This story is unavailable.

A esta reflexión, por desgracia (o tal vez por desahogo), regresarás en más de una ocasión. Todo lo que dices es, probablemente, una constante en la vida humana. Las crisis personales están a la orden del día y nos acompañan a menudo.

Por una parte, estudiamos para trabajar en lo que (en principio) nos gusta o nos permite salir adelante. Y sin embargo nunca estaremos satisfechos. En mi caso, siempre he tenido vocación por la docencia pero cada vez son más las ocasiones en las que dudo de haber acertado con mi carrera. No porque me falte vocación (que sigo teniéndola) sino porque cada vez surgen más escollos: el alumnado tiende a ser menos receptivo aunque trates de innovar, los padres siguen siendo muy tradicionales y te impiden innovar, etc. Por eso pienso que erré en mi camino.

A pesar de que me esfuerzo por hacer cosas que no me gustan (como escribir la tesis) para escalar más alto y encontrar nuevos retos, sigo dudando “¿y si hubiera existido ya la carrera de informática” “¿y si hubiera estudiado diseño gráfico?” “¿debería haber estudiado audiovisuales?” y, tras la reflexión, la respuesta acaba siendo la misma: mi vida ya no sería como es ahora, pero tampoco me satisfaría lo suficiente porque, sin perspectiva y sin una fuerte motivación a seguir creciendo a diario, la vida se vuelve monótona y llena de vacíos.

Duda, crece y sigue buscando una motivación. También yo abarco más de lo que debería y por eso nunca cierro capítulos ni encuentro mi camino recto. Quizás en la duda y en la prueba se halle nuestro camino. O tal vez, sea solo cuestión de tiempo.

One clap, two clap, three clap, forty?

By clapping more or less, you can signal to us which stories really stand out.