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Hola. Había guardado tu texto con un marca páginas hace días. Quería leerlo con calma y tiempo para reflexionar. Lo que vives y has vivido, lo viven millones de personas en todo el mundo y es muy difícil para quien no lo experimenta poder entender. Más o menos a los 20 años me diagnosticaron una ciclotimia, lo que en esa época se le llamaba de una forma muy fea, maniaco depresivo. Por esa época yo era presa de constantes ataques, tanto de euforia incontrolable y depresión profunda, alternadas como estaciones climáticas. Yo era joven y rebelde a todo y como era natural, me negué a todo tipo de tratamiento con medicamentos. Mi propia investigación me llevo a estudiar mucho, habito que para mi, afortunadamente nunca me ha sido difícil, excepto cuando estaba deprimido, entonces aprovechaba mis momentos de euforia y leía sin parar todo lo que podía conseguir. Luego de un para de años, luego del diagnostico, encontré textos que hablaban de la meditación como método de control de las emociones y otros estados químicos mentales. Así comenzó mi búsqueda. Fue extraño, pues yo ya había comenzado a meditar, más e menos a los 15 años, bajo la guía de un sacerdote en el colegio que estudie, solo que esos inicios quedaros un poco a medio camino cuando deje el cole. Bueno, continuo… más a menos a los 23 años, luego del nacimiento de mi hija, decidí tomar en serio mi búsqueda y comencé a experimentar diferentes tipos de corrientes en meditación. Los ataques continuaban igual y hasta peor, luego de algunas, «supuestas meditaciones». Cerca de los 27 años conocí por un trabajo que hice, a dos franceses, ellos me hablaron de un tipo de meditación diferente, por ese tiempo ya mi matrimonio se había roto y mi vida pendía casi de una sola cosa, el amor que le tenia a mi hijita pequeña. Decidí averiguar sobre esta extraña meditación, llamada extrañamente, «meditación activa», que era enseñada en una escuela muy misteriosa, a la que accedías cumpliendo ciertos requisitos, sobre todo de aislamiento del mundo, un tipo de vida monacal se podría decir. Con lo poco que ya quedaba de mi, decidí ingresar y hacer una ultima prueba para salvar mi vida. Estuve 10 años allí, experiencia que me llevo a descubrir muchísimas cosas, sobre mi, sobre mi cuerpo, sobre mi mente y sobre lo que es realmente meditar. A poco andar en esta nueva disciplina descubrí que lo que antes me habían enseñado como meditación no lo era, muy por el contrario, lo que me habían enseñado era casi totalmente lo opuesto. En mi segundo año de estudiante, ya casi no tenia ataques y comenzaba a disfrutar de una vida totalmente diferente. Disfrutaba en profundidad de las cosas simples, de mi trabajo y de mis relaciones con otras personas; por supuesto tenia mis momentos de tristeza y decepción, como todos, pero ya no tenían ese peso, que me atormentaba antes y ya no me quedaba horas y horas en la cama. Mi vida había comenzado a cambiar. De esto ya han pasado más de 20 años y nunca he vuelto a tener ni ataques, ni depresiones, ni nada, es más, tengo la infinita suerte de tener una vida plena, con una esposa maravillosa. Mi hija vive hace años a mi lado y mi trabajo con otras personas, ayudándolas a ser mas felices, me llena de una profunda satisfacción.

No te digo que sigas mi camino, pues cada uno debe encontrar el suyo, solo te invito a que, aún cuando hayas encontrado una ayuda que te hace sentir un poco mejor, no dejes de buscar otras vías. Como ta habrá. Explicado tu neuro psiquiatra, los medicamentos tienen fuertes efectos secundarios, sobre todo si se toman durante años. Efectos que en algunos casos pueden ser devastadores.

No se en que país vives, si estuvieras en el mío, con gusto te ofrecería mi apoyo, pero por ahora y solo si quieres, puedes escribirme. Quien sabe quizás suceda algo, afortunadamente hoy en día hay muchos medios para comunicarnos.

Un abrazo cariñoso.

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