Palomita de Maíz

Son las fieles acompañantes cuando vamos a ver una película. Hay gran variedad de sabores, en mi caso, mis preferidas son las de mantequilla y dulces. Aunque debo aceptarlo, soy pésimo a la hora de hacerlas porque siempre hay algunas que se queman y otras que nunca reventaron.

Un día me dio la curiosidad de poder entender el proceso de un grano de maíz a la hora de reventar. En resumen, el grano es como un casco protector que revienta debido a la presión del vapor y calor para que finalmente el suave almidón salga y tome esa forma tan peculiar que pocos entendemos pero que amamos.

Cuando leí eso inmediatamente lo llevé a la vida diaria. En muchas ocasiones vamos a estar bajo presión, bajo un fuego intenso que nos da la sensación de que vamos a explotar. Son esas situaciones complicadas que llegan y comienzan hacer fuerza, comienzan a quebrar nuestro casco protector hasta que finalmente explota y deja salir ese suave almidón del que muchos van a disfrutar.

Cuando vamos al cine, solo nos preocupamos en elegir un buen asiento, una buena película y las palomitas de maíz. Jamás nos ponemos a pensar que hace unos minutos esas palomitas eran puras semillas duras, sin sabor, sin gracia y sin propósito alguno.

Durante mucho tiempo fui una semilla sin sentido, dura, sin sabor, hasta que los procesos y desiertos comenzaron hacer presión y exploté. Y a lo mejor muchos pueden disfrutar de ese suave almidón.

Pero, ¿sabes qué?, aún quedan semillas dentro de mi por reventar.

Al fin y al cabo, esas altas temperaturas, vapores y presiones no suelen ser tan malas.

¡Ánimo!

Pablo Monge Calvo