Preguntas y Respuestas

La diatriba contra la lógica ha sacado de su vieja y nada actualizada máquina de crear irrealidades, varias frases que, una vez pronunciadas, parecen ciertas, pero que nada tiene que ver con la realidad en la que estamos inmersos.
Siempre habrá más preguntas que respuestas, suele decirse, y tal argumento es, a todas luces, falaz.
Toda pregunta tiene una respuesta.
No puede haber un cuestionamiento al que no le suceda una resolución de la duda.
Desconocer la respuesta no significa que hay una ausencia de la misma, solo significa que, por tiempo, por límites, por buscar en el lugar incorrecto o por capacidad, aún podemos desconocerla o que podemos estar errados en alguna respuesta propuesta.
¿Existe dios? La respuesta es un sí o un no. Tal respuesta existe, aunque no seamos dueños (aún) de ella.
¿Cuál fue el origen del universo? Sabemos que hubo uno, aunque lo desconozcamos a ciencia cierta.
¿Existía algo antes del universo que conocemos? La respuesta será un sí o un no, aunque nunca lleguemos a justificar la verdadera.
No importa el planteamiento que hagas o lo absurdo de la pregunta, siempre hay una respuesta, aunque la tal termine quitando valor o desacredite por completo la pregunta.
Vale resaltar que el balance de poseer más preguntas que respuestas es respetable y hasta plausible.
¿Por qué es importante el tema?
Quizá no lo sea, pero posiblemente estemos de acuerdo en que es una pena andar predicando equívocos o mantener ideas equivocadas en la mente.
También es un desatino no aprovechar las oportunidades de ser analistas ante todo planteamiento, así fuera solo por el ejercicio mental o para que tal práctica se convierta en un hábito.
O bueno… Hagamos drama y pensemos que luego de aceptar que siempre habrá más preguntas que respuestas, alguien se decanta por dejar de cuestionar y dejar de buscar los porqués, porque no vale la pena el esfuerzo…
… Eso sí sería una verdadera pena.
