4 Variables a monitorear en Venezuela en elecciones del 6D

Publicado en Riesgo Político-ORC Consultores

Las elecciones parlamentarias del 6-D han demostrado hasta ahora un carácter atípico que está por reafirmarse en los próximos días:

Son plebiscitarias: A lo largo y ancho del país, los distintos estudios de opinión pública en circuitos han arrojado dos hallazgos importantes, el primero es el desconocimiento de los candidatos nominales, un número superior a 30% indica no conocer los nombres de los candidatos que competirán para representar a los electores de cada circuito y el segundo hallazgo es que efectivamente sin importar el conocimiento de ese nombre, hay una intención firme de voto por la tarjeta de la Unidad en muchos de los circuitos, indicando como primera motivación “el querer sacar al gobierno o generar un cambio”, y para los oficialistas “el ser chavista o por defender al proceso”.

El ciudadano está entendiendo está elección como un paso para enviarle al sistema político un mensaje contundente: “quiero cambio”, “quiero un cambio además de la política económica”, y quizás el más subyancente “ya basta”, siendo este último el más potente y el más peligroso si las expectativas de triunfo –y de cambio- no se ven materializadas.

Hay mayor disposición por ir a votar: cuando se compara con las elecciones parlamentarias de años anteriores, el promedio de participación oscilaba entre 51% y 54%. En este momento, al menos un 70% indica que está “completamente seguro de ir a votar”, esto puede traducirse efectivamente en una participación que hoy tiene un piso de 64% y un techo de 73% a nivel nacional, pudiendo tener sorpresas de participación cercanas al 80% en algunos circuitos. Otro tema en relación con la participación, es que hay más motivación de los electores autodefinidos políticamente como “opositores” que de los “chavistas/oficialistas”.

Hay evidencias de la ruptura de la hegemonía chavista en algunos territorios: Para comprender estas elecciones hay que recordar que serán 114 contiendas: 3 Indígenas, 24 estatales que aportarán 51 diputados por representación proporcional, y 87 circuitales en dónde se eligen 113 diputados. Si bien comprender el comportamiento electoral de los circuitos en las últimas 5 elecciones es vital, el país no sigue siendo el mismo que en cada momento electoral que marcó cada uno de esos momentos. No es el mismo país, y eso significa que no funcionan los mismos incentivos que particularmente funcionaron en 2012 y 2013.

Hoy cualquier aspecto de política pública y su correspondiente evaluación negativa está pasando factura, en algunos casos la carencia de servicios públicos de calidad, en otros la inseguridad y los transversales: desabastecimiento, escasez y alto costo de la vida, han llevado al desapego político que había hacia el oficialismo, cuantimás la caída de los ingresos petroleros, el desorden fiscal y la corrupción han conllevado a que la capacidad rentista del gobierno nacional y el Estado sea cada vez más limitada, lo que genera impactos en esa intención de voto en circuitos otrora considerados bastiones del chavismo: algunos estados llaneros, por ejemplo, muestran una intención de voto que favorece ampliamente a la oposición, en otros circuitos esas brechas se han reducido y permiten ver que hay competencia, y no como en el pasado, sin comenzar la campaña, se asumían esos circuitos como perdidos. Hoy la realidad es otra, y amenaza con volverse una realidad permanente para el oficialismo, la merma constante de adeptos y seguidores, que simplemente, perdieron el amor o perdieron el interes.

La tendencia a favor de la Mesa de la Unidad Democrática continúa: Durante los últimos meses hemos observado como la intención de voto se mantiene a favor de la Mesa de la Unidad Democrática; esta tendencia está confirmada, y por ahora luce estable en el ámbito nacional, con su correspondiente correlato hacia las campañas circuitales. La percepción de ganador en el país favorece a la MUD, el deseo de triunfo también favorece al bloque y más aún, esa brecha continúa en los que tienen una alta disposición a votar.

De acuerdo al Venebarómetro de Noviembre (cierre de campo 22NOV, +/- 2,37% de error muestral, 90% de confianza), la intención de voto es:

42,7% MUD — 27,6% PSUV — 11,1% Independientes — 18,7% No sabe/no responde

Cuando estos números se cruzan con la variable “alta disposición de ir a votar” es decir, cerca del 73% del electorado, los resultados son los siguientes:

49,9% MUD — 32,5% PSUV — 8,7% Independientes — 9,0% No sabe/no responde

Analizando estos indicadores de intención de voto y cruzándolos con la variable “pudiera votar por — o — nunca votaría por”, encontramos que la brecha pudiera oscilar entre los 12 puntos y los 22 puntos porcentuales, lo que conlleva a la conclusión de que si bien la oposición cuenta con un viento favorable para navegar y alcanzar el triunfo electoral, pero que esa ventaja, pudiera estrecharse si suceden dos condiciones, la primera, se sienta a esperar que el elector salga a votar espontáneamente por la MUD, y dos, si el elector sale, no tiene suficientemente articulada su estrategia de defensa del voto. Insistimos, son 114 tableros, y todos tienen una configuración distinta.