia, ocurre mientras erupciona el Monte Santa Helena y ocurre un eclipse solar. Otra vez la naturaleza como material divino que despierta la agresividad y el miedo, luego el crimen y como corolario, el tema funkero “Fame” de David Bowie que nos recuerda que estamos en los 80.

Los pasadizos subterráneos son de luces y sombras. Jack nos enseña ambos. Como las obras del arquitecto Nazi creador del concepto del «valor de la ruina», Albert Speer. La teoría de la arquitectura occidental trata fundamentalmente sobre temas de percepción visual, armonía y proporción. Speer pensaba que los edificios debían ser testamentos de la grandeza de las civilizaciones. Como en la arquitectura griega. A diferencia de la teoría occidental, la arquitectura de la antigüedad clásica no se limita al privilegio de la vista. Se suma la sensibilidad háptica y la materialidad. Hitler estaba muy entusiasmado con las ideas de Speer. La arquitectura del Tercer Reich tendría que servir a las necesidades propagandísticas del régimen, y así se elegiría materiales como el vidrio, el acero, el hormigón, un diseño arquitecónico y ubanístico que perdure hasta convertirse en ruinas que recuerden al nacionalsocialismo alemán. Para los constructores nazis era importante recuperar los órdenes arquitectónicos griegos: dórico, jónico y corintio. Así, la Puerta de Brandeburgo fue modelada tomando como fuente los Propileos atenienses que utilizan el estílo jónico. Jack es conciente del valor de los íconos,

El estilo dórico, es el más sobrio guardando formas y proporciones. Muy austero en materiales. Suele asociarse a divinidades masculinas. En cierta forma, esto resuelve el dilema de Jack que hasta ahora no ha logrado sentirse conforme con los materiales con los que construye su casa y prueba una y otra vez. No es hasta el final que encuentra el balance entre vista, sensibilidad háptica y materialidad. Al fin y al cabo la arquitectura se trata de crear metáforas existenciales que en este caso sirven como refugio para librarse del tormento eterno del alma y descender al infierno. Como mucha de la obra de Lars Von Trier, la casa es una consecuencia nietzscheana, lo apolíneo y lo dionisiaco se combinan y Jack finalmente tiene la casa.

No es una película para todo el mundo, pero como dice el propio Von Trier «dejémonos provocar por el arte» antes de que la correción política termine por censurar todo.

@otoscano_ec

@cine_vanguardia

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